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Empiezo sobrando

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Hoy abro una nueva ventanita en internet para colgar mi opinión, mucha opinión. Hoy, en el mundo de la doxología, o dicho en cristiano, de la opinionlogía, todos pensarán que ya sobra gente que opine sobre las cosas del mundo, de la actualidad, del corazón, de la vida y de las personas.

Y eso quiere decir que yo empiezo sobrando.

La tele y la calle están llenas de gente que se dedica a decir su opinión, que sin necesidad de pensar un poquito, sólo un poquito lo que van a decir, lo sueltan sin más. La gente opina por opinar, para provocar, para constatar que están vivos y que colean. La gente opina cuando vota. La gente opina cuando enciende la tele. La gente opina cuando compra. Hoy por hoy, nos pasamos la vida opinando.

Así que yo, opinando aquí, empiezo sobrando.

Pero todas estas opiniones, ¿cuentan lo mismo? Pues va a ser que no. Si eres presidente de lo que sea o ‘colaborador’ de un programa amarillo, digo…rosa, cuentas más. Si tienes una cámara que transmite a las teles de los hogares o una columna de papel, cuentas más. Si tienes un banco, cuentas mucho más. ¿Y qué cuento yo aquí, en internet? Vaya, que empiezo a preguntarme que qué pinto yo aquí.

Pues yo opino que, como dijo cierto filósofo contemporáneo, en este nuestro sistema global, global financiera y global comunicativamente, no todo el mundo cuenta a la hora de opinar, no todo el mundo está considerado. Vaya, que no contamos todos.

Decía el filósofo que la democracia es el sistema de libertades e igualdades, materiales y formales de todos sus miembros que constituyen un ‘nosotros’ global. Esta idea tan bonita viene luego recortada por la cruda realidad. ‘Nosotros’ no somos todos, sino sólo aquellos que son aptos para sobrevivir con los recursos escasos de los que dispone ‘el hombre’. ¿Y cómo se sabe quién es apto y quién no? Pues lo decía el filósofo en los siguientes términos: en una guerra aquel que no es atendido de urgencia en un hospital colapsado por las desgracias de toda guerra, aquel que no es atendido con carácter prioritario…es de los que sobran. Es decir, aquel al que el sistema no da prioridad para que siga perteneciendo a él porque no hay recursos para todos.

Como de momento sobrevivo, mientras trato de seguir en el sistema, mejor dicho, que el sistema me siga teniendo en cuenta a mí, voy a opinar. Buscaré solamente el modo de aportar algo, que en este caso no prolifera ni se tiene tan en cuenta como el mero sumatorio de opiniones que circulan cotidianamente, sin cesar, a través de todos los medios de comunicación que llenan nuestras vidas. Se trata de poner un poco de filosofía en nuestras vidas, a partir de hoy, en esta columna.

Y termino recordando que Platón, aquel griego de hombros anchos, oponía el opinar al verdadero decir: la dialéctica filosófica. Así que empiezo planteando mi labor como una paradoja: opinar desde una perspectiva filosófica no es sino mezclar los conceptos nada más empezar. Veremos hasta dónde podemos llegar.
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