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¿Cómo afecta a España?

La revolución japonesa: de la economía a la abenomía

sábado 25 de mayo de 2013, 15:44h

“¿Es un pájaro?, ¿es un avión? No, ¡es Japón!”. Así titulaba su última edición el prestigioso semanario británico ‘The Economist’, en referencia a la famosa frase con que se presentaba a Superman. Las agresivas políticas de estímulo del primer ministro japonés Shinzo Abe han devuelto a la potencia asiática al primer plano de la actualidad económica tras quince años dormitando en una espiral de deflación. Los analistas económicos de todo el mundo intentan predecir si la ‘abenomía’ –acrónimo del apellido del mandatario nipón y de economía- funcionará o si se trata de un invento artificial que no logrará incidir en la economía real.

Pero, ¿en qué consiste el programa de Shinzo Abe Se trata de tratar de escapar de la deflación, es decir, de la bajada de precios debido a la caída de la demanda, cuyos efectos depresivos, son peores que los de la inflación. Es decir, infundir optimismo, lanzar el mensaje de que es el momento para gastar dinero y ser ambiciosos.

Nada mejor para ello que duplicar la masa monetaria en dos años, de manera que habrá el doble de yenes en el mercado cuando se complete el proceso, a la par que se emprende una política de estímulos fiscales y de desregulación. Además, ello devalúa la moneda y permite exportar más barato. Así pues, con el Banco de Japón introduciendo una marea de dinero líquido en la economía real y las empresas más libres de burocracia y de impuestos, parece que Japón ha vuelto a izar su bandera de combate, esa en la que pueden verse los rayos salir del punto rojo que representa el sol naciente. “Japón ha vuelto”, ha dicho el primer ministro Shinzo Abe, en referencia a los años 80, en los que el país insular le disputaba la supremacía económica a los EEUU.

Y de momento, parece que la ‘abenomía’ funciona al menos en el corto plazo, ya que los japoneses se han lanzado a consumir. Un reciente artículo de New York Times, en el que se analizaba el impacto de las políticas de estímulo en la economía real, aseguraba que los japoneses habían comenzado a comprar relojes de 20.000 dólares y que gastaban más dinero en salir a cenar o en comprar ropa.

Si vamos a los números, el primer trimestre, Japón ha registrado un crecimiento del PIB del 3,5%, una cifra muy significativa en un entorno recesivo, para un país que tiene un tamaño de PIB de cinco billones de dólares –grosso modo, cinco veces el tamaño del PIB español-. La Bolsa de Tokio, por otro lado, se ha revalorizado un 60% en el último año.

¿Afecta a España?
Algunos analistas han señalado que la bajada de tipos de interés del Banco Central Europeo está relacionada con el movimiento japonés, ya que persistir en una política de tipos altos –aunque son los más bajos de la historia del euro-, al menos en comparación con sus principales competidores, perjudica la capacidad exportadora europea.

De hecho, Darrell Delamaide aseguraba en Market Watch que la ‘abenomía’ podía forzar a Europa a abandonar su política de austeridad a favor de mayores estímulos.

La marea de dinero japonés podría haber contribuido, incluso a la bajada de la prima de riesgo. Es la opinión de la analista Soledad Pellón, de IG Markets, que apunta a que el dinero de que disponen los inversores gracias a la marea de yenes, pueden haber incidido en la compra de bonos de España y, por tanto, en las bajadas de la prima de riesgo a niveles por debajo de los 300 puntos.

Dudas
Pero a pesar del soplo de optimismo que ha infundido Japón en las perspectivas de los inversores, nadie tiene claro que la ‘abenomía’ vaya a funcionar. Esta misma semana, el principal indicador de la Bolsa de Tokio daba un susto al mundo entero, al registrar la mayor caída desde la tragedia del terremoto y posterior tsunami que arrasó la costa japonesa dañó la central nuclear de Fukushima. El Nikkei se dejó el jueves un 7,3%, y el jueves vivió otra jornada de gran volatilidad –abruptas subidas y bajadas-, aunque finalmente se revalorizó un 1%.

Las casas de análisis achacaron esa caída a la inesperada ralentización de las manufacturas en China y a los insistentes rumores de que la Reserva Federal de los EEUU va a retirar los estímulos económicos, algo que ha sido desmentido por su propio presidente, Ben Bernanke, pero que todavía colea en las perspectivas de los inversores, cuya percepción es la de que podría haberse acabado la ‘fiesta’. Si así fuera, Japón habría llegado tarde y a contracorriente.
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