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Feministas y militantes de derechos humanos reaccionan

El suicidio de una joven violada estremece Marruecos

sábado 17 de marzo de 2012, 10:54h
La sociedad marroquí se encuentra conmocionada. El suicidio de Amina, una chica de 16 años obligada a casarse con su violador, está movilizando las asociaciones de derechos humanos y los movimientos feministas en todo el país. El juez que permitió el enlace se limitó a cumplir la Ley.
Desde todos los rincones de la sociedad, incluido desde el mismo gobierno presidido por el islamista Abdelilah Benkiran, se pide la abrogación de la ley que obligó a Amina a casarse con su violador -razón por la que se suicidó- y una reforma en profundidad del sistema judicial. Las asociaciones feministas denuncian el machismo imperante en una sociedad regida aun por leyes patriarcales en las que todos los medios son aceptables para salvaguardar “el honor”, no de la víctima sino de su familia.
El Ejecutivo se ha visto obligado a discutir el asunto como tema prioritario de la agenda semanal. A los islamistas del PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo) que hicieron toda su campaña electoral en base a la defensa de la dignidad de las personas, de la lucha contra la corrupción y las injusticias, les ha caído la patata caliente del terremoto social que ha originado el suicidio de Amina. La ministra de Solidaridad Bassima Hakkaui, la única mujer del Ejecutivo islamista, ha propuesto “un debate para reformar la Ley”.
“Esta chica ha sido violada doblemente”, ha declarado por su parte el portavoz del Gobierno y ministro de la Comunicación Mustafa el Jelfi. “La última, cuando la han obligado a casarse”. Amina al Filali, originaria de Larache, ciudad costera del antiguo Protectorado español en Marruecos, ingirió un raticida cuando quisieron desposarla con un individuo de su misma familia que la había violado teniendo ella 15 años. La aceptación delmatrimonio forzado no es por amor, ni por arrepentimiento, ni para intentar “arreglar las cosas”, sino simplemente para eludir la prisión. En efecto según el artículo 475 del Código Penal, el violador puede de este modo escapar a la pena de cárcel de varios años por violación de una menor.
“Para evitar la hchuma, el deshonor, la familia de la victima y la familia del violador se pusieron de acuerdo sobre el casamiento afin de evitar que el asunto trascendiese a la opinión pública. El marido y la familia de éstre, la maltrataban” señala el portal digital Afriqueinfos.
Objetivamente, el Código Penal actual considera a la persona violada como “una criminal” y no como víctima, afirma la exministra Nuzha Skalli, que lamenta la indefensión de las menores en tales circunstancias. Lo cierto es que si no hubiera sido por el suicidio de Amina, el hecho hubiera pasado como un suceso más. Pero la dimensión social que ha adquirido está obligando a las Autoridades, actuales y pasadas, a adoptar una posición. Las redes sociales en Marruecos y en Europa se han hecho eco de la tragedia, y han abierto un vasto debate con el título “Todos somos Amina al Filali”.
Las reacciones en Marruecos no se han hecho esperar. La presidenta de la Federación de la Liga Democrática por los derechos de la mujer, Fuzia Assuli, apunta a que la Ley actual defiende “la familia y las costumbres, pero no los derechos de la mujer como persona”. En la misma línea se han pronunciado varias asociaciones de defensa de los derechos de la mujer.
Más contundente ha sido la posición adoptada por el Movimiento Alternativo de las Libertades Individuales (MALI), conocido por su defensa de la libertad de conciencia, de culto y de orientación sexual. El MALI que aboga por la instauración de un Estado laico en Marruecos, en un Comunicado difundido el 8 de Marzo con motivo del “Día internacional de la mujer”, denunciaba : “Estado! Tu nos violas”. Según el movimiento “la justicias patriarcal existente en Marruecos, envía a las cárceles a miles de mujeres acusadas de “prostitución” bajo diferentes pretextos”. “La mujer marroquí es un ser inferior, incapaz de emancipación, a disposición de los hombres”, acusa el MALI. Para este colectivo el Estado marroquí, esencialmente conservador, impuso un techo a las reivindicaciones de la mujer inscritas en la Mudawana, el nuevo Código de la Familia adoptado en 2004 por inspiración del Palacio real, y que pretendía equiparar al Reino de Mohamed VI con Túnez, el único país árabe en que los derechos de la mujer han alcanzado históricamente el nivel de paridad con el del resto de los ciudadanos.
“La Mudawana (marroquí) aunque reparó algunas injusticias, está lejos de ser igualitaria” exclama el MALI, cuya acción se inscribe en la línea del Movimiento 20 de Febrero que sacude periódicamente el Reino alauita desde hace un año. “Democracia, emancipación y modernidad, son el tríptico del movimiento que reclama la instauración de un Estado civil como condición sine qua non de la democracia”, frente al “Estado teocrático basado en el concepto de Emir de los Creyentes que ostenta el monarca y jefe del Estado”.
El trágico suicidio de Amina podría asemejarse a la inmolación de Mohamed Bouazizi, que desencadenó la revolución del jazmín y acabó con la cleptócrata familia del exdictador Zine Ben Ali en Túnez. Las turbulencias en el Rif y la tragedia de la joven violada, son un potente detonante que puede arrancar la instauración de un verdadero estado de derecho en Marruecos, se señala desde la sociedad civil.

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