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El silencio de los obreros

domingo 23 de septiembre de 2012, 18:33h
O tal vez debiera decir perplejidad, estupor, cansancio de frases manidas: “tal y como está la cosa”, “con la que está cayendo”, “tenemos lo que nos merecemos” o “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”… cuando no estoy demasiado cansada o sí lo suficientemente harta, me revelo contra estas frases comodín y digo que yo no me merezco esto. Me sorprende especialmente cuando la mayor parte de gente que enarbola el argumento del merecimiento, de la culpa, dice no tener ninguna creencia católica, y sin embargo nos han puesto a todos en modo expiación.
Y sorprende además que los que se ponen más agoreros, los que hablan de que aún quedan cinco años o más, son precisamente los que apenas tienen nada que temer y por eso frivolizan con el lenguaje. El que realmente está notando el derrumbe no puede añadirle también la constatación verbal. Sería de idiotas narrar la caída. Prefiere el silencio a la verborrea gratuita.

Siempre gustamos de comentar la situación en el bar, acodados en la barra, con intervención esporádica del camarero en nuestras conversaciones. Pero siempre tuvimos claro que las fronteras eran difíciles de transgredir, que unos votaban y otros eran los elegidos. Participación ciudadana. Creo que era el nombre de una concejalía del ayuntamiento en el que me crié, Coslada, en Madrid. Pero es un contrasentido, si desde la estructura política se crea una concejalía, porque ya está creando los procedimientos del ciudadano para participar. Tiene que organizarse sin su supervisión, si queremos organizar algo más que la Carrera anual de la Mujer.

Ni dueños de nuestro destino ni “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros”. Cinco personas te piden comida en Atocha, no ya dame dinero para un bocadillo, sino cómprame el bocadillo. Y en algunos restaurantes no hay mesa libre en todo el mes. ¿Quién se merece qué? No creo en absoluto en el carácter purificador que todo el mundo atribuye a la crisis que estamos pasando. Y que si en chino, crisis también significa renovación. Nos encanta (y tengo que incluirme porque alguna vez repetiré algún eslogan de tintes filosóficos, con afán de trascendencia y aparente aplicación práctica) encontrarse frases que resuman lo que nos está pasando. Que hayamos convenido en que después del lunes viene el martes, no significa que un nos mayestático pueda englobar todo que nos pasa. Y además dividir cada grupo humano en buenos y malos, en los que se lo merecen y los que no, en los que vivieron por encima de sus posibilidades y los que no. Y a riesgo de contradecirme, termino con un proverbio chino: “Si tienes dos orejas y una boca, escucha el doble de lo que hablas”

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