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A TRAVÉS DEL PROGRAMA HUMANITY

Sobre cómo acumular buen karma en 21 días y, de paso, cambiar el mundo

Dicen que la crisis está haciendo florecer la cara más solidaria del ser humano. También que agudiza el ingenio. Y como dos más dos son cuatro, en 2013 nace Humanity, el primer programa intensivo mundial para ganar kilos de buen karma e inducir al cambio, empezando por el entorno más local. Todo, en 21 días. Por Laura Crespo
“Si no estás haciendo cosas que para otros parecen una locura, muy probablemente estés haciendo las cosas mal”. La frase no es suya. El publicista Nicko Nogués la toma prestada del co creador de Google Larry Page como arcilla con la que modelar los cimientos de Humanity, su último proyecto como “activista creativo”. Barcelonés afincado en México desde hace un par de años, Nogués ha desarrollado el primer programa intensivo mundial que, a través de 21 ejercicios, ayuda a ganar kilos de buen karma.

El germen de Humanity es una vuelta de tuerca a programas como Insanity, que garantizan la pérdida de peso sistemática gracias a una tabla de ejercicios como rutina durante 40 días, como una versión espiritual de éstos en la que se suma en lugar de restar. Al parecer, la humanidad también se puede entrenar. Es más, según la apuesta de Nogués, 21 días de pequeños actos de bondad pueden terminar cambiando el mundo. ¿Utopía?

“La utopía es pensar que tu sólo cambiarás todo el mundo. La realidad es detectar que con propuestas que plantean una posible solución a un problema e involucran a mucha gente, se puede modificar o empezar a cambiar un determinado contexto, es decir, el mundo que te rodea. Si lo miras de manera exponencial, y no lineal, la cosa resulta factiblemente esperanzadora”, señala contundente Nogués a este periódico.

El objetivo de Humanity es entrenarse durante 21 días seguidos, el tiempo necesario según los expertos para adquirir un hábito, para ganar en humanidad. La tabla de ejercicios consiste en este caso en un acto de bondad diario que ayude a mejorar, en cualquier aspecto, modo e intensidad, nuestro entorno.

“Creo que hoy nos preocupamos demasiado por nosotros, lo que hasta cierto punto está bien. Sin embargo, me parece muy sano que haya algo que nos inspire a preocuparnos más por los que nos rodean”, explica el activista creativo.

Ese ‘algo inspirador’ son los 21 ejercicios de Humanity, objetivos diarios “que se deben cumplir o intentar cumplir a toda costa” y que se pueden descargar de forma gratuita en la web del proyecto. Desde acciones aparentemente fáciles y simbólicas, como hacer sonreír a 20 personas o eliminar de la red social Facebook a todas las personas que “ni fu ni fa”, hasta otras más sólidas, como donar un día de tu salario a una buena causa o, el primer objetivo planteado por el programa para el que se dispone de los 21 días al completo, ayudar a alguien a encontrar trabajo.

En resumen, pequeñas acciones que requieren de empeño pero se libran del elemento inmovilizador de ‘lo imposible’ y que, sumadas unas a otras, sí pueden cambiar las cosas, en opinión del creador de ‘Humanity’. Y para muestra, un botón. Nogués ha lanzado su programa de la mejor forma posible: protagonizándolo.

El pasado domingo Nicko Nogués terminó sus 21 días de bondad que ha ido compartiendo a través de las redes sociales (con el hastag #21DiasDeBondad) desde que arrancara el programa el día 11 de marzo. En menos de un mes, Nogués ha regalado flores a un desconocido, ha hecho sonreír a al menos 20 personas en 24 horas, ha entregado un día de su salario a una mujer y a su hijo, ha regalado su bicicleta a alguien que la necesitaba más que él, ha plantado un árbol, ha dado la razón a varias personas a quienes nunca se la daría, ha dedicado un día de su vida a trabajar en un comedor social, ha aprendido a tejer, se ha reconciliado con un amigo y ha donado sangre, entre otras cosas.

De entre todos los objetivos, Nogués reconoce que el planteado para el día 5 del programa, ‘deshacerse de lo que no necesitas para dárselo a quién le haga falta’, le sorprendió. “Decidí regalar mi bici, de apenas un año y en muy buen estado, a una persona desconocida que viese por la calle. Hasta el tercer intento no lo conseguí, en parte debido a la incredulidad de la gente. Después de todos estos días, definitivamente me parece que no estamos acostumbrados a que alguien nos ofrezca ayuda porque sí, sin ninguna razón o interés oculto de fondo”, cuenta.



