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Sobre el concepto de República

miércoles 08 de mayo de 2013, 21:26h
En los últimos tiempos la palabra república cobró en la Argentina un alcance poco habitual. En medios de prensa, en la conversación familiar o entre amigos, en ámbitos académicos, en las movilizaciones de protesta contra el gobierno, en el sinfín de notas, declaraciones y comentarios motivados (tanto aquí como en el exterior) por el proyecto de “democratización” de la Justicia que se encuentra desgraciadamente a punto de ser sancionado, etc.

Es como si los reiterados atropellos del gobierno, que claramente vulneran prescripciones constitucionales y derechos consagrados, hubieran sacudido a una ciudadanía algo adormecida que, como ocurriera en tiempos de nuestra recuperación democrática, vuelve a ser capaz de valorar la importancia de una serie de principios (imperio de la ley, separación y equilibrio de poderes, control constitucional de los actos de gobierno, etc.) generalmente asociados con la forma republicana establecida por nuestra Constitución en su artículo primero.

Ahora bien, nunca está de más recordar que el concepto de “república” reviste también otras connotaciones que tienen menos que ver con los buenos diseños institucionales que con la moralidad cívica y el proceder de los ciudadanos en la llamada esfera pública. Desde esta acepción más clásica, es la virtud política, entendida (al modo de Montesquieu) como virtud moral enderezada al bien general que se traduce en el amor a la patria y las leyes, lo que daría razón de ser y último significado a una experiencia republicana.

No es este el lugar para demorarnos en esta noción de la virtud como presupuesto de la república que reconoce detrás una larga y egregia tradición intelectual. Mi intención era tan sólo recordarla, sobre todo en un momento tan delicado de la historia argentina que deberíamos aprovechar para analizar en profundidad las múltiples razones de nuestros fracasos de los que nuestros gobernantes son sin duda los principales, pero no los únicos, responsables.

En suma, creo que no podremos reconstruir nuestra República sin una mejor y honrada gestión de lo público y sin mejores instituciones. Me temo, sin embargo, que también nos hará falta un mejor ejercicio de nuestra ciudadanía.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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