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Berlusconi y la cárcel

domingo 28 de julio de 2013, 20:09h
Al ex Presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, le espera una semana importante y delicada, ya que el dictamen de la sentencia del Tribunal Supremo está previsto para el martes 30 de julio. El Tribunal de Casación, última instancia de la vía judicial italiana para estos delitos, analizará su recurso y podría ratificar en firme la condena a 4 años de prisión y 5 de inhabilitación para cargo público por fraude fiscal por inflar el precio pagado por derechos televisivos en el 'caso Mediaset'. Sorprendentemente, en una entrevista el cavaliere ha declarado que “si me condenan, si asumen esta responsabilidad, iré a la cárcel”. Menos sorprendentemente, Berlusconi ha de inmediato desmentido esta declaración.

La eventual condena de Berlusconi podría tener repercusiones sobre la estabilidad del Gobierno. Aunque el interesado desmiente (fiel a su estilo), el futuro del actual Ejecutivo de coalición depende de la suerte de Berlusconi. La caída del Gobierno podría ser provocada por el Pueblo de la Libertad como represalia ante la condena, pero también por su aliado el Partido Democrático, que podría decidir no seguir gobernando juntos. Resultaría difícil explicar a su electorado por qué la formación política de centro-izquierda permanece como fiel aliado de un partido cuyo líder estaría inhabilitado para cargo público e, incluso, detenido. El PD podría implosionar y fragmentarse entre las diferentes facciones que, mientras tanto, se batallan en una larga lucha intestina. Y con la disputa sobre el próximo Congreso del partido como telón de fondo, se contraponen el anquilosado politburó y su estrategia de permanencia en el poder con la nueva generación, que apuesta por el cambio, por renovar el PD, empezando por el preparado y sabio Pippo Civati y llegando al perspicaz Matteo Renzi.

Se trata de la semana decisiva para el destino judicial de Berlusconi. La estrategia judicial de Berlusconi y su clan de abogados será la habitual: intentar ganar más tiempo, logrando que la decisión del Tribunal se posponga a septiembre ya que parte de los hechos delictivos prescriben en agosto. Se trataría una vez más de recurrir a la prescripción como último recurso para evitar la condena. Y luego, como parte de esta estrategia, se utilizarían los medios de comunicación de su propiedad para fomentar la idea de que una prescripción es igual a una absolución y de que estamos ante una persecución judicial. Preventivamente, los defensores-vasallos-lacayos de Berlusconi ya han empezado sus maniobras de defensa, acudiendo en socorro de su amo. Aunque no merecen ser recordadas las grotescas palabras de la Santanché, Gasparri y otros pronunciadas en estos días, caben un par de preguntas: ¿cómo pueden confundir una condena con un “atentado a la democracia”? ¿Tan difícil les resulta entender la “anomalía judicial italiana”? No se trata sólo de falta de vergüenza, sino de interés: saben que sin Berlusconi, no son nada, serían relegados a un merecido olvido y por lo tanto no les importa hacer el ridículo públicamente. Parece que reflexionar sobre la gravedad de las acusaciones de los casos Mediaset, Ruby, Mills, Mediatrade, etc., resulta una tarea titánica y prefieren que la “prioridad” y el interés vuelvan a girar en torno a los problemas de Berlusconi, arrinconando los del país. A pesar de todos los procesos judiciales civiles y penales pendientes, el ex presidente del Gobierno sigue conservando su protagonismo en la política italiana. Pobre Italia…

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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