www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crítica de cine

El ladrón de palabras: también se lleva el dolor

domingo 04 de noviembre de 2012, 11:36h
La cinta supone el debut cinematográfico de los guionistas Brian Klugman y Lee Sternthal que escribieron la historia hace 11 años, después de inspirarse en el hecho verídico de que Hemingway perdiera alguna de las historias que escribió. ¿Qué pasaría si alguien encontrara esas historias?, fue la pregunta de la que partieron para comenzar a dar forma a la película. Más en concreto, ¿qué pasaría si quien encuentra una historia aparentemente extraviada es un escritor frustrado porque hasta ese momento no ha encontrado a nadie que quiera publicar sus obras? Klugman y Sternthal construyen la cinta en tres tiempos distintos que se superponen en la narración, a medida que el protagonista cuenta cómo ocurrieron los hechos y de qué forma afectaron a su vida hasta el momento presente.

Dennis Quaid es el encargado de contar la historia. O mejor dicho, las historias, porque en la última novela que acaba de escribir el afamado escritor a quien interpreta son, en realidad, dos las historias que se entrecruzan. El protagonista de su último best seller es también un escritor: Rory Jansen, a quien da vida Bradley Cooper, que cumplidos los 30 aún acaricia el sueño de ver su obra encuadernada en los escaparates de las librerías. Vive con su novia, a quien interpreta una intensa Zoe Saldana, y continúa subsistiendo gracias al dinero que le da su padre de vez en cuando, hasta que obligado por las circunstancias tiene que buscar un trabajo y aparcar su sueño de dedicarse únicamente a escribir. Una vez solucionado el tema económico, lo primero que hace la pareja es casarse y durante la luna de miel en París compran una cartera en un anticuario. Una vez de regreso a casa, Rory descubre que la vieja cartera contiene un manuscrito sin nombre pero con la historia de amor más intensa y bien escrita que él haya leído en su vida. Y no puede resistirse a transcribirla por completo. Es su esposa quien al leerla en su ordenador piensa que la ha escrito él y le anima para que se la deje leer a su jefe, un agente literario con el que hasta entonces casi no había hablado.

Y una cosa lleva a la otra. El filme trata de dar todas las excusas posibles al personaje de Jansen para explicar de algún modo el hecho de que se vea incapaz de deshacer la mentira y no aprovecharse de la novela sin dueño que ha encontrado en París. Porque la novela no sólo le gusta a su agente, es un auténtico éxito y, de hecho, conocemos a Jansen cuando está a punto de recibir un importante galardón por ella. Será al día siguiente cuando todo parezca venirse abajo. Cuando Jansen se sienta en un banco de Central Park a saborear su éxito, se acerca a él un anciano, a quien interpreta Jeremy Irons, quien asegura ser el verdadero autor de la obra que el joven ambicioso ha robado. Le cuenta la dolorosa historia que le inspiró la novela, un duro drama que cambió su vida para siempre, y después vuelve a desaparecer dejando al joven escritor sumido en una enorme confusión. ¿Qué es lo que lo que tendría que hacer ahora? Más importante aún, ¿qué es lo que quiere el anciano? Las decisiones que habrá de tomar Jansen, dirigido por su mujer y por su agente, son en realidad el núcleo de la trama porque, como asegura uno de sus personajes, “todos tenemos que tomar decisiones, lo importante es ser capaces de vivir luego con ellas”. Para siempre y sin posibilidad de volver atrás, porque un escritor no puede llevarse sólo el éxito y la gloria de las palabras que ha escrito, ha de convivir también con el dolor que las mismas encierran.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios