www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¿Dimitir?¿Por qué? Por contrato

domingo 24 de febrero de 2013, 20:02h
En Alemania un político que ha falsificado su curriculum académico dimite porque se entiende que ha cometido fraude en cuanto al contrato que se supone es un cv, un sitio en el que uno declara lo que ha hecho y ha estudiado. Mentir en él es como romper le contrato que implica ese cv: decir la verdad sobre las experiencias y estudios de uno mismo. Mentir sobre una tesis doctoral además supone romper el contrato académico en el que se basa buena parte de la meritocracia en este mundo, supone poner en evidencia a la Academia y eso, en Alemania, se paga con la dimisión.

En España los políticos mienten sobre sus cv, mienten sobre lo que cobran, mienten sobre lo que hacen y dejan de hacer, sobre lo que quieren hacer y no pasa nada. Y la pregunta es, ¿el político no obedece a ningún contrato? ¿Son libres de hacer y decir lo que quieran?

En cualquier otro ámbito laboral un contrato estipula horas de trabajo, remuneración y puesto de trabajo con unos objetivos que de no cumplirse pueden ser objeto de despido. Mentir sobre el propio trabajo es también causa de despido. No hacer el trabajo encomendado también.

Así, siendo el político una profesión, observamos que prácticamente solo queda determinado el salario, sin que los contratantes, los ciudadanos, sepan exactamente qué deben hacer, qué no deben hacer ni cuáles son sus objetivos.

El contrato social es un tema tan viejo como las modernas democracias. No existe una sola versión de como las sociedades se mantienen juntas y se coordinan mediante gobiernos pero en todas las versiones existe la palabra contrato como algo que de forma implícita o explícita cada miembro de la sociedad, cada ciudadano, “firma” y debe cumplir.

En los albores de las democracias decimonónicas la concepción del contrato social se asociaba más bien al de una democracia directa que a la representativa que hoy es común. Es decir, cada ciudadano debía suscribir mediante su participación activa ese contrato socio-político que como todo contrato da derechos y libertades. Sobre esta base no ha habido nunca uninimidad, el propio Kant distinguía entre ciudadanos activos y pasivos, los que están en política y los que padecen la política. Así, no todos participan igual en el devenir del contrato.

La versión neoliberal, la de la derecha, piensa que el contrato no tiene que ser necesariamente puesto de manifiesto por los ciudadanos, baste que los que gobiernan gobiernen “como si” tal consenso existiese.

“En el mismo barco”, el libro de Sloterdijk de 1993 comienza diferenciando entre los políticamente adultos y los niños mayores, señalando como los políticos están siempre alerta ante posibles intromisiones de los niños mayores en política. La política es un ámbito restringido que hoy funciona como una casta independiente del resto de la sociedad, con reglas diferentes, jergas diferentes, objetivos diferentes y valores diferentes.

Así, sabiendo que las actuales teorías neoliberales tienen a sus representantes en los puesto del gobierno actual, es de rigor preguntarse qué tipo de contrato están manejando. Desde ya se hace evidente que gobiernan “como si” hubiera un consenso, pero con el número de huelgas, manifestaciones y peticiones populares que se han creado en estos últimos meses es difícil mantener la idea de consenso y está claro también todo el esfuerzo que están poniendo en evitar las intromisiones de los niños mayores en sus exclusivas fincas.

Si el contrato no es manifiesto podríamos preguntarnos por el programa electoral que suscribieron al presentarse a las elecciones y cuestionar entonces si hacen lo que dijeron que harían y como lo hacen. Ante la barbaridad de eufemismos y vaciedades que llenan los programas electorales es hasta complicado pedir responsabilidades por el hacer y no hacer en función de lo dicho en tales programas.

Atendiendo a lo dicho por el presidente en sus declaraciones públicas anteriores a la elección podríamos tratar de contrastar lo que dijo que haría y lo que hace En este caso son ya muchos los que han señalado sus incongruencias, pero una vez más, la cantidad de vacíos en sus declaraciones dejaba un ámbito inconmensurable para la acción y de ello dieron buena cuenta los narradores de la campaña electoral que no lograban dar con los titulares de los planes de acción. Todas las medidas contra la crisis pillaron desprevenidos a los votantes de unos y otros partidos, principalmente a los del PP, porque como nada se anunció, nada se preveía y todo pilló por sorpresa. Y se escucha en la calle: “¿Tu los votaste? Pues ahora te lo comes”.

Y por último queda cuestionar su actuar desde la moralidad de la calle en época de crisis, que aunque sea un problema determinar si les es aplicable ya que apenas usan las calles, es el último recurso del que va a pata. ¿Es moral cobrar los sueldos que cobran? ¿Tener las dietas que tienen? ¿los privilegios que tienen? ¿No rige en ellos las mismas leyes sobre robo, estafa y malversación de fondos?

Las penas por robar pan para comer son de cárcel y no existen actualmente penas por robos y blanqueos de capitales abundantes. ¿Qué leyes se han hecho y por quiénes que afectan al que roba para comer pero no al que roba para enriquecerse? Evidentemente son leyes hechas por lo que gobiernan “como si” pero lo hacen “para sí”.

Quizá el único remedio viable a corto plazo para cortar las alas de este desmán es que los programas electorales se tomen como contratos al pie de la letra y que todo ciudadano, activo o pasivo, todo niño mayor, pueda denunciar su incumplimiento y de ser juzgado culpable, el responsable, el político, debe ser despedido. Este sería solo un parche a la maltrecha democracia representativa que agoniza en media Europa, pero poner una cláusula de despido en esos contratos sin límites que mal usan los políticos debería ser una exigencia inmediata de todos esos niños mayores que quieren eliminar el harem de los políticos.

Mariana Urquijo Reguera

Filósofa, profesora e investigadora.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios