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POR LIBRE

La muerte de Chávez: la libertad vuelve a Venezuela

jueves 07 de marzo de 2013, 11:47h
El caudillo, el sátrapa venezolano ha muerto, Venezuela encara una nueva era, que puede ser de libertad y de democracia. Las últimas chorradas del vicepresidente pretendían culpar a Estados Unidos de su muerte. Nada menos que por envenenamiento. El régimen se ha quedado huérfano, pero Venezuela y el mundo pueden respirar. Ha desaparecido un peligro.

El objetivo de la revolución de Chávez, el único, ha consistido en atacar sin miramientos y con saña al mundo occidental y democrático y, en especial, a Estados Unidos. En Venezuela, un país que podía ser de los más ricos del mundo, la población vive entre la miseria y la violencia, sin libertad de ningún tipo, amenazada, asustada por el monstruo político que ha presidido el país. El suculento dinero de las inmensas bolsas de petróleo que se extraen diariamente se dedica, en exclusiva, a expandir esa revolución populista-comunista que se inventó el fanfarrón de Chávez.

Cuba recibe gratuitamente miles de barriles de ese petróleo para mantener a los Castro en el poder, mientras Perú, Bolivia, Nicaragua y, en buena parte, Argentina han caído en las garras de la revolución antioccidental impulsada y dirigida por el ya expresidente venezolano y sus petrodólares. Chávez también apoyó a Irán, uno de los mayores peligros, si no el mayor, de la estabilidad mundial. Ha acogido y pertrechado a terroristas y narcotraficantes de todos los rincones del mundo, entre ellos a muchos etarras. El hombre que hoy ha muerto, en fin, él solito ha supuesto un cáncer para la paz y la estabilidad en América y en el mundo entero.

Se supone que los Estados Unidos, en especial, y las cancillerías de todo el mundo ya mueven sus fichas. Unos, para impedir la continuidad del régimen de Chávez y otros, para mantener la revolución y la locura del iluminado populista-comunista que se inventó el fanfarrón de Chávez.

El mundo está en ascuas tras la muerte de Chávez. Estados Unidos y buena parte del mundo ya trabajan arduamente para impedir que continúe el régimen chavista. Pero no lo tienen fácil, Los países de su entorno, como Bolivia, Ecuador e incluso Argentina, se han aprovechado del paraguas chavista para plantar cara a Occidente.

El vicepresidente, Maduro, cree tener todo atado y bien atado. Pero el Ejército está dividido y la Oposición es fuerte y se ha unido. Sin duda, presionará para que haya unas elecciones libres, pues el carisma y la demagogia de Chávez también han muerto. Y, entonces, el cambio permitirá a los venezolanos vivir en libertad. Ojalá.

Pero para Venezuela y el mundo entero ha sido un alivio, un respiro. Se han quitado de en medio una almorrana que sólo hacía daño y enturbiaba la geopolítica mundial. Sin Chávez nada será igual.

Venezuela tiene la posibilidad de recuperar la libertad, de aprovechar sus enormes bolsas de petróleo para modernizar el país en lugar de regalárselo al castrismo. El mundo puede cambiar con la muerte de Chávez. Hay que aprovechar la oportunidad. Por desgracia, y descanse en paz, una muerte es una buena noticia.