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¿Cuál es el perfil del pederasta?

Pornografía infantil: "Cuanto más consumes mayor es el deseo que se genera"

La pornografía infantil es noticia en los medios, el perfil del pederasta no está del todo definido y no hay una solución aparente a un problema que la Policía intenta atajar con sus operaciones. Pero, ¿qué pasa por la cabeza de una persona que necesita o que realiza pornografía infantil? ¿Qué problema médico o mental se da? ¿Cuál es el origen y qué fomenta este problema?
Día sí, día también nos enteramos por los medios de comunicación de las operaciones de la Policía contra el intercambio a través de Internet de archivos de pornografía infantil sorprendiendo, en ocasiones, que entre los detenidos no haya un perfil definido y se encuentren informáticos, bomberos, funcionarios o, incluso, profesores que consumen un material pornográfico que se realiza con menores cada vez más pequeños.

Parece que no exista solución y las Fuerzas de Seguridad intentan con sus operaciones y detenciones multitudinarias frenar un problema que parece no existir para las personas que consumen este tipo de material gráfico y audiovisual. Pero, ¿qué pasa por la cabeza de un hombre (o una mujer) que tiene la necesidad de consumir pornografía infantil? ¿Qué problema médico o mental tiene? ¿Por qué pasa esto, cuál es el origen del problema?

La neuropsiquiatra Rafi Santos, que también es presidenta de la Fundación Humanae, ha señalado a EL IMPARCIAL que “en la mayoría de los casos hay una patología, no estamos hablando de una persona normal”, pero el problema, señala, es que “cuando se estudia a estas personas siempre aparece una patología más de fondo todavía que hay que investigar más”.

La doctora Santos explica que cualquiera puede tener hipertrofiada la sexualidad (sufrir un deseo por encima de lo que es normal), pero “cuando necesitan encontrar la satisfacción en menores, ahí entonces hay una patología”. Añade que este tipo de personas tienen muchas carencias emocionales: “Cuando investigas, ellos mismos han sido abusados de pequeños. La mayoría no suele tener una enfermedad mental, sino una desviación, una inmadurez psicológica por la que no han podido desarrollar su personalidad de una manera sana”.

Subraya que “no tienen recursos para relacionarse socialmente con normalidad, personas que se aíslan, con baja autoestima, sin remordimientos, sin amigos ni pareja (a veces sí)” y que sufren una desviación que les hace pensar que tienen derecho a buscar su placer sexual a su manera”. “Se desvían por esas carencias emocionales, se insensibilizan y cada vez llegan a mayor perversión porque no les parece que esté mal, como quien consume cocaína o alcohol. Son personas que encuentran así una salida en todo lo que ofrecen en Internet especialmente”, insiste.

Y es que… “ahora todo es más fácil gracias a Internet”, incide Santos que recuerda que antes tenían las películas pornográficas y las revistas, pero había que ir a verlas al cine, alquilarlas en el videoclub o ir al quiosco a comprarlas. Hoy día, Internet da mucha facilidad, mucho acceso a la pornografía a todo este tipo de personas. “Esto provoca, como en todas las adicciones, que cuanto más consumes mayor es el deseo que se genera. El problema, además, es que horroriza pensar el abuso que se produce en niños cada vez más pequeños”, indica.

PIE DE FOTODe espectador a protagonista
Por otra parte, aunque no es lo mismo visionar pornografía infantil que practicarla y hay que recordar que el pedófilo es el adulto que siente una atracción erótica o sexual hacia niños o adolescentes y el pederasta es el que abusa sexualmente de niños, la neuropsiquiatra Rafi Santos ve muy peligroso el consumo de este material porque “muchas veces, después de consumir lo que ven a través de las redes, tratan de buscar su protagonismo y es cuando empiezan ellos mismos a grabar a los menores”.

