www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¡Adiós JJ.OO.! Cumplimos…

domingo 12 de agosto de 2012, 18:31h
Y llegó el oro olímpico en fútbol que echó a México a las calles….Concluyeron los JJ.OO. de Londres 2012. Todos los atletas regresan a sus terruños como en la Grecia clásica, muchos de ellos sabedores de que en la siguiente deberán superarse a sí mismos. El medallero alcanzado por los mexicanos me mueve a pergeñar unas cuantas ideas, cuando en ambas orillas del Atlántico los descalabros inesperados –generadores de molestia no carente de razón– invitan a la calma y a cavilar sobre el tema, pues hubo éxitos y no pocos.

No se piense que los mexicanos, absortos, nos enajenamos con los JJ.OO.. ¡Qué va! No. En ultramar simplemente nos dimos una quincena de merecido respiro veraniego, tras el rudo jaleo electoral y otras noticias difíciles que ya nos tienen hasta el moño. Mentiríamos si dijéramos que no disfrutamos este retozo. Los más nos alegramos con el triunfo de nuestros atletas, no obstante que hay mexicanos a quienes eso les agrede y enfurruña, ignorando esas gestas o sin saber qué hacer con la victoria “propia”, costándoles reconocer avances en el terreno deportivo; hay mezquinos que no expresan mínimas palabras de reconocimiento a quien destaca venciendo al contrincante y a las circunstancias. Penoso y antideportivo, sí. Es explicable: les regodea y paga más el lamento y el fracaso. Y si son excesivos, mejor todavía. No los secundo y respondo que estoy convencido de que la evolución favorable de nuestra presencia olímpica obliga a decirlo: cambiemos actitudes. No todo se mide en medallas y cuando haya éxitos, sepamos reconocerlos. En Londres los hubo, antaño no. Y por supuesto que nos queda muchísimo por hacer.

Admiro que España triunfara con 17 preseas y ha diversificado sus deportes. En tal rubro algo ha cambiado en México. Siempre le ha costado estar y solo sabe de esfuerzos. 2012 superó a Sidney 2000 en que la delegación mexicana obtuvo seis preseas (1 oro, 2 platas, 3 bronces) tras de los descalabros de Barcelona’92 (1 plata) y Atlanta’96 (1 bronce). Gracias a diez años de política pública deportiva de sostenido apoyo y aún insuficiente, a los resultados de Londres 2012 (1 oro, 3 platas, 3 bronces) debiéramos también medirlos bajo tres criterios insalvables: el metal ganado, su número y sobre todo, en los tiempos y rangos obtenidos por desempeño por la representación mexicana. Este aspecto es importantísimo. Acaso sea el que más. Allí coincidiríamos España y México. Hagamos un balance general objetivo y sereno. No cabe tirarnos a la tremenda ni hacer una alharaca fútil por innecesaria.

En efecto, las insignias obtenidas llenan de orgullo, son estupendas y significan prestigio. Para el caso mexicano, la cifra fue óptima, pues pronosticaron cinco. Se alcanzaron 7. No puede hablarse de malos resultados per se. Hubo arrojo, sin contar que verbigracia, los nuestros en clavados no rehuyeron la dificultad de la pirueta, jugándosela y no como otros contendientes. Aceptaron el lance. Doble mérito. Así, lo conseguido fue merecidamente muy aplaudido y con justa razón, sin falsos pudores ni acuciantes complejos que tanto gustan y tan poquito aportan. Lo hecho representa un despegue de los atletas mexicanos y con su esfuerzo antes que nada, ellos pasean el nombre de nuestro país y como tal son calificados, vistos y contados. Mas no nos confundamos: nadie más en su sano juicio que no sea ellos, se cuelga nada que no le corresponda. Y al final, nos vamos con el oro en fútbol olímpico que nos supo a gloria, siendo el primero en deporte de conjunto en finales. Y frente a Brasil, un gran rival.

Para mí es la mejor delegación deportiva de toda nuestra historia olímpica, aun siendo locales en 1968. Datos preliminares: por número de medallas obtenidas, supera a todas fuera de México, aún con pronósticos adversos como 2008 y 2012. Quizás faltó un oro más como en 84. No obstante, México podría hacer un mayor esfuerzo sin soslayar el proceso que condujo a obtener cifras más aventajadas –que cuentan y mucho– que contrastan con las últimas dos ediciones olímpicas. No es poco, no los minimicemos. No olvidemos que el deporte mexicano viene de romper ataduras institucionales y frenos económicos y que tratándose de rangos olímpicos, nunca antes se obtuvieron tantos diplomas como en Londres –40% del contingente nacional lo obtuvo al situarse dentro de los 8 primeros lugares–. Un hito. Como nunca en finales, muchos deportistas mexicanos han alcanzado un cuarto lugar olímpico en disciplinas tales como el tiro con arco en equipo varonil, un quinto lugar en ejercicio de arillas y en salto ecuestre, el sexto en clavados individual, caminata y halterofilia, asegurando mejores posiciones que en otras ocasiones.

Si somos sensatos y a juzgar por el número de otros competidores que se quedaron en el camino, las cifras son extremadamente beneficiosas a los mexicanos y a su denuedo deportivo. Y en ese sentido para un país que obtenía no hace mucho el lugar 22, 23, 24, por un profundo bache derivado de ineficacias y anquilosamientos en ciertas federaciones deportivas, que aún malentienden poseer privilegios por encima del deporte, a ver si lo visto nos conduce o debería, a pensarnos mejor cómo valoramos el desenvolvimiento deportivo en Juegos Olímpicos y a México al compararse consigo mismo y sí, pese a que todos deseáramos más preseas, no podemos aquí perder de vista que se ha ejecutado una mejor política deportiva que ha rendido frutos y que ahora debe sostenerse y mejorarse más, sin ser triunfalistas ni conformistas.

Constatamos que aun los mejores pierden, habiéndolo olvidado y es menester recordarlo. Repasando el medallero puntualmente colocado en El Imparcial, compruebo que vimos novedades y ya aprendimos que una delegación cuantiosa no es garantía de galardones. Sí lo es más que sea operativa y sobre todo, efectiva. Se necesita elevar la calidad del deporte y las ejecuciones para calificar. En octubre de 2011 México asistió a sus Panamericanos en Guadalajara con 646 atletas. A Londres llevó 102, ya depurados. Otra lección a recordar es que se haya trabajo antes que buscar los reflectores. Resultó significativo que varios deportistas nacionales con los mejores números y trayectorias deportivas, prefirieran perderse la inauguración y continuar su entrenamiento. Ya cambiaron paradigmas. Enhorabuena. Lo de competir mejorando resultados antes que ganar no es menor y llegar a los JJ.OO. ya es un triunfo. Parece una idea trillada, pero a veces de lo simple se nos olvida, por la parafernalia de obtener medallas a como de lugar. Se requiere más apoyo.
Si en el desempeño de los atletas españoles y mexicanos observamos un retroceso en las marcas alcanzadas mas allá del metal, tendremos severos motivos de preocupación. Si advertimos avances, solo serán de preocupación, detectando qué debe modificarse y desde luego, que alguien responda por los fracasos que parecemos olvidar. Nuestros países deben avanzar en ello, caiga quien caiga.... Aquí es un reto para el Comité Olímpico Mexicano y la Comisión Nacional del Deporte. Empero y lo digo con pesar, nos despedimos de Londres 2012, una gran edición que deja la vara muy alta. Levantaremos cabeza y mejoraremos. El reto allí queda, siendo el Olimpismo un desafío permanente que no admite remilgos. Y ahora ¡nos aguarda Río 2016! ¡ya está a la vista!






¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.