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Crónica cultural

Muere Thomas Kinkade, el pintor más vendido en Estados Unidos

lunes 09 de abril de 2012, 19:50h
A los 54 años de edad, al parecer de causas naturales, moría en su rancho de San Francisco, el pintor de escenas bucólicas inspiradas en Walt Disney, Thomas Kinkade. Además, Dominque Lapierre rinde culto a la India, a través de sus numerosos recuerdos que aparecen en India, mon amour, (Planeta).
Si se le pregunta a un americano que diga quién es su pintor favorito, o el pintor de quien le gustaría tener un cuadro en su salón, o uno de los pintores más cotizados en su país, no creo que hable ni de Van Gogh, ni de Weiwei, ni de Hopper. No. Es muy probable que el 90 % de los americanos contestase con el nombre de Thomas Kinkade, y, por primera y última vez en mi vida, voy a hablar de Thomas Kinkade.

Cuando me instalé a vivir en Estados Unidos, en ese lugar donde hace unos días caía un F18, lo primero que hice fue ir a visitar las galerías de arte que había por la zona. Aunque pronto desistí en mi intento de culturizarme en la gran base aérea y naval, de quien sí me hablaron la gente que conocí a los pocos minutos, fue de Thomas Kinkade.

Al poco tiempo, mi curiosidad se vio disipada por este pintor cuyos paisajes idílicos y cabañas en la bruma, escenarios sentimentales y bucólicos, muchos inspirados en las películas de Walt Disney, tanta admiración despertaban. Sus obras llegaron a ser tan populares en estados Unidos que los precios se dispararon. Pues bien, ayer moría Kinkade, dejando a más de media América triste por su pérdida. Llamado “pintor de la luz” apenas tenía 54 años.

Su único deseo, decía, era hacer feliz a la gente. Moría en su casa en Los Gatos, en el Área de la Bahía de San Francisco, al parecer de causas naturales. Sus cuadros que muchos de ellos representaban también escenas y paisajes bíblicos adornan más de diez millones de hogares y los precios de sus cuadros alcanzaban los 100 millones de dólares.

En el mundo de los libros, Domique Lapierre ha publicado hace poco en España, su último libro, homenaje a la India, el país del que nacen todas sus obras y para el que Lapierre destina tanto dinero. En India mon amour (Planeta), el autor narra sus encuentros, a lo largo de su vida, con este país.

Desde que en 1960, se marchó con Larry Collins, para la revista Paris Match, Lapierre no ha dejado de investigar y escribir sobre la India, historias que él mismo ha vivido, que sus ojos han visto. Desde entonces, aparte de las novelas entre las que se cuenta La ciudad de la alegría, novela que tuvo una sonada adaptación al cine por el director Roland Joffé, Lapierre ha creado una fundación para ayudar a los niños leprosos de Calcuta (Action Pour les Enfants des Lépreux de Calcutta). En la actualidad destina todos los derechos de autor de sus libros a esta fundación "Para mantener los comedores, los barcos-hospitales que navegan por el delta del Ganges y atienden a un millón de habitantes de islas que ni siquiera aparecen en los mapas, las escuelas donde los niños se alfabetizan, necesitamos tres millones de euros al año. Yo aporto dos terceras partes, pero me falta un millón que me resulta cada vez más complicado conseguir", declaró a El Cultural, hace unos días.
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