Destaca esta especialista que “la búsqueda de su placer es cada vez más insuficiente, necesitan cada vez más incentivos para conseguir el mismo efecto y van buscando cosas nuevas, algo distinto que les motive”.

En este sentido, Santos aclara que “lo que pasa es que ahora mismo hay una especie de epidemia, un pansexualismo (tendencia a encontrar en toda conducta una motivación sexual), en el que todo incita a la gente al tema de la sexualidad”. Señala que “está hipertrofiado el tema de incentivar, de estimular mucho el sexo” y aclara que “dentro de la persona es una pasión importante, como el poder o el dinero, es un tema dominante, pero que haya una orientación sexual con menores, a veces tan pequeños, es una patología de orientación, evidentemente”.

¿Siente culpa el pederasta?
En cualquier caso, uno de los problemas con el que se encuentran los psiquiatras es la total ausencia de culpabilidad en los pederastas, y es que “cuanto más grave es el problema menos culpa sienten”, explica la presidenta de la Fundación Humanae, que completa: “No van a buscar tratamiento porque no lo necesitan y cuando van, una de las cosas que hay que trabajar siempre son las distorsiones cognitivas porque no ven el problema. En seguida ponen excusas, dicen que el niño quería, que el niño jugaba, yo veía que lo pasaba bien… Tienden a exculparse del problema”.

“Uno de los trabajos que tenemos es hacerles ver el daño que hacen y que aprendan a reconocer la culpabilidad para que cambien la conducta”, señala esta especialista, que insiste en que “cuando una persona de éstas va a consulta es porque va obligado, porque le han pillado, no porque quiera”. Santos constata que “cuanto mayor es delito, menos necesidad tiene el pederasta de tratamiento. Se siente que no necesita ayuda, por encima de los demás, especial, no lo ve como un delito”.

Más hombres que mujeres
Por otra parte, las informaciones revelan que en los casos de pederastia hay más abusadores hombres que mujeres. La doctora Rafi Santos explica que esto es así “por cuestiones psicológicas, porque las mujeres tienen un instinto de madre, de proteger al pequeño, de no dañar y, en cambio, el hombre busca más saciar su deseo sexual y no tiene tanta empatía”.

Sin embargo, sobre el hecho de que en las operaciones con las redes de intercambio de archivos pedófilos se detenga a informáticos, bomberos, funcionarios o profesores Rafi Santos apunta que “no tiene nada que ver una cosa con la otra”. “El perfil a estudiar es el de la personalidad, pero el perfil laboral o social no tiene nada que ver, variará como las personas”, señala.

¿Se puede curar?
Sobre si se puede hacer algo por estas personas, si esta desviación se puede curar, la neuropsiquiatra Rafi Santos afirma tajante que toda patología psiquiátrica tiene diagnóstico y tratamiento. “Aunque es verdad que en estos casos hay poca investigación, lo más eficaz es un tratamiento combinado, cognitivo conductual, pero enfocado siempre a entrar en el fondo de la personalidad del pederasta o del pedófilo”, apunta y aclara que “se trata de buscar qué hay en esa desviación, porque al fin y al cabo es una parafilia”.

Santos insiste en que “cuando una persona tiene una excitación sexual fuera de lo normal hay que buscar por qué. Quizá es que cuando todo lo normal ya le tiene saturado, tiene que buscar nuevas experiencias. Hay que buscar el fondo de ese interés sexual desviado”. No existen medicinas contra esta patología, pero “sí se puede tratar el trastorno de control de impulsos. Cuando alguien te dice que es que no se puede resistir, se trata como cualquier otra adicción, como el alcohol o las drogas”.

Para terminar Rafi Santos apunta que cuando no se puede frenar un problema, porque es verdad que se actúa y que la Policía trabaja para evitarlo, pero es muy difícil de controlar, “lo que hay que hacer es reeducar en positivo” y ver a dónde nos está llevando todo esto. “Hay que educar desde el cine, la televisión y los medios de comunicación”, concluye.
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