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director deportivo del estudiantes

Himar Ojeda: “El Estudiantes genera una ilusión especial por su dimensión”

viernes 05 de octubre de 2012, 18:53h
El Imparcial entrevista en exclusiva al nuevo director deportivo del Club Baloncesto Estudiantes, Himar Ojeda. El equipo madrileño afronta una nueva temporada en la ACB con el objetivo de no pasar los apuros del pasado año, cuando terminaron en los puestos de descenso. Para ello, el club estudiantil contrató este verano a Himar Ojeda como director deportivo, poco después de que el directivo canario fuera despedido del Gran Canaria, donde trabajó los últimos diecisiete años. Por Javier Nuez.
Tras más de 17 años en el Club Baloncesto Gran Canaria, su salida del club el pasado verano fue algo abrupta. ¿Cómo vivió ese momento?
Fue una salida dura, traumática. Yo tenía dos años más de contrato. Fue una decisión del presidente (Joaquín Costa) y parte del consejo de administración que, aunque supongo que estaban descontentos, muchos me decían lo contrario. Algunos de sus miembros lo abandonaron tras mi despido, eso sí. En los diecisiete años que estuve, cada vez que el club necesitó algo se lo di. Acepté la dirección deportiva cuando yo tenía enfocada mi carrera como entrenador. Me pidieron asumir la dirección general con las mismas condiciones y también acepté, siempre por el bien del club. Y tras toda esa entrega y dedicación, mi salida fue, cuando menos, poco caballerosa y profesional. Se me despidió y luego se alegaron cosas para tratar de justificarlo. En dos meses ya hay cita para resolver la demanda que puse por despido improcedente. Sigue siendo un tema desagradable para mí pero es lo que hay.

¿Cómo fue su fichaje por el Estudiantes?
La verdad es que fue muy rápido. Justo estaba viajando a Estados Unidos para seguir las ligas de verano y me llamó José Asensio (director general del club) recién aterrizado para decirme que estaban pensando en mí. En el mismo aeropuerto me cogí un avión de vuelta. Llegamos a un acuerdo y en tres días estaba de regreso en Estados Unidos como director deportivo del Estudiantes. La verdad es que todo fue muy rápido porque a mí me hacía mucha ilusión y ellos confiaron en mí.

¿Qué supone llegar a un club con la historia del Estudiantes?
A pesar de que los últimos años han sido problemáticos en lo económico –administración concursal incluida- y en lo deportivo- con el descenso del pasado año-, sigue siendo un club que genera una ilusión especial por su dimensión. Lo que más me atrae del proyecto es la vertiente de la formación de jugadores, dada la cantidad de niños que tiene jugando al baloncesto. El club quiere recuperar esa unión y estructura de cantera para volver a poner jugadores en el primer equipo.

¿Cuáles son los objetivos de esta temporada?
Hay que ser realistas. En el club no ha cambiado nada especialmente. No tenemos más presupuesto, sino todo lo contrario, lo estamos ajustando aún más. Hay que fijarse objetivos a corto plazo. El primero, tratar de componer la mejor plantilla posible y el segundo, empezar a competir lo mejor que podamos sumando victorias poco a poco. Indudablemente, el objetivo prioritario es que no descendamos como el año pasado y evitar pasar los apuros de la zona baja. También tenemos un punto de ambición y nos hace ilusión tratar de competir para ganar a todos los equipos posibles y estar lo más arriba que se pueda. Hay que tener paciencia e ir poco a poco.

¿Ha sido complicado formar la plantilla?
Con los problemas económicos del momento, se puede decir que sí ha sido difícil conformar una plantilla competitiva. El mercado y el caché de los jugadores ha bajado. Ahora en la ACB no se firman los contratos que se firmaban antes. Ha costado pero estamos contentos. Si en julio nos dicen que podíamos contar con un entrenador como Txus Vidorreta y jugadores como Carl English, Tariq Kirksay o Germán Gabriel en el equipo, no nos lo hubiésemos creído. Las cosas se han hecho lo mejor que podíamos y hemos conformado una plantilla que creemos que puede competir.

