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¡Es la educación, estúpido!

sábado 22 de diciembre de 2012, 19:38h
Por enésima vez estamos asistiendo a un debate estéril sobre la educación que se centra en temas que no son primordiales, como el modelo lingüístico que tanto ha enfurecido a los nacionalistas catalanes, o el reparto de recursos a los colegios en función de resultados, o eliminar, aparentemente, la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía que tanto disgustó a la jerarquía de la Iglesia Católica para poner en su lugar una nueva más en acorde con sus deseos.

Nadie en su sano juicio pueda negar el deterioro del sistema educativo en España en los últimos 20 años. Basta ver algunas cifras como la tasa del abandono escolar prematuro (26,5%, casi el doble de la media europea, y esto en una recesión) y los mediocres resultados de los alumnos de 15 años españoles en exámenes internacionales como PISA.

Los resultados de los alumnos de nueve años en lengua, matemáticas y ciencias son también mediocres, según un informe de International Association for the Evaluation of Educational Achievement (IEA). Igual que los resultados de PISA, España se sitúa por debajo de la media de la OCDE en las tres asignaturas. Esto significa que las carencias del sistema educativo se fraguan en primaria y no se consigue corregirlas, pues siguen ahí hasta el final de la enseñanza obligatoria, cuando una proporción escandalosamente alta de alumnos dejan de estudiar.

Un reciente informe de Pearson, en cooperación con el Economist Intelligence Unit (EIU), sitúa España en el lugar 28 de un ranking de 40 países basado en habilidades cognitivas y el nivel de estudios, detrás de, por ejemplo, Polonia, Eslovaquia, Rusia y la República Checa. Lo más llamativo de este informe es otro ranking que demuestra que el problema español no se debe a salarios más bajos que en otros países.

Según datos del EIU y del OCDE, el ratio del salario promedio de un profesor de educación primaria y secundaria al salario bruto medio es el segundo más alto de los 17 países investigados (1,76) después de Chile (2,78), pero España figura en la cola del índice global citado arriba. Finlandia, en cambio, es el número uno en el índice global y en el lugar 14 del anterior ranking (con un ratio de 0,87).

Los autores del informe dicen que no hay relación clara alguna entre el nivel del salario de un profesor y sus resultados, pero sí lo hay a veces con el sistema de renumeración basado en el rendimiento. Su conclusión es que hace falta pagar a los profesores “razonablemente bien, pero éste desluce en comparación con otros factores.”

En otras palabras, España paga a sus profesores relativamente bien pero no obtiene buenos resultados. Los últimos tres países en la tabla sobre el ratio de sus sueldos al sueldo promedio – Noruega, Suecia y Australia – son países bastante más ricos que España y todos sobrepasan a España en resultados.

¿Cuál es la solución a este problema? ¿Por qué el sistema educativo español rinde tan poco? Yo no pretendo ser experto en el tema, pero cualquiera con un mínimo comprensión del problema sabe que las reformas hasta ahora no han servido para mejorar el sistema educativo. Al contrario.

Entre las deficiencias están la calidad de los profesores, la falta de disciplina en las aulas, el sistema de aprendizaje muy basado en la memoria, con poca atención al análisis y a la capacidad de aplicar la información aprendida (a diferencia, por ejemplo, del sistema inglés), al escaso énfasis en las evaluaciones, a la desmotivación por repetir todo un curso que muchas veces da lugar a abandonar la educación una vez alcanzado la edad legal (16 años) para hacerlo (sólo el 74% de alumnos terminan la educación secundaria en comparación con un promedio de 85% en la Unión Europea) y, a las deficiencias en el nivel universitario, con carreras que son demasiado largas, con altos niveles de repetir asignaturas y la masificación a costa de la calidad.

Estos defectos no se corrigen con las reformas del Gobierno, aunque creo positiva la idea de introducir un elemento de competición entre colegios basado en hacer públicas sus notas en las evaluaciones y especialización. Hace falta un pacto entre el Partido Popular y los socialistas, en el cual ambos acepten que mejorar el sistema educativo es un gran reto que necesita, como mínimo, una década para rendir frutos.

He dicho que el problema no es uno de falta de fondos, aunque éste no justifica de ninguna manera los recortes brutales al presupuesto para la educación. Las universidades, por ejemplo, han perdido más de 800 millones de euros en los últimos tres años mientras que la matrícula ha aumentado en 70.000 alumnos.

Como avisaron los 50 rectores de las universidades públicas en su reciente comunicado sobre los recortes, “nos quedaremos sin una de las armas necesarias para avanzar y salir de la crisis económica: el conocimiento.” O en palabras de un dicho inglés, “una inversión en conocimiento siempre paga un tipo de interés excelente.”

www.williamchislett.com

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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