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RESEÑA

Steven Pinker: Los ángeles que llevamos dentro

domingo 21 de abril de 2013, 14:08h
Steven Pinker: Los ángeles que llevamos dentro. Traducción de Joan Soler Chic. Paidós. Barcelona, 2012. 1.103 páginas. 42 €
La violencia ha acompañado al ser humano desde sus comienzos, y la ha ejercido en todos los ámbitos tanto colectivos y públicos como privados y en todas las épocas. Resultaría complicado establecer cuál sería la peor -en todo el devenir de la Humanidad, la violencia no ha cejado ni por un instante-, aunque algunas etapas, pensemos sobre todo en las dominadas por los conflictos bélicos, son especialmente cruentas. Está claro que la sentencia “El hombre es un lobo para el hombre”, recogida por Hobbes en su Leviatán es tan descorazonadora como cierta. De ahí que el estudio, investigación y aclaración del impulso agresivo sea una materia que ha hecho correr ríos de tinta y sea, sin duda, objeto de enorme interés.

Ese interés lo reviste el monumental trabajo –más de mil páginas- Los ángeles que llevamos dentro, del científico y catedrático de Psicología Steven Pinker (Montreal, 1954). Pinker, profesor del Harvard College, logró una considerable repercusión con obras anteriores, como El instinto del lenguaje, Cómo funciona la mente y La tabla rasa, y esta que ahora se publica no le va a la zaga. El propósito y el estilo divulgativos de Pinker, que buscan un público amplio, no necesariamente especializado, contribuye a esa difusión. Y, también, lo llamativo de sus tesis, que suelen ir a contracorriente.

En Los ángeles que llevamos dentro, Pinker nos propone un detallado recorrido por el fenómeno de la violencia -su desarrollo, consecuencias e implicaciones-, apoyado en una extensísima documentación que sabe transmitir de manera accesible, y se pregunta cuestiones de tanta trascendencia como difícil respuesta: ¿es el ser humano agresivo por naturaleza?, ¿se heredan los instintos violentos?..., para llegar a la tesis central que preside el libro y que ya se anuncia en su subtítulo: El declive de la violencia y sus implicaciones. Porque lo que Pinker intenta demostrar es que hoy atravesamos la etapa donde la violencia ha retrocedido de forma muy considerable en relación con momentos pasados: “Aunque parezca mentira –y la mayoría de la gente no lo crea-, la violencia ha descendido durante prolongados períodos de tiempo, y en la actualidad quizá estemos viviendo en la época más pacífica de la existencia de nuestra especie”.

Pinker es capaz de hacer esta afirmación tras revisar un sinfín de atrocidades a lo largo del tiempo, que, por cierto, también se recogen en el hace poco publicado volumen El libro negro de la Humanidad, de Matthew White (editorial Crítica), verdadero catálogo de horrores, que incluye un prólogo de, precisamente, Steven Pinker. Naturalmente, la tesis de Pinker no ha dejado de encontrar detractores, que le arrojan el calificativo de “optimista” en un tono peyorativo que revela su auténtico sentido: “iluso”. Ahora bien, Pinker, que plantea la existencia de elementos pacificadores que hacen posible que se aminore la violencia –como el cosmopolitismo o el intercambio comercial, entre otros- sabe que “esta disminución no carece de complicaciones, puesto que no ha conseguido llevar la violencia al nivel cero ni garantiza que la violencia continúe disminuyendo en adelante”.

El libro de Pinker, se esté o no acuerdo con su teoría, incita a la reflexión, lo que siempre es positivo. Y nos recuerda, como reza la oportunas cita de Blaise Pascal que abre sus páginas, que el hombre es “gloria y escoria del universo”. Quizá esté en su mano inclinar la balanza de uno u otro lado.


Por Adrián Sanmartín
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