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Mafalda: Cincuenta años de rebeldía y odio a la sopa

miércoles 14 de marzo de 2012, 14:07h
Mafalda, la pequeña "morocha" (morena) despeinada que profesaba una profunda animadversión a la sopa y siempre guardaba un comentario mordaz bajo el brazo, cumple medio siglo de vida. La hija prodigio de caricaturista argentino Salvador Lavado, mundialmente conocido como “Quino”, sopla sus 50 velas acompañada por Manolito, Felipito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad y un séquito de millones de fans regados por todo el mundo que ven en ella una figura de culto.
El 15 de marzo de 1962 nace del lápiz del caricaturista argentino Salvador Lavado, “Quino”, Mafalda. Una niña de 4 años de cabello negro y despeinado, que en vez de jugar con muñecas prefería hacerlo con un Globo Terráqueo, y que por una extraña razón que aún muchos desconocen, odiaba la sopa.

En poco tiempo, la “morochita” porteña de comentarios mordaces e irónicos sobre el Mundo de la Guerra Fría, adosados por una utopía infantil y pesimista de la vida, se convirtió en una original vitrina de denuncia en la Argentina de los años 60 y 70. Esto permitió a que a Mafalda se le uniera una pandilla de personajes tan peculiares y representativos como ella: la chismosa de Susanita; el soñador Felipito; el bruto de Manolito; el inocente Miguelito; la incendiaria Libertad y el pícaro de Guille.

Mafalda que revolucionó las tiras de los diarios argentinos con sus comentarios irónicos e inteligentes reflexiones sobre la sociedad, la humanidad o la paz mundial, no tardó en cruzar fronteras para conquistar los corazones de millones de lectores latinoamericanos e incluso reclutar a un importante séquito de fans tanto en España como en Portugal o Francia e incluso países de Asia como Japón.



Sus mensajes de carácter Universal ha hecho que este personaje trascienda en el tiempo, para llevar su peculiar visión de la vida de generación en generación, sin que nos cansemos de ella.

Pese a que han pasado cinco décadas desde que Mafalda emergió de la vivaz y mordaz imaginación de “Quino”, la niña impertinente que gritaba consignas contra la bomba de hidrógeno o a favor de los derechos de la mujer, siempre ha permanecido en el ojo de la actualidad, aunque sea una juvenil cincuentona.

En 2009 tras 33 años de ausencia, apareció en el diario “La Republica” de Italia para plantarle cara a las declaraciones misóginas del exministro Silvio Berlusconi y en enero de 2012 se convirtió en el icono detractor contra la polémica ley S.O.P.A. Recientemente la presidenta argentina Cristina Fernández incluyó a la "morocha" en el "Salón de la fama" de los "ídolos" argentinos. Todo ello sumado a que ha sido la protagonista por excelencia de calendarios, agendas, libros y camisetas.

Mafalda sopla cincuenta velas como símbolo de culto para cinco generaciones de una humanidad que éticamente ha cambiado poco y aprendido nada en el transcurso de medio siglo, que no se cansa de leerla y citarla gracias a frases como esta: “¡Paren al Mundo! ¡Me quiero bajar!”