No es la primera vez que Nicko Nogués ofrece ayuda desinteresada y recibe a cambio interrogantes. Su tercer proyecto de este activismo creativo acuñado por él mismo, #Yotepagoelbillete, fue acogido con entusiasmo y escepticismo a partes iguales.

Después de la web de microconciertos en streaming, 365diasdefestivales.com,y del contestador online dirigido Barcelona –GraciasBarcelona-, que inauguró coincidiendo con su migración al otro lado del charco, Nogués se propuso pagar el billete de avión desde España a cualquier destino a la persona que lograse convencerle de que quería marcharse para mejorar, para arrancar proyectos en otro sitio. Ante la actual crisis económica que sufre nuestro país, ¿cuántas veces hemos escuchado eso de ‘me iría fuera, pero…’? Nogués propuso el destierro definitivo de las excusas.

Publicidad sin intereses
Como acierta Nogués, la sociedad tiende a ser esquiva y a trabarse la lengua con el ‘nadie da nada a cambio de nada’, sobre todo cuando uno trabaja en publicidad, una profesión que “está muy desprestigiada”, según el creador de Humanity. Precisamente por eso, mantiene su ‘activismo creativo’ al margen de su actividad profesional, como proyectos personales “que tienen que ver con detectar un problema que afecta a nuestro contexto inmediato e intentar ofrecer una solución creativa que involucre a mucha gente”, tal y como asegura.

Esta forma de explotar la creatividad hacia la ayuda a los demás y no sólo a vender productos puede, según Nogués, “modificar una industria como la publicitaria y hacerla evolucionar hacia lo que es inevitable: sentido común”.

“El problema de la publicidad es que a menudo no se da cuenta de que trabaja para marcas que a su vez trabajan para la gente. Muchas agencias y creativos trabajan finalmente para el propio gremio, a veces pensando en premios que sólo les importan a ellos. Por eso creo que alternativas como el ‘activismo creativo’ son una posible solución a ese problema que en este caso y desde mi punto de vista, tiene la publicidad”, explica.

‘Contagio’ global
Tomando como patrón la definición de ‘activismo creativo’ dada por su instigador, Humanity cumple todas y cada una de sus características. Primero, se ha detectado un problema en el entorno cercano: un exceso mimo del yo y un olvido profundo del otro; segundo, se ha propuesto una solución creativa: un programa de 21 ejercicios para interiorizar la actitud de bondad hacia los demás.

Tercero, se ha implicado a mucha gente: más de 8.500 personas se han descargado el programa en un mes, desde 3 continentes y países tan diversos como España, México, USA, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, Brasil o la India; tres escuelas de España, Costa Rica y Argentina incluirán el programa como parte de la enseñanza entre sus alumnos; y dos psicólogos utilizarán Humanity como terapia alternativa para sus pacientes.

El papel de las redes sociales y su enorme potencial de interactividad ha sido crucial para dar a conocer el programa y compartir las experiencias entre quienes lo van completando. Parece que pequeños gestos como provocar una sonrisa o cocinar para otra persona acumulan buen karma independientemente del código postal. “Somos humanos y como tales, tenemos problemas comunes y universales que van mucho más allá de un contexto geográfico o el color de una bandera. El primer paso para intentar solucionarlos es ser conscientes de que existen, es decir, identificarlos”, señala Nogués.

Con sus 21 días de bondad finiquitados, el creativo barcelonés ha sido capaz de terminar “casi” todo el programa. “Me faltaron días para cumplir el acto 1, ayudar a alguien a encontrar trabajo, pero lo bueno de Humanity es que te ayuda a adquirir un nuevo hábito, es decir, que lo que aprendes lo sigues haciendo, así que sé que más pronto que tarde, y me cueste más o me cueste menos, voy a conseguirlo”, asegura.



¿Cuál ha sido el cambio? ¿Nota que su karma ha ganado peso? “Me siento más tranquilo de lo que normalmente suelo ser, y sobre todo, estoy muy contento de ver las reacciones de toda la gente que pasó por mi vida durante estos 21 días y de los que me consta que está haciendo el programa en este momento. Eso, para mí, es contribuir a mejorar el pequeño mundo que me rodea”, cuenta.

Nicko Nogués va a aplicando a su propia existencia una de sus frases de cabecera, esa que sirve de combustible y fondo para todos sus ‘activismos’: ‘Hacer es el nuevo Decir’. “Cambiar el pequeño mundo que nos rodea a cada uno, es totalmente factible, solo hay que empezar a hacer, aunque a muchos les parezca una locura”.
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