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Turquía: lo que va de ayer a hoy (I)

Víctor Morales Lezcano
viernes 14 de junio de 2013, 20:28h
Recuerdo con bastante nitidez mi primer viaje a Turquía hacia mediados de los años 80 del siglo pasado, naturalmente. Recuerdo también que asistí a uno de los congresos que la Asociación Turca de Historiadores suele celebrar en Ankara. Y recuerdo más vivamente, si cabe, la acogida que me dispensaron tanto algunos colegas turcos de inclinación hispanófila, como Ramón Villanueva Echeverría, entonces embajador de España en Turquía.

En puridad, poco sabía yo del complejo estado político y socioeconómico en que estaba sumergido aquel país desde hacía más de veinte años: crisis de crecimiento y golpes de estado por parte del generalato de obediencia kemalista contra sindicatos de clase y algunos focos islámicos de raigambre “justiciera”, de una parte; y, de otra, un espectro de partidos políticos poskemalistas que no lograban enderezar la inflación galopante que extenuaba las arcas de la república, amén de los políticos y funcionarios que distaban de ser un dechado de honestidad administrativa.

La estratégica ubicación de la península de Anatolia salvaba un régimen partitocrático de perfil degenerativo a través del apoyo interesado que desde 1952 Estados Unidos de América venía concediendo a los gobiernos de Ankara para taponar -a través de la OTAN- las aspiraciones soviéticas en aguas del Mediterráneo oriental y Oriente Próximo.

Ocurrió, eso sí, que repetí mis visitas académicas a las universidades de Ankara y Estambul, por gentileza de sus departamentos de lengua y literatura hispánicas. Creo que hasta el arranque del siglo XXI mantuve fecundos contactos con la milenaria Turquía, a lo que tanto contribuyó Miguel Ángel Ochoa Brun desde la dirección de la Escuela Diplomática en Madrid. Durante un lapsus de tiempo considerable, la economía de la nación fue a mejor y en aumento, mientras que disminuyeron los “achaques” periódicos que le habían impedido su desarrollo industrial. Los señores del poder (militar) siguieron manteniendo mano alta sobre las instituciones de la cosa pública; mientras que los viejos partidos, como el republicano y el socialdemócrata, tuvieron que competir y componerse con el incombustible Süleyman Demirel y su formación política, Partido de la Verdad. Otro tanto hubo de hacerse con los jóvenes lobos de estirpe tecnocrática, que constituyeron la dinamo de los gobiernos de Turgut Özal, mascarón de proa de un conglomerado político bautizado como Partido de la Madre Patria, no malquisto por los celadores castrenses del legado republicano que había dejado Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938) en herencia
a la nación.

Sin embargo, -y también lo recuerdo a través de conversaciones y lecturas en lengua inglesa que me facilitó el círculo de hispanistas al que antes hice referencia- la izquierda, el Islam social y el naciente nacionalismo panturco de un tal Alparslan Türkes continuaron poniendo de relieve que el panorama político y, por ende, social de Turquía distaba de parecerse al jardín de Epicuro. La quiebra del sistema constituido por los amigos políticos turcos propició el ascenso electoral de un predecesor del Islam social durante el último cuarto del siglo XX. Me refiero a Necmettin Erbakan, a su dilatada trayectoria pública y a su emergencia notoria a la cabeza del Partido del Bienestar. O sea, del Islam moderado, o nueva vía musulmana, encaminada al adecentamiento del poco edificante escenario político que ofrecía la península de Anatolia hacia 2002.

Quiso el azar que, una vez más, se solicitaran mis servicios de investigador en el primer congreso de hispanistas e historiadores de las relaciones exteriores de Turquía, que organizó el recién fundado Instituto Cervantes de Estambul. La convocatoria tuvo lugar en noviembre de 2002. Aquel fue precisamente el año en que el nuevo Partido de la Justicia y del Desarrollo (de Turquía) barrió en unas elecciones generales. La plana mayor del AKP, sigla de la formación islamo-moderada conocida en castellano como Partido de la Justicia y del Desarrollo, saltaría pronto, desde el trampolín electoral, a los medios y redes sociales del mundo entero. R. Tayyip Erdogan, Abdullah Gül, Ahmet Davutoglu y unos cuantos próceres más constituyeron su meollo. Con este cuadro de mando, Turquía inició su carrera hacia el estrellato internacional. Pronto se convirtieron en titulares cuestiones como estas:

¿Turquía, novena potencia del mundo?, ¿eje, bisagra, regional del histórico arco geográfico balcánico y árabe-levantino de lo que habían sido las provincias del desaparecido imperio otomano? Fue entonces cuando se inició la saga del AKP y de su líder incuestionable, Erdogan. Atrás quedaban decenios abundantes en componendas y pervivencias anacrónicas. Sonaba a principios del siglo XXI la hora de Turquía para dar un salto hacia delante. Veamos a continuación lo que pasó.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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