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Crítica de arte

Gauguin y el viaje a lo exótico

miércoles 10 de octubre de 2012, 15:29h
La huida de Paul Gauguin a Tahití significó para su descubrimiento de una tierra que consideró el paraíso, pero también un distanciamiento de su obra del academicismo imperante a finales del siglo XIX. Con objeto de abordar la experiencia de lo exótico vivida por el pintor, además de indagar en el viaje como escape de la civilización, el Museo Thyssen presenta una exposición sobre la figura del pintor francés, así como sobre sus pinturas en diálogo con las de otros creadores de la época. Puede visitarse hasta el 13 de enero.
Gauguin y el viaje a lo exótico es el título de la nueva exposición del Museo Thyssen, que podrá visitarse hasta el 13 de enero. Su traslado a Tahití, el exotismo, el viaje como huida de la civilización y la etnografía son algunos de los temas en torno a los que ha sido organizado el recorrido de la muestra.

Las obras de Paul Gauguin se entremezclan con las de otros artistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX como Laval, Kirchner, Rousseau o Noide con idea de plasmar un diálogo entre aquellos artistas que se dejaron embaucar por las mismos paisajes, gentes y sensaciones.

La imposibilidad de Gauguin para adaptarse a una vida de trabajo en la Bolsa de París le llevó a trasladarse con su mujer y sus cinco hijos a Copenhague, ciudad que abandonó apresurado debido a que se convenció de que debía confiar en París como la meca de sus aspiraciones como artistas, así como el lugar donde residían otros artistas impresionistas como Pisarro, quien fue para Gauguin como un valedor.

Incapaz de encontrar la ansiada estabilidad en la capital francesa, Gauguin emprendió un viaje a Panamá, al que le sucedió otro a Tahití, en la Polinesia, que marcó definitivamente su trayectoria artística. El exotismo que impregnó sus obras ha sido reconocido como una de las características primordiales de sus trabajos pictóricos. De ese influjo tan singular da cuenta la exposición del Thyssen que, además, se pregunta por la trascendencia del viaje como escape de la civilización, así como por la etnografía como ciencia a estudio por parte de los artistas.

Abrumado por la naturaleza del lugar y por la cultura maorí, Gauguin se involucró en la vida local llegando a mantener varias relaciones con mujeres tahitianas. Son, precisamente, los paisajes y las figuras femeninas dos de los elementos que más se repiten en sus óleos sobre lienzo, en los que tampoco faltan imágenes totémicas o ídolos, como él mismo los llamaba. Matamoe y Mata mua son dos ejemplos de estas escenas, en las que combina el juego de la verticalidad con la horizontalidad, un vivo colorido y una disposición de los personajes en planos sucesivos.

Su conocimiento del lugar queda patente en Los cerdos negros, obra en la que muestra una escena cotidiana con personajes hieráticos de tosca factura y robustas piernas, brazos y torsos, un modelo anatómico característico de su ejecución, del que se aleja algo en Dos mujeres tahitianas, de rostros más realistas y delicados de los que emana sensualidad.

Bajo el título Bajo las palmeras, el recorrido propone un ejercicio comparativo entre obras de artistas como Rousseau, Matisse, Nolde o Marck para dar cuenta de hasta qué punto los artistas se vieron atraídos por la naturaleza salvaje, real o imaginaria.

Pero no sólo eso. Las gentes que habitaron las tierras que visitaron Gauguin y artistas contemporáneos durante sus viajes en busca de experiencias también fueron objeto de su interés. Por esa razón, se han querido vincular sus retratos y representaciones cotidianas con la etnografía.

El hecho de haber incluido en la muestra vitrinas con fotos de la época ayuda al visitante a hacerse una idea de la labor de los pintores en esta tarea, quienes buscaron al representar lo salvaje las carencias de lo occidental. Muchacha con abanico, de Gauguin, es una muestra de ese intento. Se echa en falta, sin embargo, las cartelas explicativas e introductoras de cada uno de los capítulos en los que está dividida, lo que lleva, en ocasiones, a la confusión. Es fundamental, por tanto, hacerse con un libreto a la entrada del recorrido para poder comprender mejor cada una de las fases de la muestra.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Thyssen.

Fechas: del 9 de octubre al 13 de enero.

Horarios: de martes a domingos de 10:00 a 19:00 horas. Lunes cerrado. Los sábados permanece abierta hasta las 22.00 horas.

Entrada: general 10 euros / reducida 6 euros.
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