www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

España en la campaña presidencial francesa

jueves 12 de abril de 2012, 21:25h
España se ha convertido desde hace cinco días en el gran tema de la campaña presidencial francesa. Desde el presidente Sarkozy que utiliza el ejemplo español para advertir a los franceses del riesgo del socialismo, desde François Bayrou que ve en lo que está pasando estos días en España, y concretamente en los mercados, un anticipo de lo que puede suceder dentro de algunas semanas para Francia, desde Jean-Luc Mélenchon que denuncia la dictadura de los mercados, hasta Marine Le Pen y Nicolas Dupont-Aignan que creen que España es el contramodelo y que hay que salir de la zona euro, España es hoy una manera de hablar de Francia sin mencionar el caso francés. España es hoy el espejo en el cual nos miramos… por miedo a mirarnos directamente.

Existen razones meramente políticas para utilizar el ejemplo español. Es verdad que el lamentable balance económico y social de la etapa Rodríguez Zapatero no es un argumento favorable para los socialistas. En una tribuna que firmé en Le Figaro, denuncié la tentación de Hollande de ser el Zapatero francés. Al no tener un programa alternativo de gobierno, se centrará en lo que llamo el “socialismo del pobre”, es decir un socialismo sin gasto. Este socialismo del pobre es un progresismo moral que se asienta en una revolución de los fundamentos de nuestras sociedades: matrimonio homosexual y derecho de adopción para los homosexuales, legalización de la eutanasia, ampliación del derecho del aborto… Las consecuencias a largo plazo pueden ser desastrosas… pero ¿qué importa? ¿No es más importante ganar unas elecciones? Hollande, como Zapatero lo hizo con Irak nada más ser investido presidente, quiere presentarse como un candidato pacifista y anuncia una retirada de las tropas francesas de Afganistán a finales de mayo del 2012 si gana las elecciones. Sin embargo, para ser justo, también hay que decir que Hollande ha aprendido de Rajoy: hace campaña sin decir nada o muy poco. La prudencia gallega de Rajoy ha contaminado a Hollande (quien ha nacido en Rouen, una ciudad de Normandía y ¡solemos decir en Francia que los normandos son nuestros gallegos!).

¿Qué queda del zapaterismo sino un país bastante fragil, una sociedad angustiada y una fama, fruto de treinta años de esfuerzos y de modernización por los suelos? Se entiende muy bien que Nicolás Sarkozy esté empleando a fondo el ejemplo español para intentar hacer olvidar su propio balance… Si miramos precisamente – y lo he escrito en estas columnas – las cifras francesas no son como para mofarse de España. Estamos tan mal… o peor.

Lamentable es esta utilización del ejemplo español cuando España está intentando, en un esfuerzo gigantesco que es todo un desafío para los españoles, abrirse el camino de la recuperación económica y geopolítica. Sabiendo lo que es la psicología de los mercados, parece pura torpeza cebarse con España cuando nosotros mismos no somos capaces de centrarnos en nuestra propia recuperación. Al contrario, habría que apoyar al gobierno Rajoy y toda Europa tendría que estar detrás de España que es nuestra defensa común. Que ceda el dique España y nos hundimos todos… alemanes incluidos.

Recordaré que los españoles han sabido crear las condiciones de una reforma del sistema de pensiones en 1995 con el pacto de Toledo. Nosotros hemos hecho cuatro reformas que no financian las pensiones más allá del 2018. El fondo de reserva para las pensiones (60 mil millones de euros en España) es de 17 mil millones en Francia… y el gobierno saliente ha intentado vaciarlo para los gastos corrientes de una Seguridad Social francesa que acumula más de 80 mil millones de déficit desde hace diez años. El esfuerzo de 1996-2000 para sanear las cuentas españolas y permitir la entrada en el euro ha sido llamativo. Y de 2000 a 2007, los gobiernos han mantenido unas cuentas públicas sanas… mientras tanto en Francia actuábamos como cigarras con un déficit público de más del 3% desde 2002 hasta 2008 cuando se disparó al 7%. España es hoy en Francia una excusa para no mirar nuestro pasado que desvela nuestra dejadez, nuestra incapacidad colectiva a pensar nuestros esfuerzos, nuestro orgullo que explica que nos hemos creído exentos del esfuerzo que pedíamos a todos los otros socios europeos.

Si el balance de Rodríguez Zapatero es pésimo, el balance Chirac-Sarkozy no lo es menos. Quizá lo más importante de los últimos dos años en Europa es la marginalización francesa, fruto, no de un complot alemán, sino de una soberbia que nos ha mantenido en una ilusión letal. Hoy, denunciamos a España… Pero ¿quién se habrá recuperado primero? El tiempo lo dirá. Sin embargo no dejo de estar convencido de que los franceses anhelan su propia recuperación y que nuestro pueblo no tiene la clase política que se merece. La sociedad francesa está esperando al líder capaz de ello.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.