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crítica de cine

[i]Fin[/i]: la Tierra se queda sin sus habitantes

domingo 25 de noviembre de 2012, 11:17h
Un fin del mundo que se acaba porque sus habitantes desaparecen de forma misteriosa, esfumándose literalmente en pocos segundos, es el tema principal de esta cinta a caballo entre la ciencia ficción y el suspense, que incide además sobre las complicadas relaciones entre amigos de la infancia cuando se reencuentran muchos años después. El filme está basado en el libro homónimo escrito en 2009 por David Monteagudo, trabajador de una empresa de cartonaje, que vio como su obra se convertía, de forma inesperada y gracias a la promoción boca oído, en un best seller que atrajo la atención de numerosos lectores amantes de los misterios del fin del mundo, así como del director alicantino, que se ha valido de una historia que recuerda a “Los diez negritos” para dar su soñado salto al largometraje.

En este caso, los “diez negritos” son ocho amigos del instituto que vuelven a reunirse para pasar un fin de semana en la casa de campo propiedad de uno de ellos, a la que solían ir cuando el tiempo aún no les había demostrado lo intransigente que puede llegar a ser. En la historia no tardan en aflorar las rencillas del pasado, las envidias y también la dolorosa separación de otro miembro de la antigua pandilla, apodado “el profeta”, igualmente convocado a la reunión pero a quien, en realidad, nadie espera ya que lleva años ingresado en un psiquiátrico a causa de una enfermedad mental provocada por el abuso de las sustancias alucinógenas con las que solían “jugar” muchos años antes. Así, la noche misma de la llegada estalla la tensión acumulada entre ellos desde que eran adolescentes y la misma sólo pasa a un segundo plano cuando en el cielo se produce una extraña explosión a la que sigue un profundo e inusual silencio. Aislados en la remota finca, el grupo no tarda en darse cuenta de dos hechos preocupantes: que todos los aparatos electrónicos han dejado de funcionar y que uno de los amigos ha desaparecido durante la noche. Sin poder usar los teléfonos ni los automóviles, a la mañana siguiente se ven obligados a emprender a pie un largo camino para buscar respuestas.

El joven actor catalán Daniel Grao, más conocido por sus trabajos de televisión en series como “Luna, el misterio de Calenda”, es el protagonista de una historia coral en la que aparece acompañado por Maribel Verdú y Clara Lago. Son ellos tres los que llevan el peso de una historia que en su afán por mantener el suspense peca, a veces, de explicaciones innecesarias que bien podrían haberse dejado a la imaginación. Y son también ellos quienes más creíbles resultan, sabiendo donde está el límite para que sus personajes no aparezcan sobreactuados, como sí ocurre, por el contrario, con casi todos los demás integrantes del reparto, empezando por Blanca Romero, a quien se unen Antonio Garrido y Carmen Ruiz. Por su parte, el “novato” Daniel Velencoso consigue salir bastante bien parado de su debut en el cine, interpretando con naturalidad su personaje de tipo guapo y seguro de sí mismo que esconde en la realidad una personalidad tremendamente dependiente e insegura.

Con escenas de estilismo tan cuidado como efectivo que retratan el final apocalíptico de nuestro mundo tantas veces llevado a la gran pantalla, la cinta demuestra que el futuro del cine español pasa por encontrar motivos originales que se separen definitivamente de los que siempre han interesado a los cineastas de nuestro país a la vez que alejaban de sus proyectos a los espectadores, aburridos de ver siempre lo mismo. “Fin” es, en definitiva, una experiencia distinta, muy trabajada y aunque el argumento desfallezca al final dejando demasiadas preguntas que, por otra parte, son imposibles de responder, supone un producto completo de bastante interés y que abre caminos hasta ahora demasiado cerrados.