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¿Gerona o Girona, London o Londres?

domingo 09 de diciembre de 2012, 18:09h
El nacionalismo tontorrón, el secesionismo, en fin, quiere incluso cambiar la lengua de Cervantes. Cuando uno habla en catalán hay que referirse a Girona, la bella provincia montañosa y llena de fábricas de deliciosos embutidos, de valles y de praderas verdes y jugosas. Es uno de los lugares más hermosos de España. Y la Costa Brava es un paraíso con recoletas o anchas playas y sobrecogedores acantilados sobre el Mediterráneo. Y para los comilones, hay pocos sitios comparables.

Pero cuando se habla en español (perdón, en castellano) la provincia catalana se llama Gerona. Y lo demás, es una paletada de las muchas heredadas del nacionalismo y del progresismo retrógrado que nos invade. ¿O acaso nos referimos a London o a New York, cuando hablamos de Londres o de Nueva York? Porque si alguien lo hace, nos partiríamos de la risa por cursi y memo.

Pero aquí, hasta en TVE o RNE o cualquier otro medio, escrito, radiofónico o televisivo, se escribe y se habla de Girona, de Gasteiz, de Donostia cuando nos referimos a palabras y ciudades tan españolas como Gerona, Vitoria y San Sebastián. Aunque parece ser que es políticamente incorrecto.

Hay que reaccionar. Desde luego, hay que parar los pies a los Artur Mas a los Urkullu y compañía para hacerles ver que sus pretensiones secesionistas son una calle sin salida. Ése es en realidad el problema de fondo.

Pero también tenemos que eludir y superar la moda retroprogre de emplear palabras en gallego, catalán o vascuence cuando hablamos en español (perdón, en castellano) A la salida de Madrid, sin ir más lejos, los carteles que indican el camino de la autopista de La Coruña, llamada así desde siempre, están escritos en gallego y ponen A Coruña. Al principio, algunos pensaban que se trataba de un error y quería decir “A La Coruña”. Pues no es un error. El Ministerio de Fomento de Cascos rotuló tal cual. Y eso que el simpático ministro era, y es, más de derechas que Pedro I el Cruel.

Los paletos de los nacionalistas nos terminarán volviendo paletos a todos si seguimos su juego. Hay que recuperar el bello idioma español y no caer en las trampas absurdas y bobaliconas de los chiflados de los independentistas. España tiene una lengua que hablan más de 500 millones de personas, con la más amplia difusión geográfica del mundo, desde México hasta Tierra del Fuego y en buena parte de Estados Unidos. En Nueva York, y no digamos en Miami, casi se escucha por las calles más el español que el inglés. Pues esa lengua, que se extiende como la pólvora y que es la segunda más estudiada del mundo, estamos prostituyéndola con vocablos que vamos a dejar de entender los propios españoles. Porque con el catalán o el vascuence más vale que no salgamos muy lejos.

La Real Academia Española tiene en sus manos evitar que el idioma español se convierta en un galimatías que no entienda nadie. Y, además, por ejemplo, podemos perdernos por la carretera cuando vayamos a San Sebastián y sólo podamos leer carteles que ponen Donostia. Y no digamos lo de Gasteiz, en lugar de Vitoria. A muchos extranjeros y hasta a españoles, les ocurre, pues en los mapas de carretera aparece el nombre de las ciudades en español. Como debe ser.

Las Comunidades Autónomas imponen sus criterios, siempre con el chantaje como herramienta de persuasión, para imponer meros caprichos, la mayoría costosísimos, y hasta su lengua, con la aquiescencia y el aplauso de buena parte de la clase política. Puede parecer una anécdota menor, pero es un ataque sin motivo y absurdo a un idioma milenario, hermoso y con millones de hispanohablantes. Y sólo porque a los nacionalistas de turno les repele. Pues los de la RAE, a currar y a frenar las chorraditas que nos llegan de las llamadas Comunidades Autónomas.

¿Y qué tal si nos vamos a London de weekend? ¡Paletos y cursis! Eso ya no lo dicen ni los pijos de Serrano. Ahora, van a Donostia.
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