www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EL ESCÁNDALO DE LOS ENTES OFICIALES DUPLICADOS

sábado 07 de julio de 2012, 17:59h
Soledad Becerril va a disponer de un presupuesto de 15.000.000 de euros anuales y de un palacio cercano a la Castellana que vale varias decenas de millones. La institución del Defensor del Pueblo nos cuesta un ojo de la cara a los ciudadanos. El derroche, sin embargo, se amplía para mayor inri con los defensores del pueblo autónomos. El “síndic de greuges” catalán nos cuesta 7.000.000 de euros, más el edificio en que está instalado y lo mismo el “ararteko” vasco y el “valedor do pobo” que, edificios aparte, derrochan un presupuesto de 5.000.000 de euros y 2.000.000 respectivamente.

Está claro que bastaría y sobraría con un solo Defensor del Pueblo para toda España con un presupuesto de 5.000.000 de euros, instalado en un piso de mil metros cuadrados en Madrid. La suntuosidad, el derroche, la desmesura, los empleados innecesarios con sus nóminas, jubilaciones, vacaciones y seguridad social, los pagamos entre todos a través de los impuestos con que la clase política sangra a los ciudadanos.

Sería un acierto que el Gobierno Rajoy y Soledad Becerril establecieran un solo Defensor del Pueblo con un presupuesto reducido y una oficina discreta.

Y lo mismo que hay que hacer con el Defensor del Pueblo habría que extenderlo a muy varios organismos oficiales duplicados o triplicados como las “embajadas” en el extranjero, consejos económicos, tribunales de cuentas y otros muchos entes oficiales que los políticos reproducen en las Autonomías para colocar en ellos a sus enchufados y paniaguados.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.