www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Dos culturas

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Deben de caber pocas dudas sobre que los recientes y trágicos sucesos en el salón de Madrid Arena han originado un amplio eco de dolor nacional. Un dolor sobre lo que todavía queda por saber y una conciencia generalizada de que eventos como este no pueden volver a repetirse.

Sin soslayar mi propia tristeza, debo confesar que hubo algo que me ha hecho pensar con cierto detenimiento. Se trató de lo que sigue. En un momento dado, un joven explica a su padre inquieto la razón del amontonamiento: “Es algo que no entendéis los mayores; se trata de nuestra cultura”. La de los jóvenes. La que requiere, para serlo, multitudes, música en muy alto grado, gritos de apoyo y alegría, bastante alcohol, etc. Y terminaba con la comparación: “No pretenderéis que vayamos a las zarzuelas o a conciertos, bien sentaditos y en absoluto silencio. Para nosotros, eso es puro aburrimiento ya pasado, como cosa de maduros o viejos”.

Es bastante probable que, para parte de los lectores, esto segundo es lo único que merece llamarse cultura. Y se rechaza con resignación lo primero. Están cansados de tanta canción en inglés y de tanto salto en el escenario. Quizá haya algo de razón: hablar ya no es lo que era y “la moral” no aparece por ningún lado, y cuando se asiste a una buena ópera la ausencia de público joven es lo frecuente.

A la hora de enjuiciar no faltan culpables. El descuido de los padres da carencia de una educación musical en los años preuniversitarios. La mediocridad de nuestra sociedad, las influencias de los grupos de juego. El desapego de los medios de comunicación. Y cien más.

Por edad y profesión creo conocer bien el tema. Por eso y porque no cabe eliminar a ninguno de los dos sectores, entiendo que desde hace veinte o treinta años estamos viviendo ante dos formas de entender lo que nos rodea (que es algo que va mucho más allá) y que será la propia andadura de la vida la que premiará o castigará. ¿Quién iba a decirnos que las canciones veraniegas de los sesenta y setenta iban a desaparecer? Y que preferir tangos o boleros sea hoy algo casi pecaminoso. No hay más razón que la reflejada en el carácter de identidad. Este no miente.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.