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El vino: ¿un interesante activo líquido?

William Chislett
sábado 23 de junio de 2012, 18:57h
El oro ha sido la gran inversión en los últimos años para los más listos. Siempre ha sido un refugio en tiempos de crisis, guerras y alta inflación cuando otras inversiones — acciones en las Bolsas, renta fija y propiedades — por distintas razones rinden poco o generan pérdidas. Un conocido mío vendió su piso en la Calle Velázquez hace unos años e invirtió en oro todo el dinero de la venta. Duplicó su inversión en un par de años.

Hace unos 18 meses una tiendecita para comprar oro fue abierta cerca de mi casa cuando el precio de una onza de oro andaba por los 1.300 dólares. Sigue allí, con el precio del oro al final de esta semana en 1.568 dólares, es decir, un aumento del 20% desde entonces en comparación con una caída en el Ibex-35 de la Bolsa de Madrid de más del 30% desde el principio de 2011, pero aún por debajo de los 1.920 dólares alcanzados el año pasado y del máximo de este año de 1.790 dólares en febrero.

Como todas las inversiones, el oro sube y baja. En estos momentos parece que el precio del oro podría entrar en una nueva fase de crecimiento. No se ve la formación de una burbuja: el precio de 2.000 dólares la onza está considerado por algunos como la señal de una burbuja. Cuando vea que cierra la tiendecita cercana a mi casa, lo tomaré como una indicación de la llegada de una burbuja.

Un nuevo incremento del precio del oro podría ocurrir, aunque no es seguro. Con el rescate para España la crisis en la zona euro ha empeorado en vez de mejorar, que era lo esperado, al menos para los diseñadores del préstamo de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar bancos y cajas que el Gobierno ni siquiera llama un rescate pero que los mercados lo ven así, y con más incertidumbre sobre Grecia.

Siempre es aconsejable tener una cierta proporción de los ahorros, si uno los tiene en esta época de altísimo desempleo, en activos líquidos - depósitos en una cuenta corriente, por ejemplo, o cualquier activo que puede convertirse en dinero efectivo rápidamente sin pérdida de valor al efectuar la transacción.

Con la incertidumbre sobre el precio de oro, tal vez ha llegado la hora de investigar otros activos. Hay uno que es literalmente líquido – el vino – y a diferencia del oro sus precios son bastante bajos, a ráiz de una fuerte corrección en 2011, y con perspectivas de aumentar relativamente más que el oro.

Por supuesto no hablo del vino corriente que se compra en los supermercados. Me refiero a vinos Reservas y Grandes Reservas, debido a su longevidad. Liv-ex hace un seguimiento de los precios de los vinos más comercializados del mundo. Entre 2006 y 2010 el índice inversor Liv-ex se triplicó con creces desde una base de 100 a más de 300, mientras que las acciones del índice global MSCI subieron cerca de 125.

Para invertir en vino como negocio hace falta unos recursos (30.000 euros según expertos) y un lugar con unas condiciones adecuadas para la conservación del vino.

La cifra record para una botella de vino fue para una botella de Château Lafite 1787, subastada por Christie’s en diciembre de 1985. El vino en cuestión procedía de la bodega de Thomas Jefferson y llevaba sus iniciales grabadas, lo que le daba a la botella una prima. Esto fue una inversión a muy largo plazo (198 años).

Como todas las inversiones, tiene sus ventajas y desventajas. Su mayor ventaja, mejor dicho tentación, es abrir una botella en vez de guardarla para vender algún día, y ver cómo la inversión se disipa agradablemente.

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William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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