www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Las mentiras de Doña Maruja

domingo 01 de julio de 2012, 20:11h
Ante todo, debo confesarles que hacía muchísimo tiempo que no leía un artículo de Maruja Torres. Al margen del contenido, absolutamente esperpéntico, me harté de que siempre rescribiera el mismo texto. Algo parecido me había ocurrido con las columnas de Manuel Vázquez Montalbán. Era también previsible y repetitivo, aunque algo más ingenioso y mejor literato –sin exagerar, no obstante-. En el caso de Doña Maruja se combinan algunos toques progres, un par de comentarios barriobajeros, una pizca de orientalismo y los inevitables ataques a Israel, los Estados Unidos, el catolicismo o la derecha, en el poder o en la oposición, se agita bien el ordenador-coctelera y ya tenemos otro artículo insufrible. El domingo pasado, 24 de junio, sin embargo, cometí el grave error de fijarme en el texto “Gobernar con la mentira” de la susodicha, aparecido en su sección habitual –titulada “Perdonen que no me levante”- de El País Semanal, y el más grave todavía de dedicarle unos minutos de mi tiempo. Superó todas mis negativas expectativas.

Pueden deducir a partir del título y de las obsesiones de la autora que la persona que gobierna con la mentira no es otro que Mariano Rajoy, al que moteja con su gracia innata como Mariano el Impávido. Las mentiras a las que se refiere Doña Maruja son los “embustes sobre el rescate”. El gabinete Rajoy, sostiene, es “el más mentiroso de la historia de la democracia”. Y, acto seguido añade: “Y eso incluye los últimos tiempos de Felipe mirando a otra parte, de Guerra encubriendo a su hermano, de Roldán y sus calzoncillos de lunares, y de los que ponían la mano en el fuego por Vera y Barrionuevo. Incluye también las levitaciones de tocata y fuga de Zapatero, y sus evanescentes brotes verdes.” El actual presidente del gobierno de España usa, así pues, la mentira con mayor descaro que todos sus antecesores. ¿Por qué?, se preguntará seguramente el lector. Pues por la sencilla razón de que “las trolas rajoyanas de hogaño” son la continuación de las de antaño, del Prestige al 11-M, cuando formaba parte de los gobiernos de José María Aznar, otro “mentiroso”.
Hasta aquí el argumento de Maruja Torres es tan previsible como objetable. Lo realmente alucinante llega a continuación. No todas las mentiras y los embustes son iguales. ¿Qué los diferencia? Algo tan sencillo y prístino como su procedencia, esto es, si salen de la boca de personas que pertenecen a la derecha o a la izquierda. Debe distinguirse, apunta la ínclita articulista, entre “la gente a la que el poder convierte en embusteros porque no soportan la verdad –caso Zapatero-” (no queda claro si se alude a la reiterada negación de la crisis o a la promesa de aceptación sin condiciones del Estatuto hecha a los socialistas catalanes) y “aquellos que usan la mentira desde que hollan el poder, por la sencilla razón de que no quieren que se sepa cómo son y lo poco que valen”. El ingenuo Zapatero versus el malvado Rajoy, la mentira sin mala intención de la izquierda frente a la mentira consubstancial de la derecha.

¿Hasta cuándo habrá que soportar las pantochadas que se derivan del síndrome de la superioridad moral de la izquierda, invocado día tras otro por nuestros presuntos intelectuales progres? Esta superioridad moral es, sin duda, muy discutible, pero, en cambio, la miseria moral, presente en el artículo citado de Doña Maruja y en tantos otros, campa en nuestro país a sus anchas. Tras la lectura textos de este estilo, yo también les pido perdón, humildemente, por no levantarme.

Jordi Canal

Historiador

JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios