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Crítica de arte

Juan Gris y el cubismo más allá de Picasso y Braque

martes 10 de julio de 2012, 15:11h
La aportación que hizo Juan Gris a la consolidación del cubismo es indudable si se atiende a la obra reunida del artista en el Espacio Fundación Telefónica, empresa que cuenta con una dilatada colección de piezas enmarcadas en este estilo pictórico de principios del siglo XX. La exposición en las que han sido reunidas algunas de ellas da cuenta de un movimiento que gustó de un vivaz colorido, de un gran manejo de la geometría y de las posibilidades técnicas de la superposición de formas planas.

La fenêtre aux collines, de Juan Gris, es una de las primeras obras que reciben al visitante en la exposición organizada por el Espacio Fundación Telefónica en Madrid, donde ha reunido una selección de las obras cubistas que forman parte de su colección de arte.

Gris, uno de los máximos representantes del movimiento cubista junto a Picasso y Braque, se erige en esta muestra como una figura fundamental para comprender en qué consistió este movimiento pictórico de principios de siglo XX que no hizo sino ampliar la mirada de los artistas hacia una modernidad que comenzaba abrirse paso.

Pese a que las obras de Gris son las protagonistas de la exposición, se suman a ellas otras firmadas por Albert Gleizes, Georges Valmier o André Lhote, con las que los organizadores tratan de demostrar que este movimiento no sólo se difundió en Europa, sino también en América, continente que también se vio imbuido de sus principios.
El recorrido por la colección cubista de la Fundación Telefónica se presenta como un juego para el visitante en el sentido de que tratará de distinguir en las pinturas qué representaron los artistas y qué quisieron transmitir al hacerlo. Por ejemplo, en La fenêtre aux collines Gris dibujó una guitarra y una partitura frente a una ventana desde la que se observan las colinas que dan título a la pieza.

En ese ejercicio de observación es posible percatarse de la tendencia de Gris a dibujar elementos que resultan repetitivos. Así ocurre con las guitarras, los periódicos, las botellas o las uvas. Aunque manejó con maestría la técnica del óleo sobre lienzo, también supo utilizar otras técnicas y materiales. Así se observa en Verres, journal ey bouteille de vin, para cuya ejecución se sirvió de collage, guache, carboncillo y lápices de colores.

Sus obras enmarcadas en el movimiento cubista no se ciñeron a representar naturalezas muertas. Lo demuestra la inclusión en la exposición de Arlequín y La chauteuse, una figura femenina casi dibujada de cuerpo entero de la que impresiona la desproporción de su fisonomía.

Entre el resto de artistas representantes del cubismo figura Joaquín Torres García, quien además de estar presente con dos de sus obras, interesa destacar de él la visión que tenía de Gris, de quien dijo que era el “geómetra perfecto” creador de una “arquitectura de formas y colores”.

Es, precisamente, la linealidad de las obras, el manejo de la geometría y de la superposición de formas planas las características que emanan de la mayoría de los trabajos reunidos, entre los que destacan Jean Cacteau, de Gleizes; Livre et pipe rouge, de Metzinger; Le pot rouge, de Lhote; o Retrato de Alberto Lasplaces, de Barradas.

La exposición ofrece la oportunidad de contemplar documentación de la época como ensayos y publicaciones de Gleizes, Lhote y Gertrude Stein, además de revistas de arte europeas y americanas. También se proyecta un documental sobre Gris.

Información sobre la exposición:

Lugar: Espacio Fundación Telefónica, Madrid.

Horarios: de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.

Entrada: gratuita.
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