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Crítica de arte

Giacometti: la escultura estilizada

jueves 13 de junio de 2013, 16:09h
La Fundación Mapfre expone hasta el 4 de agosto esculturas, dibujos y óleos de Alberto Giacometti, artista suizo que vivió entre 1901 y 1966. Una selección de su obra, que ha sido vinculada al surrealismo, puede contemplarse en esta muestra, en la que pueden contemplarse también fotografías de sus contemporáneos –como Man Ray o Cartier-Bresson-, quienes supieron retratarlo en la cotidianidad y la intimidad de su taller logrando captar toda la profundidad de un artista preocupado por la figura humana y su relación con el entorno.
El bronce fue el material predilecto de Alberto Giacometti y la figura humana su mayor inquietud creativa. Así lo demuestra la selección de su obra expuesta en la Fundación Mapfre, donde puede visitarse una exposición dedicada al artista suizo en la que han sido reunidas 190 obras entre esculturas, dibujos, litografías, óleos y fotografías de figuras de la relevancia como Man Ray o Cartier-Bresson.



Vinculado al surrealismo y al cubismo, si bien también definido como expresionista y formalista, su obra ahondó en la figura humana y su relación con el entorno urbano y la naturaleza. Desde sus primeras producciones, fechadas en los años 20, la preocupación del artista por el individuo ya queda patente en piezas como La pareja, de 1927, de lenguaje surrealista, lo mismo que Mujer dormida, de 1929, y Cabeza mirando, del mismo año.

La verticalidad y las formas geométricas como lo cóncavo y lo convexo están presentes en estas obras tempranas, entre las que merece la pena pararse a contemplar con detenimiento Hombre y mujer, de 1928-29, en la que contrasta la actitud amenazante de la escultura masculina con un vigoroso miembro viril y la complaciente o sumisa actitud del personaje femenino.

Las piezas creadas después de la II Guerra Mundial son especialmente significativas en la trayectoria de Giacometti por tratarse del punto de partida de la estilización de su escultura, tan característica por su verticalidad y su hieratismo, características que no hacen sino remitir a la escultura etrusca o a la egipcia.

Es en este espacio de la exposición en el que se puede ver una fotografía debida a Cartier-Bresson, quien retrató a Giacometti en las calles de París bajo la lluvia con una postura anatómica que recuerda, y mucho, a la configuración de sus característicos hombres caminantes, temática muy presente en la muestra como en Tres hombres que caminan, de 1948.

Aunque son muchas las esculturas reunidas, no hay que pasar por alto prestar atención a los óleos, a las litografías y a los dibujos repartidos por el recorrido por tratarse de piezas complementarias de la producción del escultor, así como de testimonios de sus pensamientos e inquietudes.



Igualmente hay que destacar la presencia de fotografías que retratan a Gicometti en su taller y que permiten distinguir detalles sobre su cotidianidad e intimidad como sus herramientas, sus piezas preparatorias o sus objetos personales.

El acusado abocetamiento de las cabezas de sus esculturas queda especialmente patente en las obras como Busto de hombre sobre peana, de 1949, y Busto de hombre, de 1961, de rasgos más definidos que ayudan a distinguir unas grandes orejas y una prominente nariz.

Como muchos artistas, Giacometti también se sintió atraído por la posibilidad de representar el desnudo femenino, si bien desde una perspectiva alargada y estilizada que, sin embargo, en ocasiones parece remitir a las Venus prehistóricas, como así ocurre con la forma de los pechos o de las caderas. Dos ejemplos: Mujer de Venecia V y Mujer de Venecia IX, de 1956.

En 1947, Giacometti se dio cuenta de que no podría hacer otra cosa que no fuera “una mujer inmóvil y un hombre caminando”. Esa búsqueda del ser humano se tornó en omnipresente en la última década de su vida, los años 60, en la que se enmarcan piezas como Hombre que camina I, cuyo dinamismo contrasta con el hieratismo de Mujer grande II, cuyo gran formato impresiona por su gigantismo antinatural.

Información sobre la exposición:

Lugar: Fundación Mapfre. Sala Recoletos. Madrid.

Fechas: del 13 de junio al 4 de agosto.

Horario: lunes de 14:00 a 20:00 horas / martes a sábado de 10:00 a 20:00 horas / domingos y festivos de 11:00 a 19:00 horas.

Entrada: gratuita.
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