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Crítica de arte

[i]Durero grabador: del Gótico al Renacimiento[/i]

miércoles 20 de marzo de 2013, 15:31h
Una selección de los mejores grabados de Durero que conserva la Biblioteca Nacional ha sido reunida en una exposición que podrá visitarse hasta el 6 de mayo. Dividida en cuatro secciones, la muestra ofrece la oportunidad de contemplar el virtuosismo del pintor alemán, heredero del gótico tardío y protagonista del Renacimiento, además de maestro del manejo del buril.
Alberto Durero se distinguió de otros artistas de finales del siglo XV y principios del siglo XVI por su manejo del grabado, técnica en la que plasmó imágenes religiosas, mitológicas, costumbristas y retratos.

Una selección de algunos de sus mejores estampas ha sido reunida en una exposición organizada por la Biblioteca Nacional, institución que atesora una abultada colección de la obra de Durero.

La exposición ha sido dividida en cuatro secciones. La primera de ellas muestra un panorama del grabado alemán en la época de Durero, en concreto entre 1490 y 1540, con trabajos de artistas procedentes de las escuelas de Nuremberg, Basilea o Sajonia. Las secciones de la segunda a la cuarta están enteramente dedicadas al artista alemán, de quien se muestran 93 obras.



En primer lugar es posible contemplar las que realizó durante sus primeros años como grabador a su culminación como artista gráfico con el libro El Apocalipsis, una de sus obras más destacadas. En este recorrido interesa contemplar el grabado Cuatro mujeres desnudas o Las cuatro brujas, en el que Durero representa cuatro mujeres cuya disposición recuerda al modo en que la iconografía representa las Tres Gracias de la mitología. Se trata de la primera obra de este tipo fechada por el propio Durero y la primera en mostrar desnudos femeninos.

No faltan las escenas religiosas. La Virgen del mono o El hijo pródigo son dos de las estampas dedicadas a esta temática, en las que se observa el interés del artista por crear espacio –interés fundamental de los maestros del Renacimiento- a partir de paisaje o de arquitectura, como ocurre en La adoración de los magos, La Natividad y la adoración de los pastores y, sobre todo, en Los desposorios de la Virgen, en el que logra crear profundidad a partir del dibujo de una bóveda. Igualmente, Durero se sirvió de otros recursos como el escorzo para tal propósito, como demuestra en La muerte de la Virgen.



Sin embargo, las escenas que forman parte de la serie El Apocalipsis resultan especialmente admirables por el virtuosismo que alcanza Durero con la técnica del grabado. Así, es posible apreciar el grado de detallismo tan alto logrado en la forma de representar los candelabros en San Juan ante el Señor y los siete candelabros.

Ese afán por el detalle en la obra gráfica de Durero le llevó a querer rellenar los espacios de sus grabados quizá por el temor al horror vacui. Para entenderlo basta con contemplar Cristo con la cruza cuestas de la serie La Gran Pasión. Ocurre lo mismo en Adán y Eva, cuya composición tanto recuerda al doble lienzo que conserva el Museo del Prado.

Información sobre la exposición:

Lugar: Biblioteca Nacional.

Fechas: del 6 de febrero al 5 de mayo.

Horarios: de martes a sábados de 10:00 a 21:00 horas / domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas.

Entrada: gratuita.
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