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POR LIBRE

Cuando Gobiernos, como el de Sánchez, apestan por el coronavirus

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 28 de noviembre de 2021, 18:34h

Desde que en 2019 apareció en Wuhan, hasta entonces un desconocido rincón de China, el coronavirus ha matado a más de 5 millones de personas en el mundo, ha desbaratado las costumbres, ha agudizado los desequilibrios sociales, ha desmantelado las economías y ha impulsado la radicalización política. Partidos y gobiernos han aprovechado la pandemia para controlarnos, encerrarnos y apestarnos aún más. La virulencia ideológica de los comunistas y los fascistas ha crecido al ritmo que marcaba la maldita enfermedad.

Podía haber sido al revés, pero en este caso la extrema derecha se ha ocupado de adoctrinar a sus seguidores en la llamada teoría negacionista: sus líderes, primero, se mofaron de la mera existencia del virus. Se trataba de un invento de Soros y compañía para controlar a la entera población del mundo. Luego, cuando algunos como Trump se contagiaron y sufrieron en sus carnes el aguijonazo de la enfermedad, acusaron a China de haber creado el bicho a propósito para arrasar y, luego, dominar el planeta. Después de tan ridículos argumentos, ahora se dedican a despotricar de las vacunas, que, según ellos, es un invento del demonio para matarnos, no para salvarnos. No importa que las pruebas, cada día más abrumadoras, demuestren lo contrario. No importa que entre el 80 y el 90 por ciento de los infectados y una gran mayoría de los hospitalizados se hayan negado a ser inmunizados. Sin embargo, cuando se exige el pasaporte covid para entrar en los bares, se colapsan los centros de vacunación, como ha ocurrido en Austria o en Barcelona. Por tomar una cerveza se arriesgan a morir, según sus sabias teorías. Y es que son las perversas ideologías las que contaminan el mundo, las que convierten en sectarios y, por ende, en alelados a millones de ciudadanos.

Los comunistas, sin embargo, en lugar de negar el peligro del virus, han aprovechado el pánico que ha generado para gobernar a sus anchas. Es verdad, que los confinamientos de la población han servido para frenar la expansión de la enfermedad. Pero también, que presidentes, como el español, los han utilizado para gobernar a sus anchas, cerrando el Parlamento y aprobando leyes mediante decretazos. El totalitarismo en estado puro.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez, sin embargo, ha sido el más tramposo. Primero, negó el peligro del coronavirus. Cuando Italia sufría los embates de la pandemia, Fernando Simón llegó a decir que no afectaría a España, que “pasaría de largo”. Entonces, Sánchez quería festejar por todo lo alto el 8-M y nada ni nadie podían impedirlo. Su “negacionismo” provocó que en la primera ola nuestro país sufriera la mayor incidencia y el mayor número de muertos por cada cien mil habitantes del mundo. Luego, cambió de bando y nos encerró en casa para gobernar desde las catacumbas de La Moncloa.

Ahora, el coronavirus ha mutado en Suráfrica y parece ser más contagioso y letal que nunca. El mundo se estremece de nuevo. Pero los comunistas y los fascistas no se rinden. Algún día, el maldito bicho será aniquilado. Pero, además de la crisis humanitaria, social y económica, dejará una huella trágica. La resurrección de las dos ideologías más letales de la Historia y la radicalización y división en dos bandos de la sociedad. Como en España, sin ir más lejos.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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