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RESEÑA

Ed Vulliamy: Améxica. Guerra en la frontera

domingo 14 de octubre de 2012, 01:19h
Ed Vulliamy: Améxica. Guerra en la frontera. Traducción de Vicente Campos González. Tusquets. Barcelona, 2012. 416 páginas. 22 €
Améxica, de Ed Vulliamy, trata una temática extremadamente interesante y sorprendente como es la frontera entre México y Estado Unidos. En sus páginas, se plasma la violencia descrita por el autor, se respira la inseguridad y la impotencia de muchos ciudadanos que viven cerca de la frontera. Améxica no es solo un juego de palabras: esconde una realidad, una batalla que se combate y vive cotidianamente a lo largo de esa frontera y que, según el autor, representa “la primera verdadera guerra del siglo XXI”, ya que se trata de “una lucha que se libra por nada”. Más que por una causa concreta, como el dinero o el control de la droga, para el reportero británico en México se mata –tortura y mutila- por “pequeños beneficios del mercado doméstico y el trapicheo callejero”. A falta de un casus belli único, se mataría por interés –lógica empresarial-, como amenaza al rival o competidor recurriendo a perversas técnica de tortura para un “prestigio social posmoderno”. De la misma manera, las organizaciones criminales mexicanas no son una emulación de otras bandas globales ni pastiches de las mafias italianas, sino más bien mostrarían una nueva forma de ostentar el poder, adoptando un modus operandi sanguíneo y despiadado.

Vulliamy narra el origen y la evolución de la narcomafia mexicana, recorriendo los más de tres mil kilómetros de frontera, deteniéndose en las principales ciudades de ambos lados –desde Tijuana a Ciudad Juárez, pasando por los desiertos de Sonora y Arizona. En sus páginas, se ve la guerra intestina y una sangrienta lucha de las bandas criminales contra la policía fronteriza y los cuerpos militares de elite de ambos países. El autor explica como la ruptura de la Pax Mafiosa y la consecuente brutal lucha para hacerse con el tráfico de la droga y el control de la trata de personas están provocando el aumento de la violencia. Los datos resultan escalofriantes: feminicidios, desmembramientos y decapitación de víctimas confirman la implosión de la violencia en el norte de México y la existencia de una guerra cruenta y mortífera.

Aun así, las páginas de Améxica no son una lista de atrocidades, un catálogo de brutalidad: el autor investiga las causas, intenta comprender sus elementos (desde la geografía a la Historia, pasando por la religión –el culto de la Santa Muerte- y la política). Analiza los cárteles y el mercado interior. Reflexiona sobre sus consecuencias y augura un futuro próximo, sin caer en el falso moralismo o en una demagogia simplista. Entre varias sugerencias, el autor recomienda “seguir el rastro del dinero”: como en el caso de la Camorra, la Mafia o la Ndrangheta, bloquear su dinero, incautar su propiedad e investigar sus cuentas corrientes resultan una medidas necesarias y dolientes para las organizaciones criminales.

A medio camino entre la investigación y el reportaje, cuenta con entrevistas que sirven para perfilar un cuadro más nítido de una realidad difícil de comprender desde lejos. Asimismo, la abundancia de detalles y la asunción de un lenguaje crudo y directo acercan el lector a la “carnicería de México”. Estamos ante un libro cuya lectura no deja indiferente, invita a reflexionar sobre ese país y sus contradicciones, sobre la necesidad de seguir viviendo a pesar de todo sin resignarse y esperando un futuro mejor: “Améxica es un campo de batalla, pero un campo impregnado en la vida cotidiana”. Libros como el de Vulliamy tienen el gran mérito de dar a conocer y aproximarse a un fenómeno que tiene el silencio por cómplice. Como decía el juez Paolo Borsellino, asesinado por la Mafia: “Háblate de la Mafia. Háblate de ello por la radio, en televisión, en los periódicos. Pero que hablen de ello”. Solo conociéndolos, se podrá hacer frente a estos problemas e, incluso, evitar la tan frecuente complicidad de las autoridades y de las fuerzas de seguridad. El narcotráfico y la violencia son un problema abierto de México y del mundo: cuanto antes tomemos cartas en el asunto, mejor.

Por Andrea Donofrio
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