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Estampa Guipuzcoana

Juan José Solozábal
martes 27 de marzo de 2012, 20:55h
He pasado un par de días en el corazón de Guipúzcoa, debajo del Hernio, entre Loyola y Tolosa, al lado de la pequeña villa de Bidania. Me he hospedado en el hotel, antiguo palacio de una influyente familia del patriciado provincial, y que conserva rasgos más de torre que de residencia. He llegado de noche en vuelo desde Madrid en el avión que entra, sobre el mar y penetrando un segundo por Francia, en una maniobra sorprendente, en el aeropuerto de Fuenterrabía.

Hemos bordeado por la autopista San Sebastián, la ciudad querida, atravesado Lasarte , Andoain y Tolosa. Con la oscuridad, la carretera guipuzcoana que tomamos parece todavía más enrevesada, pero el conductor es avezado, y pasado el puerto, me deja en el destino fijado, la casona renovada al lado del pueblo.

El hotel no es la instalación de algún sitio de baños en el que reparar la salud, como los existentes en algunos pueblos de Guipúzcoa y que, en otro tiempo, solía frecuentar la clase política o social madrileña en el verano. Azorín era huésped ocasional de estos balnearios , cuyo entorno paisajístico apreciaba casi tanto como el trato personal que se le deparaba. El escritor se empapaba del “recogimiento y la permanencia” del ambiente. “El paisaje, decía, es silencioso. Se respira una profunda calma”. La residencia tampoco es una fonda, al modo de la que regentaba la familia de José de Arteche en la vecina Azpeitia, y donde se hospedaban el viajante de comercio o el funcionario que tras su nombramiento debía pensar en buscar acomodo para su familia. Entras en el comedor y nadie te presenta, como es natural, a los demás huéspedes que discretean con sus cosas, planeando la excursión del día, o que hacen una pausa en el trabajo en el que apartadamente se esfuerzan.

Seguro que la casa de imponente fábrica, y que destaca en la ladera cuando se llega al pueblo, perteneció a una familia noble, propietaria también de los caseríos de los alrededores. Es posible que el cabeza del hogar pertenezca a la Sociedad patriótica de los caballeritos de Azkoitia y que sea uno de los suscriptores en España de la Enciclopedia. Tendrá una idea benovolente de la existencia y creerá que es un deber patriótico difundir en la medida de sus posibilidades las luces, y contribuir al progreso moral y económico de sus conciudadanos. Será, no tengo la menor duda, un fuerista, partidario entonces de mezclar moderadamente el autogobierno y el mantenimiento de unas relaciones lo más ventajosas posibles con la monarquía común. Yo también prefiero la democracia del detalle de que hablaba Azaola que detestaba la tiranía que él deducía de las grandes ideas, de las abstracciones. Para Azaola, el ideologismo y el dogmatismo fomentaban, si se presentaba la oportunidad, la imposición y la violencia.

Una de las piezas de la casa es la biblioteca instalada en un hermoso salón en la planta baja a la izquierda de la entrada. En la estantería veo un manual de derecho, seguro que olvidado por algún opositor que ha repasado en el silencioso retiro sus conocimientos antes de la prueba definitiva. Pero los ojos se me van detrás del Cancionero de don Resurrección Maria de Azkue, reimpreso a finales de los años sesenta por la Gran Enciclopedia Vasca y donde el positivismo del investigador le impone al presbítero transcribir algunos zorzicos de divertido pero subido tono.

Don Julio Caro trabajó, mejorado el utillaje científico, sobre este material de “kopla zaarrak” o versos viejos, cuya recolección prosiguió asimismo el padre Antonio Zabala. Hijo de folklorista fue también Antonio Machado cuyas Poesías Completas en la edición de Austral de 1966, hojeo en esta Biblioteca. Este poeta melancólico y grave, incurre a veces, deliciosamente, en el humor e incluso la alegría de la poesía popular andaluza, particularmente de sus coplas y saetas! Qué eco tan sorprendente el de la lectura machadiana en las laderas de Guipúzcoa…!

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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