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De Madrid al infierno

martes 18 de diciembre de 2012, 11:46h
Nadie discute el derecho a la huelga, a la manifestación o a cualquier tipo de reivindicación de los trabajadores cuando se sienten injustamente tratados. Es constitucional, democrático y justo. Y, sin duda, muchos españoles están sintiendo en sus carnes y en sus bolsillos las consecuencias de la crisis y, en muchos casos, esa maldita crisis puede ser la coartada para recortes brutales, incluso injustificados.

Las medidas del Gobiernos son, en ocasiones, sangrantes y muchos españoles siguen perdiendo el puesto de trabajo debido a esos recortes y al cierre de empresas. Pero el Gobierno y hasta Merkel creen que este sacrificio reducirá el déficit y España saldrá del agujero. Porque el amigo Zapatero no es que dejara la caja vacía. Es que no había ni caja. Se la debió llevar a su mansión en Somosaguas de recuerdo. Sólo dejó deudas y déficit a mansalva.

Pero, entonces, la izquierda se encontraba pertrechada, pillando las mamandurrias con las que les obsequiaba el Gobierno y defendiendo las memeces retroprogres y, a veces, costosísimas del genio de la política española de los últimos siglos. Porque era su aliado. Y, entonces, no salían a la calle. Convocaron una “huelguita general” para disimular, cuando Zapatero congeló las pensiones, lo que no ha hecho Rajoy.

Pero lo que ocurre ahora en España es de locos. La izquierda radical ha tomado la calle (como decía Fraga, “la calle es mía”), con un Cayo Lara que se cree Churchill, un Rubalcaba más arrugado que bota de cojo (que diría Quevedo) y una pandilla de antisistema que se lo pasan bomba gritando y arrasando todo lo que encuentran en su camino. En el fondo, la crisis es una mera coartada. Ni Cayo Lara, ni Rubalcaba y, menos aún, los chiflados radicales, que crecen como hongos, quieren resolver la crisis.

Más bien, al contrario. Se encuentran como pez en el agua. Y lo único que les une es el odio al PP. No soportan que Rajoy sea el presidente del Gobierno y utilizan la calle para desestabilizar aún más la situación, para producir más pérdidas económicas, para destrozar todo lo que pueden, para intentar sacar de quicio a Rajoy (algo harto improbable) y, eso sí, para salir en la tele como los guardianes de la democracia y la libertad.

No quieren saber que el PP ganó las elecciones por mayoría absoluta. Creen que ellos son los que deberían gobernar con sus ideas estalinistas y sus locuras políticas. Pero cada día disfrutan más pintando pancartas y dando gritos. Y eso, no es, precisamente defender la democracia, que reside en la soberanía popular y se traduce en esa mayoría absoluta que ostenta el Gobierno en el Parlamento.

Y, ya de paso, han convertido Madrid en un atasco permanente. Cuando se va Gallardón a endosar tasazos y deja de abrir zanjas y boquetes en todos los rincones del asfalto, llega ahora este grupito de chiflados y todos, absolutamente todos los días, cortan las calles del centro de la ciudad, con lo que se forman unos atascos insoportables para los ciudadanos. Para los de derechas y para los de izquierdas que también tienen sus cochecitos y también sufren horas interminables de retenciones. Pero lo de que Rajoy ocupe La Moncloa no se puede consentir. ¡Qué demócratas!

Y esa libertad que dicen defender choca con la de los ciudadanos que quieren ir o volver al trabajo o, en estos días, a hacer compras de Navidad (más bien a mirar escaparates), a las miles de fiestas que se organizan por doquier, pues Madrid no deja de ser una de las ciudades más divertidas y animadas del mundo, o a lo que sea. A tomar cañitas, que dirían los dirigentes sindicales.

Porque, ellos, Cayo Lara y compañía, desde luego, que tras dejar Madrid como un infierno se van de copas y a disfrutar del éxito del colapso de Madrid y de haber salido en la tele diciendo tonterías. Porque está por ver que un día Cayo Lara diga algo que no sea una memez como un castillo. Se han quedado sin ideas, y si se aplicaran sus propuestas, por llamarlas de algún modo, España se quedaría en la ruina y en el desierto. Serían capaces de superar a Zapatero. Así va la izquierda. Con líderes de este jaez, jamás saldrán de las cavernas políticas. Que es donde deberían quedarse y dejarnos en paz. O que se manifiesten en la Casa de Campo. Que allí también dan cañitas.
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