www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crítica de cine

[i]Los últimos días[/i]: mortal epidemia de agorafobia

domingo 31 de marzo de 2013, 12:45h
José Coronado y Quim Gutiérrez protagonizan esta nueva historia sobre el fin del mundo conocido, así como el nacimiento de uno nuevo y bastante peor que éste.
Los directores del filme, Alex y David Pastor, retratan el final de los días tal y como ahora los conocemos y nos trasladan a un mundo en el que los humanos, contagiados por una extraña patología con síntomas muy similares a los producidos por la agorafobia, tienen que aprender a adaptarse a vivir siempre encerrados y a usar los túneles del metro o del alcantarillado para sus desplazamientos. En todo caso, en el inicio de Los últimos días aún no se ha producido dicha adaptación y aquellos que han logrado por el momento sobrevivir a la enfermedad que provoca la muerte a quien osa salir al exterior, aún están buscando como pueden a sus seres queridos de quienes un día se vieron abruptamente separados. Los teléfonos no funcionan y sólo queda el recurso de los GPS que reciben señal de los satélites para poder orientarse en la oscuridad del subsuelo. Es precisamente uno de estos artilugios el que unirá a dos tipos muy distintos entre si, pero con un objetivo común, atravesar la ciudad de Barcelona sin salir al exterior en ningún momento.

Lo que tienen siempre las tragedias, en especial las apocalípticas como esta, es que frente a ellas no hay diferencias que valgan. No, al menos, en lo que se refiere al puesto que uno ocupaba hasta entonces en la sociedad o, mucho menos, en una empresa. Marc, a quien interpreta un Quim Gutiérrez que a veces resulta algo estático, y Enrique, a quien da vida el veterano y siempre solvente José Coronado, se encuentran claramente separados en el mundo que está a punto de cambiar. De hecho, el segundo es el experto contratado para encargarse de los despidos – muy del estilo del personaje de George Clooney en “Up in the air”- que llega a la empresa en la que trabaja Marc como informático, para hacer una restructuración de personal. Y es durante una reunión en la que Enrique apunta directamente al puesto que ocupa Marc el único momento en el que ambos se han dirigido la palabra hasta que todo estalla. Lo de estallar, en todo caso, es un decir porque, a diferencia de otros filmes apocalípticos, en éste el contagioso virus que ha convertido en topos a los humanos no ha llegado a causa de una guerra atómica ni de una violenta invasión extraterrestre. De las informaciones que se escuchan de fondo en las televisiones cuando aparecen los primeros indicios de lo que está a punto de ocurrir, quizás pueda deducirse que las cenizas de un volcán islandés tengan la culpa de la masacre, pero lo cierto es que la cinta no hace demasiado hincapié en ello. Lo cual es un acierto, porque venga de donde venga, el resultado final es el que importa y la película opta por reservar los minutos de metraje para perfilar los personajes a través de flashbacks, en vez de enredarse en complejas y contradictorias teorías científicas.

Lo cierto es que la trama prefiere centrarse en elementos menos controvertidos, incidiendo en los distintos modos de enfrentarse a la tragedia que tenemos los humanos, aunque en el caso de los dos protagonistas se resumen en uno bastante común: intentar reunirse con sus seres queridos antes de plantearse, incluso, cómo sobrevivir después. Así, Marc, quizás uno de los pocos que prestó atención a lo que estaba empezando a pasar en la tierra, relega todo lo concerniente a la extraña epidemia y sus consecuencias en el futuro hasta que encuentre a su novia Julia, a quien interpreta Marta Etura, porque, en definitiva, todo es mejor o peor dependiendo de la compañía. El final del filme es, en todo caso, el que plantea más interrogantes, no sólo a nivel del guión que a veces peca de demasiado explicativo, sino también en relación al espectador más quisquilloso. Aún así, la cinta española tiene una factura visual impecable y sus imágenes de Barcelona abandonada por sus moradores merecen desde luego la pena para los amantes del género apocalíptico.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.