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Resquemores del viaje de Obama a México y Centroamérica

jueves 09 de mayo de 2013, 21:08h
¿Aplaudir? Recién surgieron muy pocos motivos para hacerlo y me he abstenido ante una serie de insolencias y estereotipos manifestados que marcan, indefectibles, al mundo hispánico y que al saberlos, nos invitan a no aplaudir. Así es. Se agolparon varias notas que merecen hilarse y comentarse porque entrañan consideraciones de primerísimo nivel. Alguna atañe a España. Y lo que leerá concierne al mundo hispánico al completo, después de todo.

Primero, a vuelo de pájaro enuncio varias frases de Obama en su gira por México y Centroamérica, describiendo en una a su país como uno de leyes y de migrantes (pasaré por alto sus abusos impunes como los cometidos en Irak y Guantánamo) y diciendo a los mandatarios centroamericanos que deberán de buscar alternativas creativas para combatir el narcotráfico. No ofreció a cambio que los drogadictos estadounidenses ávidos de la droga del sur buscarán alternativas creativas para dejar de serlo. Lo digo ya que a nuestros países les toca poner los muertos. También pretendió vendernos la imagen de tener un país abierto y colaborador, cuando sus congresistas no parecen tan espléndidos en torno a la reforma migratoria ya programando su discusión a partir del 9 de mayo –y contaminada de xenofobia excusada por los atentados en Boston– y cuando ya le rechazaron regular la posesión de armas, suma de tantos quebrantos tanto en México como en su país. ¿Le creemos, entonces?

Sumemos a esto que con unos días de diferencia, en abril de 2013 apareció en la prensa latinoamericana la noticia sobre el mayúsculo tropiezo de su secretario de estado, sí, el de los Estados Unidos, John Kerry, quien sin pestañear ni inmutarse llamó “patio trasero” a la América Latina, de una forma escandalosamente espontánea al comparecer ante un comité de su congreso. Pues bien, la desafortunada frase de Kerry es insultante por degradante. Es deplorable. Para que nos entendamos: es un símil incuestionable al de “África empieza en los Pirineos” que tilda a España no de africana, sino de inferior. Eso mismo supone la inadmisible frase repetida por el secretario Kerry. Podrá comprenderse porqué nos resulta ofensiva aquende el Atlántico como lo era la otra allende. Refleja contar con un estereotipo negativo no superado por ellos.

Que el principal diplomático de ese país revele que su servicio exterior no han cambiado los estereotipos infamantes como es la injusta y abusiva denominación dicha, que les justificara su intervencionismo abierto en el siglo XX, minimizando a países soberanos a los que no consideran sus iguales, resulta deleznable y no debe pasarse por alto tamaña torpeza, tal y como la criticaron algunos gobiernos como el boliviano y el ecuatoriano, que hicieron bien. La cuestionable expresión tilda al hemisferio (palabra tan del gusto de Estados Unidos para referirse a las Américas) con una denominación que encierra injerencia e intervención en la mejor tradición del Gran Garrote con su política de las cañoneras practicada por su país en la región. Proferirla sin inmutarse revela el talante del sujeto, ignorante y majadero, ¿quizás aturdido? así como la tradición diplomática muy vigente en Estados Unidos a que responde quien supondríamos que debería de poseer la más elemental preparación en artes diplomáticas y de protocolo, ya no digamos de maneras y de cursos de Historia. Cuando vi el video no lo podía creer, llamándome poderosamente la atención cuán difícil fue encontrarlo, así como el vergonzoso silencio del gobierno de México ante semejante insulto, que lo es. Pero no me extraña del gobierno de mi país, tan tolerante de insolencias y tan aplaudidor y permisivo de los Estados Unidos. Una vergüenza en toda regla de no aplaudir.

Después apareció aquí en El Imparcial otra peculiar nota señalando el desplome de la imagen de los españoles en Alemania, con datos como el desconfiar de ellos (5 de cada 10), que vean a España como “país débil” (pasó del 20 ahora al 44%) quedado en un 6,1 de valoración global con el 55% identificándola con la expresión “conflicto social”. En el tema de los alemanes y España, tal pareciera que más allá de una crisis galopante que mucho se lamenta y muestra un panorama sombrío, España, con el ingente esfuerzo realizado por décadas para labrar una imagen hoy venida a menos, no cala en el ánimo de los alemanes. Es penoso porque al igual que la América Latina, no pareciera que nuestros esfuerzos juntos o por separado le hayan lavado lo suficiente la cara al mundo hispánico en su conjunto. Por supuesto que para aspirar a ser tomados en serio, poco ayudan episodios como el de Maduro ni silencios como el del gobierno mexicano ante la insolencia del secretario Kerry. Falta firmeza, contundencia y más vergüenza. ¿Cuál será la fórmula que convenza al mundo de una vez por todas, de que sí somos serios y merecedores del mayor respeto o de la más mínima consideración? ¿le apetece aplaudir? Ya me dirá….

Y ¿sabe? en la cacareada visita de Obama a México no perdí de vista que aunque chapurreaba frases sueltas en español, Obama representa a sus intereses y no cambia así una relación asimétrica y abusiva hacia México. Mientras enviaba a China el mensaje de que quiere seguir siendo nuestro socio más importante –cuando ella pretende quedarse con el mercado regional y trabaja muy fuerte para desplazarlos– Obama festejaba con la clásica sonrisa estadounidense lo mismo a la vecindad que hacía votos por nuestro desarrollo compartido, recurría a espacios comunes ya muy trillados y oírle que su país estaría muy contento de recibir más estudiantes mexicanos no contuvo mis bostezos ya incontrolables, acompañados de mi ojo cuadrado, porque mientras hablaba, pensaba yo en el tráfico de armas que jura que atenderá (pese a su derrota legislativa) y en los muros puestos en la frontera, la carencia de una política migratoria en provecho de ellos mismos, en la engorrosa visa que los mexicanos deben tramitar con ellos mientras los dejamos pasar sin más a México y en las vejaciones que todo turista puede pasar en sus controles migratorios –pese a ingresar legalmente– en tanto prevalece y se endereza la siempre severa campaña antimigrantes para satanizarlos, culpándolos de los males inmemoriales de los Estados Unidos –con Georgia dándoles el portazo, por ejemplo– cuestionando el papel que juegan y si quitan más de lo que dan y con la discriminación que no ha terminado. Tanta bribonada se me atraganta.

Así pues, creerle a Obama está complicadísimo. A México llegó derrotado por su congreso y pidiendo eliminar estereotipos para relanzar una relación, garantizando ser un despropósito al no definirlos, entretanto prevalecen sin que importe a nadie removerlos; estereotipos tales como el suponer que en Estados Unidos amarran perros con longaniza y de aquel lado los hay como para no reconocer nada a los hispanos, tal y como sucede. Y la pregunta es puntual ¿Obama, su gobierno y su país practican lo que predican? porque…ha pedido más democracia a Venezuela cuando su país se niega a regular la posesión de armas, ofreciéndonos Obama que hará todo lo posible para alcanzar tal reforma, como si no supiéramos su fracaso en buscarlo. Por todo ello no le aplaudí, porque no encontré un solo motivo para hacerlo por no merecerlo. Las frases hechas ya se las he oído a sus predecesores infinidad de veces sin beneficio real para México y la realidad es terca y no casa con las zalameras palabras que pronunció. Lo de Kerry no ayuda porque cuando media tanta inconsistencia y asoma la insolencia solo queda abstenerse. Es cuanto.
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