¿Qué tal el trabajo con Txus Vidorreta?
Tenía mucha fe en él y creo que es el entrenador ideal para asumir el reto de este año. La verdad es que conseguí que viera el proyecto igual de ilusionante desde el primer día. A partir de ahí está trabajando consciente de las limitaciones, pero tratando de conseguir el mayor rendimiento.

La ACB será retransmitida este año por La1, ¿cree que servirá para dar impulso a una competición que hasta ahora no ha disfrutado de grandes audiencias?
El tema televisivo es complejo. Nos ha costado mucho (a la ACB) conseguir un acuerdo con una televisión. Independientemente de que Real Madrid o Barcelona sean los más televisados, el beneficio es para todos. Ahora estamos contentos porque el baloncesto pasa a un canal con más audiencia. Creemos que es una buena manera de seguir acercando el baloncesto a los espectadores. De todos modos, la esencia del baloncesto es vivirlo en el pabellón. En eso sí que crecemos, al contrario que otros años. Hay que encontrar la fórmula para que la gente que no pueda ir al pabellón pueda verlo y que la que acuda siga viniendo, claro. Es un problema complejo que depende de muchos factores. Hay que tratar de sacar todo el potencial que tiene la ACB, porque la gente que va al pabellón disfruta. Igual hay que cambiar cosas para que resulte más atractiva por televisión.

La ACB lleva varios años sacando titulares sobre jugadores extracomunitarios que obtienen pasaportes de países que les permiten inscribirse como comunitarios. ¿Qué opina de este tema?
Sobre el tema de los pasaportes creo que se debería ser más cauteloso a la hora de valorarlo. Los gobiernos conceden pasaportes para multitud de cosas. A veces lo hacen con científicos para tener más potencial, lo mismo que con deportistas. Así, Macedonia nacionaliza a McCalebb y obtiene unas semifinales en un torneo de prestigio que igual no hubiera conseguido nunca. España tiene casos así desde hace tiempo en deportes como el balonmano y sí, en baloncesto también. Los hay de todo tipo, como el de Ibaka, que se formó aquí. Lo que no entiendo mucho es que se focalice en un caso concreto, como cuando se habló de C.J. Wallace (jugador norteamericano que consiguió un pasaporte congoleño antes de fichar por el Barcelona) habiendo numerosos casos en más equipos y deportes.

¿Cuál es el papel de los clubes?
Los clubes no conseguimos pasaportes. No se trata de decir fichamos a un jugador y ahora le conseguimos este pasaporte. Nosotros los fichamos porque ya nos los ofrecen con determinada condición, es decir, bien como extranjero, bien como cupo de formación o bien como español. Punto. No es mi problema quién le consigue el pasaporte mientras no sea falso. Yo no soy nadie para cuestionar lo que haga un gobierno. Es la ACB quien comprueba que sea auténtico. No puede ir más allá para cuestionar por qué se le ha otorgado.

Entonces, ¿cuál es el problema?
Sí es cierto que se fuerza un poco con el tema de los cupos. La ACB preferiría un mercado libre, porque cada club es una empresa privada. Se supone que una empresa puede contratar libremente. Pero aquí intervienen la ACB, la Federación, el CSD y la asociación de jugadores, que crean un marco de contratación entre todas las partes que va en contra de la legislación europea, que permite la libre circulación entre sus estados miembros. Se supone que sirve para potenciar al jugador español, pero es que los españoles ya están potenciados por los clubes ACB. Luego resulta que te vas a las ligas no profesionales, como la EBA, y puedes jugar con diez americanos si quieres. Es lo que no entiendo. Si por nosotros fuera, los preferiríamos españoles por puro pragmatismo. No hay que ponerles casa ni coche ni arreglar permisos de trabajo o residencia. Todo eso es tiempo y dinero. Lo que ocurre es que también tenemos que competir al máximo nivel, como liga profesional que somos.
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