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EL 80% DEL APARATO DEL PP ESTÁ CON RAJOY; EL 80% DE LOS MILITANTES, CON AZNAR

sábado 29 de junio de 2013, 17:54h
Con este título, Luis María Anson publicó en el diario El Mundo un artículo que, por su interés, reproducimos a continuación.

“Parece claro que el 80% del aparato directivo del Partido Popular está con Mariano Rajoy. También que el 80% de los militantes, con José María Aznar. Si la crisis económica se acentuara en el otoño, una parte considerable de los dirigentes del partido se pasaría a las posiciones del expresidente. Tal y como anunció en Antena 3, Aznar regresaría a la primera línea política si la situación exigiera de su responsabilidad el retorno.

Gloria Lomana, que es, antes que nada, una gran profesional del periodismo, se apuntó el scoop del año al entrevistar a José María Aznar. Hay un antes y un después de aquella entrevista. Mariano Rajoy, que inicialmente desdeñó las declaraciones de Aznar, ha demostrado cintura al reaccionar y, frente a los que le aconsejan la política de los tres monos de Nikko -no oír nada, no ver nada, no decir nada-, ordenó a Soraya Sáenz de San-tamaría y al ministro Soria que acudieran a la conferencia de Aznar en el Club Siglo XXI, pilotado ahora por la mano experta de Eduardo Zaplana.

No se equivocó Rajoy. La presencia anunciada de Soraya puso veladuras en el dis-curso de Aznar. Al expresidente le preocupa el “qué más da”, el “todo vale”, la indefinición en la que se ha instalado un partido como el suyo que disfruta de mayoría absoluta. Los votantes del PP exigen una posición nítida en favor de la unidad de España, de la sociedad de libre mercado, de la familia, de los principios de derecho público cristiano, de la condena del terrorismo, del auxilio a sus víctimas. Leopoldo Calvo-Sotelo olvidó en parte todo esto, se corrió hacia la izquierda siguiendo el péndulo que en 1982 oscilaba hacia el socialismo, y el centro derecha en bloque le abandonó para votar a Fraga Iribarne. El descalabro fue descomunal y UCD pasó de 165 diputados a 12.

Aznar no quiere que se reproduzca esta situación y exige del PP respeto y conse-cuencia con su programa electoral. Ese, y no los cabildeos de algunos comentaristas, fue el fondo de su interesante conferencia en el Club Siglo XXI a la que asistí para comprobar la expectación levantada. Además de la exigencia de que se autentifique el Partido Popular, Aznar propugnó la reducción del tamaño de las Administraciones públicas, con el control presupuestario de todas ellas, garantizando la unidad de mercado. Frente a la fatiga y el desencanto, el expresidente exigió reformas de alta intensidad y el cumplimiento de lo prometido en el programa electoral. Propugnó una reforma fiscal al servicio del crecimiento y de los ciudadanos, y no al servicio de las Administraciones públicas.

Y afirmó con rotundidad algo que se ha convertido en uno de los problemas más graves que atosigan a los españoles: los partidos políticos tienen que ser el cauce de las reformas no su dique de contención. Los partidos políticos se han convertido en un gran negocio, también en agencias de colocación para enchufar en las Administraciones o en las empresas públicas a los parientes, amiguetes y paniaguados. La regeneración democrática de los partidos políticos es hoy una exigencia de la vida nacional.

Aunque no lo dijo expresamente, de todo lo expuesto por Aznar se deduce la necesi-dad de una prudente reforma constitucional que incorpore a las nuevas generaciones al sistema. El divorcio entre la juventud y el régimen resulta cada día más alarmante. En todo caso, si Mariano Rajoy se encarama en la recuperación económica, se consolidará al frente del Partido Popular. Si se agudizara la crisis, como algunos vaticinan que ocurrirá en otoño, -Soraya Sáenz de Santamaría fue vapuleada en la Bilderberg- entonces el retorno de Aznar no será una quimera. Un congreso extraordinario del partido podría devolverle al primer plano de la política nacional. No me parece lo probable pero tampoco es imposible, aunque a todos convendría que, suceda lo que suceda, se restablezca la armonía en el seno del centro derecha español y se produzca, a la vez, la recuperación del PSOE para dar continuidad a la estabilidad política de España”.




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