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entrevista al experto en asuntos del Vaticano

José Catalán Deus: “Ratzinger tiene una malísima salud de hierro”

sábado 13 de abril de 2013, 16:23h
Su editorial, Península, no tardó en sacar una nueva edición del libro, adelantándose así a los demás ensayos que fueron apareciendo sobre Ratzinger durante las fechas inmediatamente posteriores y a la espera de que el cónclave eligiera un sucesor. El escritor madrileño, en todo caso, quita importancia a este hecho. “Era lógico pensar cuando escribí el libro que había que ir ya pensando en la sucesión, se sabía que habían elegido una persona muy mayor y que se trataba de un Papa de continuidad. Se creía que iba a durar poco e, incluso, mucha gente pensaba que no duraría los ocho años que ha durado” afirma a El Imparcial nada más empezar la entrevista, asegurando que, en ningún momento, se consideró un pionero.

En cuanto a las declaraciones sobre el estado de salud de Ratzinger que otra vaticanista de renombre como él, Paloma Gómez Borrero, ha realizado esta semana y que hablan de una grave enfermedad, Catalán Deus aclara, en primer lugar, que cualquiera que haya visto las imágenes de Ratzinger se ha podido dar cuenta del “bajón tan grande que ha pegado desde el pasado mes de febrero”. Él lo achaca a dos factores: “Uno, que habrán bajado las dosis de los tratamientos médicos que tenía hasta entonces y que suelen ser muy fuertes cuando se trata de personajes públicos y, en segundo lugar, muchas veces, dejar un cargo produce un bajón físico porque se pierde toda esa adrenalina inherente al ejercicio del poder”. Pero insiste en que a él no le consta que Ratzinger tenga una nueva enfermedad incurable. “Lo que tiene”, nos dice, “es una malísima salud de hierro. Tiene de todo, de corazón, le falla la visión de un ojo e, incluso, se ha dicho que podría padecer un principio de Parkinson”.

Para José Catalán, que ha trabajado como periodista durante 40 años, el mundo del Vaticano sigue siendo un gran misterio y el hecho de que se haya sabido ahora que el Papa Francisco podría haber salido elegido en el cónclave de hace ocho años es la prueba de que no nos hemos enterado de nada de lo que ocurre en realidad dentro de los muros del Estado Vaticano. “No nos hemos enterado de nada, por ejemplo, sobre el terremoto que ha provocado la renuncia de Ratzinger y que ahora se quiere minimizar como si fuera algo que ocurre todos los días. En definitiva, no nos hemos enterado de nada acerca de las batallas internas que ha habido antes y después de su dimisión y tampoco nos hemos enterado de nada del cónclave, de las cartas que se han jugado allí”. Por lo tanto, en su opinión, aún está todo por hacer y, por eso, opina que “estos libros que salen ahora deprisa y corriendo, improvisando y cogiendo datos de aquí y de allá, no sirven. Se trata de un periodo que necesita de un análisis muy a fondo, muy atento y muy independiente, porque otra cosa que le falta a la Iglesia”, afirma, “es la de contar con analistas independientes”. Porque, al final, los vaticanistas se deben en cuerpo y alma a sus fuentes, que les filtran lo que quieren y cuando quieren. No hay mucho vaticanista libre y, además, suelen tener muchos prejuicios porque suelen formar parte de las distintas corrientes de la Iglesia”.

En este sentido, Catalán Deus nos explica que la Iglesia puede parecer uniforme vista desde fuera. pero que dentro es variadísima, está compuesta por un gran número de fuerzas diversas y no solamente se refiere a las tendencias políticas. “Están los movimientos religiosos y también las órdenes. Además, la Iglesia en Alemania no se parece en nada a la Iglesia en Italia, por ejemplo. Por eso, hacer un análisis de verdad supone contar con mucho tiempo y mucha libertad, porque si no, terminas siendo un portavoz, algo que también pasa en las finanzas, en la política y hasta en la ópera”.



Sin embargo, le decimos que con el Papa Francisco parece haber unanimidad. “¿A quién no le gusta?”, le preguntamos y no duda en su respuesta, rápida y segura: “A mí”. Aunque enseguida aclara: “No me gustaría que nadie pensara que le tengo manía, no es eso, pero del análisis de los hechos a mí me da la impresión de que la Iglesia ha buscado una salida fácil y fallida. Eso es lo que pienso yo, porque no me gustan ni los Papas ni los periodistas populistas y que juegan tanto con las imágenes que proyectan. Yo prefiero gente mucho más seria, como Ratzinger, y si no me gusta lo que hace, luego escribo un libro y lo critico”. Asegura que, por lo tanto, tiene la impresión de que “la Iglesia ha pactado con los poderes fácticos del mundo y con los grandes medios, que son los que hacen la opinión pública, para elegir un tipo de Papa que no entre en colisión, que no sea beligerante como Ratzinger. Y creo que ha funcionado de momento, porque la acogida de los medios ha sido mucho más favorable que la que tuvo Ratzinger, la gente está encantada. Pero lo que yo pienso es que los problemas son profundos, que la crisis de la Iglesia católica es tan grande que con medidas de ese tipo no se soluciona”. Aún así, advierte: “Puede que el Papa Francisco tenga una agenda secreta y empiece a hacer cosas a un nivel más profundo. Cuando las haga, entonces las valoraremos y veremos. Ojalá haga cosas, pero ahora mismo todavía no hay actos de envergadura, porque en lo más importante, que podría ser no vivir en los apartamentos vaticanos, disiento totalmente de ello, me parece erróneo” concluye.

Cuando le preguntamos, entonces, por cuál sería, a su juicio, el momento adecuado para hacer balance y una reflexión seria acerca del nuevo Papa, nos contesta que cree que lo ideal sería hacerlo al año, aunque de momento él no tiene aún un contrato firmado. “Me han hecho ya varias ofertas para escribir algún libro y, por eso, ya lo estoy siguiendo. Si surge la oportunidad, lo escribo, si no, de todas formas, lo voy a seguir igual”, asegura, “porque soy un diletante”. También ha pensado escribirlo con su mujer, la periodista Lola Galán, que ha estado en Roma como enviada especial durante todo el proceso y lo ha podido ver en directo. No sería la primera vez que escriben juntos un libro, ya lo hicieron con “Fumata blanca”, aunque, ahora, afirma Catalán Deus, no están de acuerdo en casi nada. “No sé cómo lo vamos a resolver”, bromea, “porque en Fumata blanca estábamos más de acuerdo en casi todo”.

Sin embargo, como nos decía, eso será más adelante, cuando ya haya suficientes datos para permitir un análisis profundo sobre este nuevo pontificado que, en su opinión, lo que sí supone es la ruptura del proyecto común de Wojtyla y Ratzinger. En la actualidad, el escritor y periodista madrileño se encuentra preparando un libro sobre un grupo revolucionario de los años finales del franquismo y el principio de la transición, el Frap, que en aquellos años fue muy famoso y al que conoció de primera mano. “Era una historia que tenía olvidada pero ha vuelto y ahora estoy en ello, aunque nunca consigo terminarlo porque cuando tocas un tema que te involucra, es siempre mucho más dificil”.
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