www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Cumbre Iberoamericana de Cádiz

sábado 17 de noviembre de 2012, 19:30h
Permítame romper una lanza en pro de la XXII Cumbre Iberoamericana efectuada en Cádiz en el otoño de 2012, la cual enarbola como lema una magnífica frase que acaso, ha tardado dos centurias en llegar, pero que nunca es tarde para hacerlo, pues en efecto, la Cumbre de Cádiz supone una relación renovada. Renovada en el bicentenario de La Pepa, la Constitución de 1812, base del constitucionalismo iberoamericano, elaborada entre peninsulares y americanos para tener una monarquía hispánica regenerada, que fue ejemplo de colaboración y de proyecto en común. Hilarla y efectuarla en medio de las conmemoraciones por aquella ha sido formidable y muy oportuno, siendo culmen de este bicentenario tan estupendamente promovido por Cádiz misma. Es una sede magnífica que recuerdo con mucho cariño. Entre juristas, la constitución gaditana nos es un referente histórico y jurídico obligado en este otro lado del Atlántico. ¡Enhorabuena por la Tacita de plata!

Como a las Cumbres Iberoamericanas las montan ya de tiempo atrás en vísperas de los fines de semana, se nos pierden en el panorama informativo. Pero por mucho que haya razones de logística para que así suceda, no son óbice para reflexionarse una vez más, adelantándonos a ese grupo conformado que lo hará en el nombre de todos nosotros, para saber cómo replantearlas para reafirmarlas, dotándolas de nuevos bríos que nunca sobran. Casi 650 millones de personas lo ameritan y lo merecen también.

Iberoamérica llega a Cádiz 2012 en momentos complicados y siempre me pregunto si en el pasado los han sido magníficos para todos a un mismo tiempo. Veo la foto de familia de los asistentes difundida en la red y reflexiono en sus ausencias, en sus vetados, en sus autoalejados, en los olvidados (Filipinas, Guinea Ecuatorial, y otros), en los confrontados, en los protagónicos, en la importancia de contar con jefas de estado que abren brechas a la mujer y la colocan en la toma de decisiones políticas que nos afectan a todos por igual. Pero al mismo tiempo la foto me recuerda que allí estamos y que Iberoamérica es una realidad, goza de cabal salud después de todo, pese a todo y a pesar de algunos.

Como no se propone mejor momento que este para el diálogo interregional e interoceánico, las ausencias reiteradas y notables de algunos huidizos, acaecidas sin mayores explicaciones, son muy lamentables. Demuestran su carencia de sensatez que claman tanto en la retórica y de oficio político para afrontar responsabilidades y abordar los temas que a ellos mismos preocupan en primera persona. Sin unidad en Iberoamérica no alcanzaremos la voz única que clamaba el rey Juan Carlos, cual anfitrión. Las ausencias debilitan la Cumbre, pero no nos desaniman a quienes las observamos, pues esas inasistencias operan en contra de los ausentes y a favor de un proyecto en común que les queda grande.

Frente a los ausentes que optan por el silencio en vez del diálogo, desperdiciando una ingente oportunidad que no tiene, por ejemplo, Puerto Rico, estoy cierto que más de un ciudadano iberoamericano quisiera y esperaría de nuestros gobernantes que plantaran cara y estuvieran a la altura. Que de algo sirva el potente idioma común ¿Para qué sirve la diplomacia, así tenga que ser ríspida pero siempre de frente? Más hay otras muestras esperanzadoras y, mirada la Cumbre desde la otra orilla del océano, no deja de ser necesaria. Y es verdad que la dupla europea preocupa, pues resulta muy tremendo el momento económico que viven especialmente España y Portugal.

Retomo las ausencias que no faltan por angas o mangas. El que sospecho como un soterrado boicot cubano-venezolano lo considero vergonzoso. No ofrece nada mejor a cambio y lo saben. Y es una pena que dos grandes países se abstengan, con lo mucho que podrían aportar. En vez de sumar, restan. Que con su pan se lo coman. Boicotear por hacerlo es absurdo. También el bloqueo a Paraguay me resulta inadmisible y condenable. En eso apelo al principio de no intervención (sea por activa o por pasiva) de los vecinos de aquella nación, que no merece semejante trato que nada ha logrado sino inhibirla de este foro que nos pertenece a todos por incuestionable derecho. Los que bloquean a Paraguay no tendrán mejores credenciales ni méritos para estar sentados allí que los que corresponden a aquella nación. Mi solidaridad con Paraguay que merece mejor suerte. ¡Parece que no hemos aprendido nada del pasado!

Y en resumidas cuentas ¿para qué sirven estas cumbres? Para entablar un diálogo en primera persona, de frente y con altura de miras. No es poco. La Cumbre es un espacio formidable si se quiere aportar algo y ampliar horizontes. Reimpulsémoslas y que se tomen más en serio. Eso sí, que no se vayan a equivocar en replantearlas y como decimos en México “por no darle al violín, terminen dándole al violón”. Lo digo pues propone el ministro español de exteriores, García-Margallo, que se confeccione un grupo encabezado por el expresidente chileno Ricardo Lagos, que piense sobre cómo impulsar el futuro de estos encuentros. Enhorabuena, sí. Permítame adelantar algo: si por 500 años no se efectuó una reunión franca, plural y general de los jefes de estado y de gobierno del mundo iberoamericano, qué mejor que suceda ya. ¿Qué reviste signos de agotamiento? La pregunta obligada de un iberoamericano de a pie, servidorito para más señas, es: ¿qué ya tan pronto nos hartamos de nosotros mismos, tras dos décadas de reunirnos y de vernos las caras de frente una vez al año? ¿nos hastiamos de dos decenas de encuentros anuales ante cinco siglos de dispersión que nos costaron carísimo? ¡Ummmmmm! parece que no aguantamos nada, diría mi abuelita.

Entre lo positivo destaca el fomento a las pymes, tan necesario y que ha sido uno de los rubros mejor atendidos por nuestras maltrechas economías. La propuesta es audaz y es muy positivo que sea impulsada, seguida y celebrada como un acierto, dado su crecimiento y esperanzador aporte. Y si he de pedir algo como un iberoamericano cuyos impuestos pagan esas reuniones, es en el plano educativo: ya va siendo hora de que nuestros países de verdad hagan cosas serias en la materia y quiten la burocracia que empantana las homologaciones. Seamos sensatos y dejémonos de cosas, facilitándolas. Basta de burocracias educativas o de plano, estatales.

Sin duda que Iberoamérica merece ser más receptiva. Ojalá que esta crisis que pasamos de una u otra manera, nos hiciera más humildes a todos y más conscientes de los problemas del resto, lo que no siempre ha sucedido en el pasado reciente. Nada como el entendimiento, nada como la condescendencia en aras de un mejor convivir; pero una condescendencia sin responsabilidad sería estéril y torpe. Las crisis nos ayudan y nos hacen más fuertes. Iberoamérica debe tenerlo presente. Cada uno de nosotros, sin duda que también. Apostemos pues, por las Cumbres Iberoamericanas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.