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Crisis diplomática

¿Qué pretende Correa con el asilo a Assange?

viernes 17 de agosto de 2012, 10:57h
La concesión del asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, por parte del Gobierno de Ecuador, no sólo ha abierto una “caja de los truenos” diplomática entre el país andino y el Reino Unido. También ha desencadenado un mar de preguntas sobre las verdaderas intenciones que esconde el presidente Rafael Correa detrás de su decisión de proteger al “hácker” más buscado del mundo.
De paradójica califican los líderes de la oposición ecuatoriana y organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), la decisión del Gobierno ecuatoriano de otorgar el asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange; sobre todo porque su presidente Rafael Correa, se ha destacado por emprender un cruzada contra los medios de comunicación privados de ese país y por impulsar la polemica “Ley de comunicación democrática de Ecuador”, que le otorgaría al Estado un mayor control sobre los contenidos informativos.

Incluso la laureada bloguera cubana de “Generación Y”, Yoani Sánchez, se ha hecho eco de dicha contradicción, al asegurar que " un Robin Hood de la información” como Assange termine siendo cobijado en “el castillo feudal” de un Gobierno que se ha caracterizado por "una política rígida y agresiva" hacia los medios de comunicación y la libertad de expresión.??

Que Correa sea el protector y el abanderado de los derechos del polémico periodista, más que una dualidad es para algunos analistas una estrategia orquestada por el gobernante para lavar su imagen de cara a su reelección en los comicios de febrero de 2013, ya que se ha visto seriamente comprometida ante la comunidad internacional por las dudas que siembra su Ejecutivo en cuanto a la forma que tiene de comprender el ejercicio de la democracia. Otros por el contrario, lo ven como un golpe de efecto para alimentar sus sólidos índices de popularidad, que según la consultora ecuatoriana Perfiles de Opinión, ronda el 81,5% al cumplir su quinto año de mandato.

Pero la decisión de asilar a Assange no va sólo del trasfondo humanitario. Supone otro tipo de amenazas para Ecuador que no se restringe al posible “asalto” de su embajada en Londres, en donde se encuentra refugiado el buscado hácker desde hace 59 días.

El gesto de Correa podría costarle a la nación andina el acuerdo comercial que tiene pendiente con la Unión Europea, así como la renovación de sus preferencias arancelarias en Estados Unidos. Todo un privilegio que disponen muy pocos países de América Latina.

Algo que hasta el momento no parece inquietar a Ecuador que comienza a desplegar su artillería diplomática para sumar apoyos entre sus vecinos. Sus socios de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de las Américas (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se han mostrado unánimes en analizar la postura adoptada por Quito, este fin de semana. Un encuentro que podría coincidir con una reunión extraordinaria de cancilleres en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Países aliados como Venezuela y Bolivia, no han manifestado su solidaridad hacia el gobierno ecuatoriano y calificar de “arrogante” al británico, en contraste con el silencio mostrado por el resto de estados latinoamericanos, que observan expectantes y desde la barrera, una crisis diplomática que ha puesto nuevamente los ojos del mundo sobre el hombre que desveló los oscuros secretos de la diplomacia internacional.