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Crítica de arte

Juan Fernández el Labrador. Naturalezas muertas

martes 12 de marzo de 2013, 16:22h
Once de las trece pinturas que se le atribuyen a Juan Fernández el Labrador, uno de los pintores más desconocidos del barroco español, han sido reunidas en el Museo del Prado en una exposición con la que la institución reivindica la figura de este especialista en naturalezas muertas que dedicó la mayor parte de su trayectoria pictórica al estudio y representación de las uvas.
Del pintor del barroco español Juan Fernández el Labrador no se sabe con seguridad su fecha de nacimiento ni tampoco su lugar de origen.

Tal es el desconocimiento en torno a su persona que hoy en día es catalogado como uno de los pintores más desconocidos del siglo XVII, si bien gozó de cierta importancia en las colecciones reales británica y francesa.

Para solventar tal vacío, el Museo del Prado ha organizado una exposición en la que ha reunido once de las trece pinturas que se le atribuyen. Considerado por esta institución como uno de los pintores de bodegones más exquisitos de la Europa del siglo XVII, lo cierto es que dedicó su escasa producción artística únicamente a naturalezas muertas.

La muestra adquiere mayor relevancia si se atiende al hecho de que el visitante puede contemplar obras que nunca o en muy raras ocasiones se habían expuesto en España, como así ocurre con Bodegón de uvas, bellotas y copa con manzana, Bodegón de uvas y Bodegón con uvas, manzanas, frutos secos y jarra de terracota.

El modo tan preciso con el que representó las frutas y objetos que decoraron sus bodegones es digno de reseñar. También lo es su capacidad para representar las calidades, formas y defectos de los frutos, así como la luminosidad que les otorgó. De todos los recreados, destacan especialmente los racimos de uvas. Tanto es así que de once obras, siete están dedicadas únicamente a ellos. En el resto, el Labrador prefirió representar otras frutas, flores, objetos de cocina o frutos secos, si bien en todo ellos la uva se torna omnipresente.

Sin referencias espaciales en ninguna de las obras del Labrador, el artista, probablemente extremeño, otorgó todo el protagonismo a las uvas destacando su presencia en un entorno de completa oscuridad. Gracias a su pormenorizado estudio de los racimos de uva, es posible distinguir tipos de uvas: las hay blancas, negras o con forma ovalada. Sirve de ejemplo Cuatro racimos de uvas colgando, fechada entre 1630 y 1635.

Exposición, pues, de carácter intimista que invita a reflexionar sobre cuántos pintores de renombre y de cualidades artísticas indudables continúan sumidos en el olvido.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo del Prado.

Fechas: del 12 de marzo al 16 de junio.

Horarios: de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 19:00 horas.

Entrada: 14 euros (permite la visita a la colección permanente y las exposiciones temporales)

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