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Rajoy y mayo del 68

domingo 29 de abril de 2012, 20:09h
Para nadie es un secreto que el país vive una situación económica muy apurada. Es posible o seguro que no sea España la única nación afectada, pero las razones de alta política o de las oficinas de Bruselas no tienen arrastre alguno para el sentimiento de las gentes. Por otra parte el refranero, que es muy sabio, ya enseña para lo que no sirve el mal de muchos.

En el mundo anglosajón, la tasa de desempleo que sufre España desde hace años, y que cada día se agrava más, pondría la sociedad en una situación pre-revolucionaria. La familia latina, con su sentido de manto protector, no ha permitido que ello haya sido así entre nosotros. En ello han confiado nuestros políticos.

Pero más allá de lo que cada uno haya votado, en un país que elige por ideología o sentimentalidad, dejando el resultado final al 20% de indecisos, la presión social podría llegar a romper ya todas las barreras de contención. No podemos seguir confiando ni en la familia, ni en “el buen sentido”, ni en que los partidos políticos se hagan portavoces de la desesperación. Son ya necesarias ciertas medidas que, no sólo contengan, sino que proporcionen una razón para la esperanza. Se trata de ciertas actuaciones políticas que, de ser aún posibles y creíbles, sólo están en la mano del Presidente del Gobierno, dados los momentos de baja en la estimación ciudadana que por los que pasa el Rey. Si no existiera la disciplina monárquica, también el príncipe podría encarnar ese mensaje de esperanza; pero si no hubiera disciplina monárquica no habría príncipe alguno. Es necesario, pues, que el Presidente Rajoy dé la cara (nunca mejor dicho) en la televisión y, al igual que los presidentes de los Estados Unidos, se dirija al país para explicar con sinceridad el presente y el futuro.

Probablemente nuestro presidente del gobierno no estuviera en París en mayo de 1968, pero tal vez algún amigo de juventud rebelde (si fue joven rebelde) le haría escuchar una canción de Dominique Grange en la que decía, poco más o menos: incluso si el mes de mayo no os conmovió, aunque no hubiera manifestación en vuestra calle, ni se incendiase vuestro coche; incluso si habéis hecho como si no pasase nada cuando en todo el país se cerraban las empresas, ni os movéis por ayudar a quienes lo necesitan; incluso si vuestra ciudad permaneció tranquila, sin barricadas ni heridos, y aunque os hayáis tragado lo que decía la tele; incluso si os sentís seguros porque votasteis orden y seguridad; incluso si todo os da igual, pese a todo ello, también esto os concierne.

Os concierne y se os necesita. No se trate de esperar a ver si escampa o si sacamos una tajada personal. Eso es lo que tendría que decirnos el Presidente. Obreros, profesores, banqueros, empresarios, opositores, amas de casa, sindicalistas, desempleados, funcionarios o jubilados, solucionar esto os concierne, nos concierne, sois necesarios y estoy, estamos, dispuestos a salir adelante. Pero me temo que la programación de las televisiones no se interrumpa para ello.
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