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Tras las elecciones ¿Qué hacer en Cataluña?

Juan José Solozábal
martes 27 de noviembre de 2012, 20:46h
Me piden que brevemente exprese mi opinión sobre las recientes elecciones catalanas. Me concentro en cuatro o cinco puntos, que apuntan a lo que pasó y avanzan lo que puede pasar, pero no necesariamente.

Hay que comenzar subrayando la altísima participación para unas elecciones autonómicas que corresponden casi a la participación en unas generales. Aunque el ambiente sea crispado,o tenso, no hay retraimiento si lo que está en juego es la posición de Cataluña en el Estado, que se considera asunto propio por todos los electores.
En segundo lugar, se ha producido un descenso grave del apoyo de CIU que baja de 62 a 50 escaños. Ha fracasado la estrategia de Mas dando un significado equivocado a la manifestación del 11 de septiembre, al desprender de la misma un mandato para la independencia, que CIU debía liderar, procediéndose en consecuencia a una disolución parlamentaria injustificada. De otro lado se comprueba que la oferta independentista de Mas no es apetecible, pues no convence su cálculo de las ventajas y los inconvenientes económicos que traería la independencia, y se considera problemático el encaje de un futuro Estado catalán en la UE.

Sin duda la avería en el proyecto independentista es grande, pues no parece que el plan lo pueda encabezar un fracasado, esto es, alguien que ha perdido el órdago al Estado. Además ¿qué hará Convergencia? Su debut como partido que defiende explícitamente la independencia no ha podido irle peor. Seguramente de la propia sociedad catalana surgirán presiones para que el partido de la burguesía media recupere su moderación y centralidad, pero ceder a las mismas contribuirá asimismo a debilitar a Mas. De otro lado la colaboración con Esquerra también es difícil, pues la disputa del mismo campo electoral no favorece la estabilidad de una coalición pannacionalista.

Por lo que hace a la situación del PSC su deterioro es tremendo : el antiguo líder de las elecciones de carácter general, y hemos dicho que estas autonómicas lo eran hasta cierto punto, ha perdido 8 parlamentarios. A mi juicio este resultado es consecuencia de la ambigüedad ideológica del partido, que ha desdibujado sus rasgos característicos, esto es, su catalanismo y federalismo, aproximándose a las tesis más diluidas del nacionalismo y el confederalismo. El PSC se ha esforzado en encontrar un hueco constitucional entre CIU y el PP y el electorado suele castigar a los tibios. Así el PSC insiste en su crítica al Tribunal Constitucional, como indicador del maltrato del Estado hacia Cataluña y opta por la celebración de un referendum, que constitucionalmente está vedado. Evidentemente no es el PSC el que debe solicitar un referendum, sino los que quieren votar la independencia.El electorado ha percibido el desconcierto de la familia socialista, y así esta vez Felipe González no ha clausurado la campaña del PSC con su intervención final. Los votos de muchos han ido a Ciutadans . El problema es que la dispersión debilita: hubiera sido mejor un PSC recuperado, pero esto no ha sido posible.

El PP con el aumento de un escaño ha salvado los muebles, a pesar de la crisis. Pero esto es poco si se tiene en cuenta que le respaldaba la fuerza del Estado, importante cuando lo que está en juego es el orden constitucional. La eficacia de este partido consistirá en su capacidad de determinar la posición en relación con el problema catalán del Gobierno de Rajoy.

Esquerra Republicana dobla sus resultados. Indudablemente es la beneficiaria de la deriva independentista: acumula las rentas por el victimismo nacionalista y al mismo tiempo capitaliza la protesta social por la crisis. Capacidad de suma de la que no han disfrutado ni Izquierda los Verts ni la Coup.

¿Qué se puede hacer?
Aprovechar el tiempo que se nos ha concedido y que permitirá ver lo que pasa en Escocia, donde se ensayará un escenario en el que se presenten los problemas de la integración en Europa de una región desmembrada, y donde posiblemente se produzca una derrota del autodeterminismo. Mientras, recompongamos la situación de comprensión afectiva con Cataluña, cuyas quejas debemos atender receptivamente, aunque no se nos pueda exigir que utilicemos expedientes que supongan eludir la Constitución, como superior bien que todos compartimos y verdadera condición de la democracia.

Debemos estar dispuestos a llevar a cabo los retoques que requiera nuestro orden constitucional, así en el nivel de la financiación, en el plano de la participación, o respecto de la coordinación del Estado. Pero hemos de operar en la medida de lo posible desde bases de realismo y claridad, que impiden afirmar que el sistema autonómico ningunee o pretiera a Cataluña, confiriéndole por el contrario los instrumentos de autogobierno y afirmación nacional que ella requiere.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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