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Exhibición privada en la ciudad condal

El Museo Picasso de Barcelona alberga la colección privada del pintor malagueño

El Museo Picasso de Barcelona alberga la colección privada del pintor malagueño

miércoles 19 de diciembre de 2007, 19:15h
Más de un centenar de obras de artistas como Renoir, Cézanne, Rousseau, Braque o Matisse, así como piezas de arte primitivo, integran la colección personal de Pablo Picasso que desde hoy se exhibe en el Museo Picasso de Barcelona y que hasta ahora sólo se había visto en París (1978) y Múnich (1998).
La exposición, que estará abierta al público hasta el 30 de marzo, reúne 43 pinturas, 39 dibujos, 41 fotografías y una veintena de piezas de arte primitivo, así como cinco grabados y cinco 'collages'.
En el inicio de la exposición se pueden contemplar obras de clásicos franceses como Le Nain, Chardin o Corot, que son piezas, sin embargo, muy vivas para Picasso, "ni fríamente académicas, ni banalmente ilusionistas".
En la siguiente sala aparecen artistas una o dos generaciones anteriores al pintor malagueño: Degas, Gauguin, Seurat y Vuillard.
El comisario de la exposición, Philippe Saunier, del Museo Picasso de París, explicó hoy en la presentación de la muestra que "se trata de la colección de un esteta, no de una persona que acumula obras de arte, sino de alguien que colecciona obras que le gustan".
Aunque Picasso admiraba a Van Gogh, cuyas apasionadas transposiciones de la realidad se alejaban de las serenas visiones de los impresionistas, el pintor holandés no está representado, si bien, -concreta el comisario-, "le sustituye, a su manera, 'La viña', de Van Dongen, con su nota expresionista".
Cézanne y Renoir están bien representados como "disidentes" del impresionismo, el primero en sus paisajes y sus sólidas figuras, y el segundo en sus grandes desnudos.
En el ecuador de la muestra se pueden ver las figuras de arte primitivo, entre ellas una docena de figuritas de arte ibérico, que tenía Picasso, en las que beben muchas de sus máscaras, cerámicas o pinturas.
Ese primitivismo, entendido como simplificación o reacción contra todos los manierismos, también se percibe en algunos de sus cuadros como en las obras de Gauguin, de Derain, del Aduanero Rousseau o en un autorretrato de Joan Miró de 1919.
Un apartado especial se centra en la "admiración y rivalidad" que se profesan Picasso y Matisse, una relación que se intensifica a partir de la II Guerra Mundial, cuando los intercambios de obras se multiplican antes de que empiecen a circular también las palabras.
En su colección Picasso cuenta además con obras surrealistas, entre ellas dibujos de Salvador Dalí, de quien se distanció a raíz de las simpatías franquistas del pintor ampurdanés.

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