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TRIBUNA

El calendario escolar de América Latina y Caribe

martes 18 de diciembre de 2012, 08:26h
Un prolongado calendario escolar de ninguna manera asegura únicamente de por si la vigencia de un sistema educativo de calidad, pero esto no significa que sea razonable pensar que es posible tener educación de calidad con un mezquino calendario de días y horas de clase. Por esta razón es interesante prestar atención a la extensión del calendario escolar en cada país. Veamos para ilustrar este punto y conocer la situación imperante particularmente en América Latina, que nos dice UNESCO en su recientemente publicado informe “Compendio Mundial de la Educación 2012” (tabla 19). Este informe proporciona información sobre 43 naciones y considera las horas anuales de presencia en la escuela de los estudiantes de 9 a 14 años. En esta tabla Argentina se ubica en lugar 38, es decir que hay apenas 5 países que tienen un calendario escolar con menos horas de clase que Argentina., mientras que son 37 las naciones con más horas de clase. En esta tabla de posiciones preparada por Unesco figuran 6 países latinoamericanos; en este grupo regional Argentina ocupa el último lugar detrás de Chile, Jamaica, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

Para apreciar la importancia del calendario escolar en el proceso de aprendizaje educativo, veamos cuatro ejemplos: (1) Esto significa que un niño chileno con apenas 4 años cursados en la escuela primaria ya tuvo más horas de escuela que un niño argentino en todo su ciclo primario de seis años, (2) Un niño peruano con 5 años de escuela primaria ya tuvo más horas de clase que uno argentino en todo el ciclo primario. (3) Según Unesco, un niño uruguayo de 12 años en un año lectivo tiene 1368 horas de presencia en la escuela, es decir nada menos que un 90 por ciento más que uno argentino que tiene apenas 720 horas anuales en la escuela (180 días de cuatro horas diarias). (4) Si miramos a Cuba tenemos que un niño cubano con menos de cuatro años y medio en la escuela ya tuvo los beneficios de más horas de clase que uno argentino durante los seis años primarios.

Claro que estas cuatro comparaciones serian validas únicamente si en Argentina se cumpliera estrictamente el calendario escolar de 180 días de clase en todo el territorio nacional, cosa que no ocurre desde ya hace mucho tiempo. Extensión de los días feriados, conflictos laborales y otros factores han acortado de hecho el calendario escolar desde ya años; esto implica que si no computamos los 180 días “teóricos” que marca la ley pero que no se cumplen, y en lugar de los mismos computamos como corresponde los días efectivos de clase, muy probablemente Argentina ocuparía el lugar 43 entre las 43 naciones, es decir el último lugar.

Si realmente queremos mejorar la educación el primer paso (aclaremos que es necesario pero no suficiente) es ampliar ya mismo el calendario de clases, pero atención no solo ampliarlo sino cumplirlo en serio. Los niños de hoy nos agradecerán esto dentro de veinte años, ya que su futuro de mañana ya lo está determinando la educación que están recibiendo ahora. Desde ya que la calidad de la educación depende también de muchos otros factores de gran importancia, con meramente extender el calendario no aseguramos de por si la elevación del nivel educativo, pero sin horas suficientes de clase consolidamos el retroceso educativo.