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CRÍTICA

Julián Marías: La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir?

domingo 05 de mayo de 2013, 13:42h
Julián Marías: La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir? Prólogo de Juan Pablo Fusi. Fórcola. Madrid, 2012. 84 páginas. 10,50 €
Julián Marías (1914-2005) puede ser considerado, sin lugar a dudas, como uno de los principales ensayistas españoles del siglo XX. Filósofo y discípulo de José Ortega y Gasset, empleó una parte destacada de su vida intelectual, como reza el encabezamiento de una de sus obras fundamentales, de 1985, a hacer inteligible España. En aquel libro, precisamente, de título y subtítulo de significación profunda -España inteligible. Razón histórica de las Españas-, dedicó algunas páginas a la Guerra Civil española de 1936-1939, un tema en su opinión central, tanto desde un punto de vista histórico como biográfico. Una porción de aquellos renglones había visto ya la luz, unos años antes, en una obra colectiva coordinada por Hugh Thomas, La guerra civil española. El texto, escrito en 1980, ha sido recuperado recientemente, en formato libro, por Ediciones Fórcola: La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir? Se trata, escribe Juan Pablo Fusi en el prólogo que abre esta cuidada y muy recomendable edición, de “un texto breve, sereno, limpio, como toda la prosa de Marías, pero una meditación intensa, profunda, enjundiosa, sustantiva: una perspectiva, indudable e insoslayable, de verdad”.

“¿Cómo pudo ocurrir?” es, sostiene Marías, una interrogación que le atormentó desde el mismo inicio del conflicto armado, cuando era un joven de poco más de veinte primaveras. Sirvió, en aquellos años, en el ejército republicano, amén de colaborar en revistas y periódicos. Admirador de Julián Besteiro, brindó su apoyo al Consejo Nacional de Defensa, creado en 1939 en Madrid tras la sublevación del coronel Segismundo Casado contra el Ejecutivo de Juan Negrín. Al final de la guerra fue encarcelado y su proceso sobreseído. Pese a haber estado del lado republicano, no ignoró las barbaridades que, como en el contrario, ocurrían en su propio campo: “En ambas zonas todos los que no eran incondicionales eran sospechosos”, afirma. Nunca quiso arrepentirse de su posición en marzo de 1939, “esas pocas semanas decisivas, que se pueden simbolizar en el nombre admirable de Julián Besteiro”, sino más bien todo lo contrario. La opinión final de Julián Marías sobre la guerra, que él extiende quizás algo abusivamente al conjunto de los beligerantes, se resume, como recuerda en La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir?, en seis palabras: “los justamente vencidos; los injustamente vencedores”. Esta breve sentencia define adecuadamente el fratricidio hispánico del siglo XX, al que tantas páginas, unas útiles y muchas más bien inútiles, han sido consagradas.

La Guerra Civil de 1936-1939, el “gran suceso dramático” de nuestro país en el siglo XX, ocurrió ciertamente, lo que no significa que fuera verosímil. Estamos ante algo desmesurado, una anormalidad social, a fin de cuentas, que se convirtió en anormalidad histórica. Este constituye el punto de partida de la reflexión de Julián Marías, que se encuentra en los fundamentos de su gran interrogante: ¿cómo pudo ocurrir? Conocemos cada vez mejor lo que pasó –no en balde la bibliografía sobre los años treinta en España es harto abundante-, pero siguen faltando respuestas sobre el cómo y el por qué se produjo este gran conflicto. Al contrario de lo que muchos pensaron y piensan aún, la guerra no fue ni necesaria ni tampoco inevitable. Se llegó a ella, sostiene el autor, no por razones relacionadas con la situación objetiva del país –si bien éstas no deben ser obviadas, desde los problemas económicos y sociales a los errores de los partidos políticos, los del Partido Socialista en octubre de 1934 en lugar preeminente-, sino con su interpretación, escindida en dos versiones exclusivas y excluyentes.

Entre 1931 y 1936, y, más especialmente, entre 1934 y 1936, se desarrolló un proceso de “escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus dos extremos”. Los españoles no desearon seguramente la Guerra Civil, afirma Marías, pero muchos sí anhelaron sus resultados efectivos, esto es, la división del país en dos bandos, la identificación del otro con el mal, la no consideración de aquel como adversario eficaz y, finalmente, su eliminación política y, en caso necesario, también física. Sobresalen, en la lista de elementos que condujeron al penoso estado anterior, la rápida desilusión hacia el proyecto republicano –desde el mismo año 1931 para algunos, con la quema de conventos-; la extrema politización de la sociedad; el horror ante la pérdida de la imagen habitual de España -unidad, catolicismo, familia-, en unos sectores, y, en otros, el mito de la revolución; el mimetismo de movimientos extranjeros, y, en fin, la pereza. Este último aspecto resulta esencial en el argumento de Julián Marías: “Pereza, sobre todo, para pensar, para buscar soluciones inteligentes a los problemas; para imaginar a los demás, ponerse en su punto de vista, comprender su parte de razón o sus temores. Mas aún, para realizar en continuidad las acciones necesarias para resolver o paliar esos problemas, para poner en marcha una empresa atractiva, ilusionante, incitante.” La conclusión resulta, por tanto, inapelable: el fratricidio de 1936-1939 fue consecuencia de una ingente frivolidad. Resistir era, a su vez, como muestra el caso de Besteiro, simple y llanamente heroico. La hostilidad de Marías hacia la guerra y hacia todos aquellos que, en uno u otro lado, la impulsaron resulta manifiesta.

Un tema atrae poderosamente la atención del ensayista: el camino hacia lo que, como vimos más arriba, denomina escisión del cuerpo social; o, formulado en otros términos, las concesiones de la sociedad española ante la división impuesta desde los extremos y el seguidismo hacia la pareja de bloques que no querían convivir con los demás. La clave se halla, en su lúcida opinión, en la reiteración de aquello que se da por supuesto, base de toda discusión, a la par que indiscutible. Solamente negando los supuestos, repetidos y utilizados profusamente, se puede salir de esta trampa. Los intelectuales, que podían haberla desmontado, cedieron, como hoy está ocurriendo con otras cuestiones que afectan a la realidad de España, demasiado pronto y no estuvieron a la altura. El resultado final es conocido: la Guerra Civil española de 1936-1939. Entenderla era, para Julián Marías, la única manera de superarla; no olvidarla, un seguro para la no repetición. La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir? constituye, en este sentido, un texto que todos los españoles deberían leer, en especial en nuestros días, cuando los relatos sobre aquel conflicto adolecen en demasía, como el propio objeto de referencia, de tendencias escisionistas.


Por Jordi Canal
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