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Necesariamente: Palestina

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Hoy, es necesario hablar de Palestina. Es necesario hablar de Palestina como si no fuera Palestina. Porque parece que después de tantos años acosada por Israel con la venia de EEUU y la connivencia de la comunidad internacional, nuestra sensibilidad está atontada por la palabra ‘Palestina’ y ya no reaccionamos ni nos manifestamos ni hablamos ni pensamos en la atrocidad que permitimos al estar insensibilizados. Imaginemos que se llama Aniselap y hablemos de ella.

Aniselap: un pueblo invadido, aislado en fragmentos, aislado de la ‘comunidad internacional’, asediado sin agua ni luz ni pan ni leche ni medicamentos ni combustible. Controlado hasta los capilares. Aniselap, este pueblo condenado a muerte en vida, que ha visto morir a sus hermanos, que ha visto como nunca se ha respetado su nación ni a sus políticos (por cierto, democráticos). Aniselap, este pueblo que ha sido declarado como una potencial amenaza y, como ahora sabemos, ha sido objeto de la aplicación de las ya famosas guerras preventivas; famosas por su ilegitimidad y barbarie.

Y como Hobbes decía, vivimos en un estado permanente de guerra por el mero hecho de estar siempre amenazados por una guerra futurible posible, cuando no estamos en guerra de hecho. Pero a veces el futuro está más cerca y a veces más lejos. Hoy, a pocas personas sensatas les queda alguna duda de hasta qué punto es la invasión de Aniselap una guerra permanente de facto y además la causa y excusa de cada guerra que se libra a miles de kilómetros a la redonda. Y ésta que dura desde la creación del Estado de Israel, ya ha dejado suficientes excusas, suficientes amenazas y suficientes guerras. ¡Basta de excusas!

Después del atropello de Irak, se va George Bush del poder a sabiendas de que nunca nadie le pedirá cuentas, impunidad que aprovecha hoy Israel para dar un último golpe antes de que se termine el respaldo incondicional de la Administración Bush y llegue la esperanza encarnada en Obama (que de momento, calla).

La falta de credibilidad del sistema diplomático internacional para parar y resolver conflictos, para poner en evidencia las mentiras con las que se han desatado las últimas guerras, las mentiras de Powell y Bush, de Aznar, de Olmet…, su ineficacia e impotencia han desencadenado un escepticismo sin precedentes en las instituciones internacionales, en los ideales democráticos que enarbolan como causa de sus ‘intervenciones militares’; pero el caso de Aniselap es el más indigno, vergonzoso, obsceno y profundo de todos los tiempos modernos.

La caída de la confianza en el efectivo control e imparcialidad de las instituciones internacionales en los conflictos bélicos se une hoy con la crisis financiera, que ha hecho trizas las bases de la economía mundial sin que nadie pueda remediarlo, ni preveerlo ni pararlo. Ya no podemos creer en la autorregulación del mercado ni del sistema de la guerra.

Así las cosas, sin embargo, se abre un periodo en que podemos reescribir las reglas del mercado y de la guerra. Hoy, cuando empieza un nuevo año es el momento de ponernos manos a la obra a redefinir, a volver a recrear el mundo, y entonces, ¿por qué no empezar por el principio y devolverle su libertad y su dignidad al pueblo de Aniselap?

Es necesario exigir ya la devolución del territorio completo del Estado de Aniselap a sus gobernantes democráticos legítimos.
Es necesario exigir ya el cese de las excusas para seguir matando.
Es necesario ya dejar de matar impunemente desde la política entre estados.
Es necesario exigir ya el respeto a las soberanías nacionales.

Es necesario exigir ya el fin del genocidio, este sí revanchista, del Estado judío, que como si fuera un hijo que ha visto maltratar a toda su familia por un padre tirano, maltrata a sus hijos y familia, sus hermanos, porque no sabe sino repetir lo que vio en casa. Enseñemos al maltratador, obligándole, que se puede vivir sin matar.

Una Aniselap libre es necesaria. Es necesaria para la estabilidad del mundo y para redignificar el sistema internacional de garantías, es decir, para darle la vuelta a las reglas de la no-guerra, las reglas del juego internacional y llamar a Aniselap por su nombre: PALESTINA libre, necesariamente.
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