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crítica de cine

[i]A Roma con amor[/i]: homenaje de Woody Allen a la Ciudad Eterna

domingo 23 de septiembre de 2012, 13:38h
El director norteamericano sigue convirtiendo en protagonistas de sus películas a ciudades europeas. En su último trabajo estrenado en España, Roma es la elegida. La capital de Italia, en todo caso, no necesita de mucha presentación y, además, Allen se ha detenido especialmente en los lugares más típicos de la bella ciudad para rodar esta comedia.
El cuadragésimo quinto filme del famoso director neoyorquino rinde homenaje a Roma, la Ciudad Eterna, y se vale de su indiscutible carisma y magia para relatar la historia de distintas parejas que, de una forma o de otra, van a encontrarse entre los adoquines romanos. Allen da vida a uno de esos personajes que él sabe dibujar tan bien. Después de varios años sin ponerse delante de la cámara (Scoop, 2006), el director vuelve a ser actor y, como es habitual, da la impresión de estar encarnándose a sí mismo. ¿Quién mejor que él podría interpretar a un jubilado director de escena con miedo a la muerte? La respuesta parece clara. Más aún, cuando su personaje se queja ante su esposa, a quien da vida Judy Davis, de lo mal que le trató siempre la crítica, que no supo entender sus escenificaciones de algunas óperas, como el Rigoletto para el que vistió a todos los personajes de ratas o la Tosca que “metió” en una cabina de teléfono.

Fracasado o no, lo que peor lleva su personaje es la inactividad del jubilado, de forma que no dejará pasar la oportunidad de lanzar al estrellato al padre del novio italiano de su hija, cuando, con ocasión de su viaje a Roma precisamente para conocer a sus futuros consuegros, descubra que posee unas cualidades vocales realmente impresionantes. El problema es que el consuegro, funerario de profesión, sólo canta por afición. Es más, sólo canta debajo de la ducha. Si no le cae agua por el cuerpo mientras se enjabona, no hay nada qué hacer. Y, aunque al principio, niega tener ninguna aspiración, al final acaba por picarle el gusanillo del aplauso del público. ¿Se detendrá el jubilado director de escena ante el problema de la ducha? Merece la pena descubrirlo.

Hablando de fama, otro de los personajes de la cinta, al que interpreta el siempre genial Roberto Begnini – una verdadera pena que no coincida en ninguna escena con el propio Allen – es un empleado gris, de vida tipo “El día de la marmota”, hasta que una mañana, al salir de casa, se encuentra rodeado de paparazzi enardecidos, que quieren saber todo sobre él. Sin embargo, quien no logar saber nada es él mismo. ¿Qué es lo que ha hecho sin darse cuenta, para estar en el centro de la información y la curiosidad de la gente? Misterio. Allen, tan agudo como siempre, analiza con humor e inteligencia el misterio de la fama que alcanzan algunos personajes sin que realmente hayan hecho nada para ganársela. En todo caso, igual que viene, la fama se va. Aunque, a veces, deje tan enganchado al sujeto, que ya no sepa volver a vivir sin ella.

Con ese mismo humor inteligente, retrata Allen al trío protagonista de otra historia de amor en Roma. Jesse Eisenberg, a quien conocimos en “La red social”, interpreta a un joven estudiante de arquitectura que vive con su novia, en una existencia aparentemente plena y feliz, hasta que llega la mejor amiga de ella, una ambiciosa actriz, a quien da vida Ellen Page, y la pareja empieza a correr peligro. A pesar de los consejos y advertencias de un viejo arquitecto norteamericano, en cuya piel se mete Alec Balwin, el joven estudiante caerá en la red tejida por la actriz, una típica “devorahombres” de fingido corte intelectual, y cuya falsedad retrata con precisión de cirujano el divertido guión de Allen.

Aunque, con toda seguridad, es otra de las historias de “A Roma con amor”, la más divertida de todas. Se trata de la protagonizada por una pareja italiana de recién casados que llega a Roma con intención de instalarse en la gran ciudad y crear un futuro lleno de éxitos. Sin embargo, en una sola jornada, todo se irá al traste. Alessandro Tiberi y Alessandra Mastronardi son los actores italianos que interpretan a esta pareja, que llega desde Pordenone y acaba “devorada” por la mágica ciudad. Sus peripecias, en las que tiene mucho que ver el personaje de la prostituta interpretada por Penélope Cruz, son las que más risas provoca esta cinta, muy al estilo de Midnight in Paris, con la que Allen ha vuelto a retratar Europa, antes de volver a Estados Unidos para rodar su nueva película: será en San Francisco, con actores consagrados como Alec Baldiw y Cate Blanchett.
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