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el museo abc dedica una exposición al dibujante fallecido hace dos meses

La Historia contada por Mingote: humor e ironía a través de más de 300 dibujos

jueves 07 de junio de 2012, 16:44h
El Museo ABC de Madrid ofrece la oportunidad hasta el 2 de septiembre de hacer un repaso a la Historia de la mano de las ingeniosas creaciones de Antonio Mingote. En una exposición, titulada “(Breve) Historia de la gente”, han sido reunidas 316 láminas de las 554 que componen esta serie creada por el genial dibujante en la que, desde la prehistoria hasta el siglo XX, desgrana las costumbres, sinsabores, penurias, guerras, triunfos y comportamientos del ser humano para dejar constancia de que no hemos evolucionado tanto como pensamos.
“He tomado la historia de la gente antigua como pretexto para hablar de la gente de ahora [….]. Creo que todo el mundo tiene un tema y el mío es el comportamiento estrafalario de la gente, su capacidad para las grandes heroicidades y las enormes tonterías, los aciertos pequeños y los errores inmensos”. Son palabras de Antonio Mingote, fallecido hace dos meses en Madrid a los 93 años. Un artista de los que han gustado a unos y a otros. Un creador con un ingenio desbordante.

El hecho de que sea él quien hable de la gente como su tema predilecto es determinante para entender el porqué de la exposición que acaba de inaugurar el Museo ABC de Madrid, en la que han sido reunidas 316 láminas de las 554 que componen la serie (Breve) Historia de la gente, un compendio de dibujos a través de los que hizo un recorrido dibujo a dibujo desde la prehistoria hasta el siglo XX.

Durante su trayectoria, el vil comportamiento del hombre también despertó la atención de Mingote, quien llegó a decir que la guerra es casi como una circunstancia inherente al ser humano. A lo largo de los siglos, las costumbres han cambiado, pero no así “lo estúpida y cruel que puede ser la Humanidad”, según sus palabras.

Invasores bárbaros siendo romanizados aprendiendo latín.


El reflejo de un hombre moderno en un espejo que muestra un hombre prehistórico es uno de los guiños de Mingote a su idea de que el ser humano no es que no haya evolucionado, sino que en esencia sigue siendo el mismo individuo de principios primarios. Es, precisamente, esa crítica la que subyace de algunas de sus ilustraciones reunidas en esta serie, en la que no dudó en reírse de los abusos de la Monarquía, la Iglesia o los gobiernos totalitarios, causantes de un fanatismo del que, a su juicio, todavía el hombre no ha sido capaz de desligarse.

Un escultor tallando un lamassu, los toros androcéfalos que decoraban los palacios asirios, sirviéndose de un rey como modelo es una de las muchas muestras del buen humor de Mingote, cuyos dibujos incluyen también referencias a otras civilizaciones de la Antigüedad como la egipcia, a cuyos habitantes retrató como trabajadores afanados en erigir cuantas más construcciones monumentales mejor. Moisés y la reina de Saba fueron otros de los personajes que el humorista incluyó en sus ilustraciones, que no pasaron por alto episodios como la guerra de Troya, referencias a los dioses griegos o a los valerosos espartanos, e imágenes tan reconocibles como un simposio romano, la diosa Cibeles o gladiadores en plena lucha sobre la arena.

Teodora, emperatriz bizantina, retratada por los artistas oficiales y por Procopio, historiador de la época de Justiniano.


El enfrentamiento entre cristianos y musulmanes también fue abordado por Mingote. Así, el académico de la Real Academia Española recuerda mediante sus ilustraciones que la lucha de cristianos durante las invasiones bárbaras se llevó por delante a otros cristianos y rememora cómo reaccionaron los habitantes de la Península Ibérica cuando arribaron a Tarifa las primeras guarniciones musulmanas en el año 711. Según su visión, los españoles que por la mañana los recibieron a grito de “Dios os guarde”, por la tarde ya proclamaban “Alá os guíe”, en referencia a su nulo interés por prestar algo de resistencia al invasor.

El hecho de que la Edad Media durara diez siglos le permitió explayarse en lo acontecido durante esta época. Las cruzadas, el monacato, el Románico y el Gótico, así como personalidades tan destacadas como el rey inglés Ricardo Corazón de León centraron su atención.

Los dibujos Las suntuosas modelos de Cranach y El naturalismo artístico de Giorgione sitúan su particular recorrido en el Renacimiento, etapa de avances técnicos y artísticos de tanta importancia para artistas venideros como el propio Mingote, quien se mofó en sus ilustraciones de la fiebre de los creadores de entonces por pintar el desnudo o de cómo los genitales de las figuras de Miguel Ángel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina debieron ser tapados por orden de Pío V. Los juicios de la Inquisición o la colección de esposas de Enrique VIII fueron otros de los episodios recogidos por el artista nacido en Sitges.

Colonizadores españoles en el Nuevo Mundo.


Gracias a su repaso a la Historia por etapas, es posible apreciar la evolución de vestimentas, peinados o costumbres. Durante el Barroco, Mingote observó que a medida que avanzaba el siglo XV los cuellos de las vestiduras cada vez eran más grandes mientras que a partir del siglo XVI la tendencia fue a la inversa, ya que entonces eran las cabelleras las que crecían sin reparo.

No faltan figuras como Don Quijote, a quien dibujó acompañado de Sancho y de Rocinante elevados ambos sobre un grupo de gente en una composición que recuerda a la forma de representar la Ascensión de Cristo.

El progreso que trajo consigo el siglo XIX le sirvió al reconocido dibujante para dejar constancia de avances tan significativos como la fotografía, la máquina de coser, la bicicleta o el ferrocarril. Por fin, llegado el siglo XX, el coche, los primeros aeroplanos, la televisión o los derechos de la mujer sitúan el fascinante universo del humorista en un periodo ya por todos reconocible, aunque no por eso exento de crítica.
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