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crónica económica

Mujeres: mismo trabajo, distinto sueldo

lunes 18 de febrero de 2013, 20:53h
La primera fuente del informe, los datos procedentes de Eurostat, muestran que la desigualdad de rentas ha ido corrigiéndose con los años. En el caso de España, con los datos recabados por Eurostat (principalmente a partir de empresas de gran tamaño), en 2002 las diferencias salariales eran del 20,2 por ciento en 2002, y se redujeron al 16,1 por ciento en 2008. En 2010, último año para el que hay datos, esas diferencias estaban en el 16,2 por ciento.

Los datos nacionales, recogidos por el INE, muestran la misma tendencia. La desigualdad es mayor, ya que la encuesta elaborada por el INE tiene una muestra más amplia, que recoge datos procedentes de empresas medianas y pequeñas. Es, en este sentido, más representativa. Pero, como decimos, la tendencia es igual: En 1995 esa diferencia era del 32,88 por ciento, en 2002 era ya del 28,88 por ciento, y en 2010 había caído a los 22,55 puntos. Esa diferencia, trasladada sobre el calendario, es lo que arroja los 82 días y la fecha del 23 de marzo.

La presentación ha estado a cargo de la secretaria para la Igualdad del sindicato UGT, Almudena Fontecha. La dirigente sindical ha señalado como principales causas de las desigualdades en la remuneración de hombres y mujeres los complementos salariales y la titularidad pública o privada.

El informe parte del principio “igualdad de retribuciones por trabajos de igual valor”, que es la piedra de toque de la realidad laboral. Pero, en cierto sentido, choca con el apunte de que los complementos salariales atentan contra ese principio. Lo que se indica desde el sindicato es que la flexibilidad laboral favorece los cambios de horario dentro de la empresa. Las mujeres no tienen la misma capacidad de adaptarse, porque el trabajo en casa no está igual repartido. Como consecuencia, esa menor capacidad (que, por supuesto, no se da en todos los casos), de adaptarse, se manifiesta en que los hombres obtienen mayores complementos asociados a horarios más incómodos o el pago de horas extra.

Y el principio choca con este razonamiento porque, para el empresario, no tiene el mismo valor la capacidad de adaptación a un horario o carecer de ella. Luego este ejemplo sería un caso de “igualdad de retribuciones por trabajos de igual valor”, sino de desigualdad de retribuciones por trabajos de desigual valor.

De hecho, le pregunté a Almudena Fontecha qué le podría llevar a un empresario a renunciar a su beneficio con tal de que prevalezca la desigualdad de rentas. Con varios años elaborando este informe, más la ventaja del acervo de conocimiento de primera mano de la realidad laboral y empresarial que tiene un sindicato, creía que Almudena Fontecha podría dar una respuesta más o menos satisfactoria a este hecho sorprendente.

El hecho sorprendente es el siguiente: Si una mujer produce 100 y un hombre produce 100, el empresario estará dispuesto a contratarles por un valor de 90. Esa diferencia, entre 100 y 90, es el interés: la diferencia de valor entre los factores y el producto, y que se produce porque hay un lapso de tiempo entre que el trabajador hace su aportación y el momento en que adquiere pleno valor, en el producto terminado. Aquí tenemos, en el caso expuesto, igual retribución (90), por igual valor (100). Pero lo que dice el informe es que se produce ese igual valor, pero que la retribución de las mujeres es un 22,55 por ciento menor, en el caso de España en 2010. Es decir, que el empresario pagaría al hombre 90, pero a la mujer 69,7. La pregunta es: ¿Qué le lleva a los empresarios a contratar a hombres, a un coste de 90, cuando podrían hacerlo por 20,3 menos? Es decir, ¿por qué no contratan sólo mujeres, obteniendo un beneficio añadido muy importante? ¿Qué les lleva al comportamiento antieconómico de contratar también a hombres?

La primera respuesta de Almudena Fontecha fue que los hombres contratan a mujeres porque, puesto que están movidos por el beneficio, les interesa tener en su plantilla a mujeres, ya que cobran menos. Claro. Pero la pregunta es otra: ¿Cuáles son las razones para pagar ese sobre coste de contratar a hombres?

Más adelante, en su respuesta, Fontecha señaló que los empresarios tienen en cuenta la posibilidad de que las mujeres pudieran quedarse embarazadas, lo que les apartaría temporalmente del trabajo. Y señaló que ese hecho es motivo de discriminación. Negativa, en el caso de las mujeres, por la razón aludida, y positiva, en el caso de los hombres, porque es un indicador de que buscan la estabilidad y, por tanto, están dispuestos a hacer sacrificios por la empresa.

En definitiva, el contenido y las conclusiones del informe no son tan marcadas cuando uno se acerca a las motivaciones de los empresarios y de los trabajadores.
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