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La crónica de los medios

Maruja Torres abandona al "cateto" Cebrián y el periodismo deportivo llega a las manos

jueves 16 de mayo de 2013, 22:18h
Maruja Torres abandona El País. No contaba con el respaldo ni de la dirección ni de las altas esferas de Prisa, con las que se mostró especialmente crítica tras el último ERE en el diario. Más que palabras tuvieron los periodistas deportivos Siro López y Fernando Burgos. Fue en un torneo benéfico y con Iker Casillas como protagonista.
"Hola, querida gente. Hace días que sabía que querían deshacerse de mí, neutralizándome, dándome cualquier chuminada en cualquier cuadernillo. Por suerte comuniqué mis temores a mis mejores amigos del diario, y ellos saben bien que jamás me iría ni por dinero ni por despecho. Sí por dignidad. Precisamente ayer Neus, mi amiga y segunda madre de Tonino me lo dijo, que por dinero no me preocupara, que me ayudaría gratis, pero que no cediera en la dignidad. He tenido presente a Neus mientras el ejecutor, con sus fríos ojos de guillotina, me decía que 'nunca más en Opinión'. Y el tío se extrañaba de que no me prestara a enjuagues. Creen los vendidos que todo está en venta. Buenas noches y gracias por la compañía".

PIE DE FOTOMaruja Torres ya no es parte de El País. La periodista fue apartada de Opinión por parte de Javier Moreno, director, y esta ha optado por desvincularse por completo de un periódico que desde hace algunos meses tampoco cuenta ya no cuenta con históricos de esta cabecera como Ramón Lobo o Enric González. En el más reciente y doloroso ERE, Torres no se calló. Es más, cargó contra el jefe supremo, Juan Luis Cebrián:

"Cebrián nunca asumió no ser el hijo carnal de Polanco. Es rencoroso y pijo, pero un pijo sin conciencia. Decía que estaba salvando el periodismo, que había un cambio de paradigma. Mentira. Perdió 5.000 millones de euros jugando al capitalismo de casino, comprando radios en Miami y teles latinoamericanas que no valían nada. Quería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita que todo lo hizo mal. Se pulió las ganancias del trabajo de todos nosotros en la aventura del mejor diario de la democracia española. Cebrián era un quiero y no puedo, un cateto".

Estas palabras se las dedicó en una conferencia. Estas otras, en una columna de contraportada cargada de ironía y que se publicó en el propio diario:

"Esos hombres y mujeres, solitarios y heroicos, hacen lo que tienen que hacer para seguir cobrando y preservando los intereses de los accionistas: porque de ellos dependen muchas familias. La del que prepara el catering en la fiesta de cumpleaños, las de los profesores del colegio de los niños en Estados Unidos, la de esa pobre chica que les hace la manicura. Por no hablar del señor Armani ni del señor Audi, que tienen que comer. No me digan nada de los trabajadores. Piensen en los jefes. Y en todo lo que han tenido que traicionar un día tras otro. Los pobres".

PIE DE FOTOLlamativa también estos últimos días la violenta disputa entre dos periodistas deportivos, pero no en una tertulia, ni a través de artículos o desde sus cuentas en redes sociales. Siro López, de Punto Pelota, y Fernando Burgos, de Onda Cero, llegaron a las manos. Ocurrió durante un torneo de pádel benéfico previo a la final de la Copa del Rey. Supuestamente, todo a raíz de que el segundo estaba molesto con que el primero le acusara de ser uno de los receptores de las presuntas filtraciones de Iker Casillas sobre asuntos internos del vestuario del Real Madrid.

López compareció en el plató de Punto Pelota horas después con un derrame en el ojo derecho. Opina que todo se debe a que él defiende a Sergio Ramos por encima de Casillas y que esto no gusta al de Onda Cero. "Me sabe mal porque era un torneo benéfico. Estaba la niña de Pipi Estrada y que se ha llevado una rabieta. Se ha asustado. El sitio para aclarar las cosas no era ese. Además otras veces nos hemos visto en otro sitio donde por lo menos no había niños. Y no aprovechar que te cruzas en unas escaleras para empezar a vociferar. Y nada, ha habido un pequeño contraste de opiniones y de vez en cuando en esas situaciones se escapa una mano o un dedo. Las formas de arreglarlo no es a palos, y las cosas se solucionan conversando, pero hay algunos que no lo entienden así", expresó el periodista.

La versión de Burgos, explicada al también periodista deportivo José Miguélez, es que "se dirigió educadamente a Siro López para decirle que dejara de mencionarle en antena y que fue después, ante las provocaciones y comentarios desafiantes de éste y de recibir primero un golpe en el pecho, cuando le soltó dos manotazos". Así están los ánimos esta semana en una crónica de los medios de pullas y desencuentros.




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